lunes, 13 de septiembre de 2021

EN LA RUTA DEL DESTÍ │ EN LA RUTA DEL DESTINO

 

©Obra pictórica de Gerhard Richter


EN LA RUTA DEL DESTÍ

 

 

Se acerca el cementerio con los ojos

inundados de lágrimas..

Juan Eduardo Cirlot

 

 

El que ahir era un arpa de paraules volant enmig dels batecs

íntims del cerç i la brasa fascinant de l’avidesa,

ara és l’amfiteatre d’un cementiri de pensaments fatals:

supose que ja no és possible cap llum en aquesta cau,

ni viscut el nahual al costat del coixí del remolí de set,

ni companyia aquesta orfandat de la vigília,

a l’hora en què obedients els objectes i les robes

mussiten els morts dins de la terra.

Sempre tinguí tanta por a l’oblit de l’altre espill de la llegenda,

a la despulla inclusivament de les finestres amb el seu tràfec de floridura,

al nosaltres que pogué ser només epifania.

En la ruta del destí, de la ventsfs frenètica del pit,

l’encaix de tren dels ossos i l’esbós hirsut,

de vegades fabulat del temps descalç en les epístoles de la nit.

Dit açò, em quede amb la sencillesa del parrac,

o en aquest aroma subterrani del remordiment dels aiguats.

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Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ

.

 

EN LA RUTA DEL DESTINO

 

 

Se acerca el cementerio con los ojos

inundados de lágrimas..

Juan Eduardo Cirlot

 

 

Lo que ayer era un arpa de palabras volando entre los latidos

íntimos del cierzo y la brasa fascinante de la avidez,

ahora es el anfiteatro de un cementerio de pensamientos fatales:

supongo que ya no es posible ninguna luz en esta madriguera,

ní vivido el nahual junto a la almohada del remolino de sed,

ni compañía esta orfandad de la vigilia,

a la hora en que obedientes los objetos y ropas,

musitan los muertos dentro de la tierra.

Siempre tuve tanto miedo al olvido, del otro espejo de la leyenda,

al despojo inclusive de las ventanas con su trajín de moho,

al nosotros que pudo ser solo epifanía.

En la ruta del destino, del vendaval frenético del pecho,

el encaje de tren de los huesos y el boceto hirsuto,

a veces fabulado del tiempo descalzo en las epístolas de la noche.

Dicho esto, me quedo en la sencillez del harapo,

o en ese aroma subterráneo del remordimiento de los aguaceros.

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De ‘Camino disperso’, 2021

©André Cruchaga


jueves, 9 de septiembre de 2021

MAI NO ET CONVERTEIXES EN PRETÈRIT │ NUNCA TE CONVIERTES EN PRETÉRITO

 

André Cruchaga



MAI NO ET CONVERTEIXES EN PRETÈRIT

 

 

Recuerda siempre que te espero.

Guillaume Apollinaire

 

 

Quan entra el serè de la nit a través de la finestra,

escolte l’encens de la teua veu en el mateix lloc

on la consciència recrea el món inventat entre els braços.

En la mateixa empremta que deixen els llampecs t’espere:

Cada llumenada de set devora els peixos condemnats a la brasa

de la meua vida que arrossega la teua nuditat;

davant del fred toque els teus pits de llumins desplomant-se en el teu tòrax.

(Continue, ací, amerat amb les meues pròpies còpules;

un fardell de trens només acreix l’absència de la guarnició

blava del grapat de molsa que hi ha al costat de la fusta d’Ícar

arnat en la llengua amb esput de campana apressada.)

Un rot immòbil és la llàgrima que rellisca a les galtes

de tot aquest camí que mai no es torna pretèrit.

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. Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ

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NUNCA TE CONVIERTES EN PRETÉRITO

 

 

Recuerda siempre que te espero.

Guillaume Apollinaire

 

 

Cuando entra el sereno de la noche a través de la ventana,

escucho el incienso de tu voz en el mismo lugar

donde la conciencia recrea el mundo inventado entre los brazos.

En la misma huella que dejan los relámpagos te espero:

cada luzaso de sed devora los peces condenados a la brasa

de mi vida que arrastra tu desnudez;

ante el frío toco tus pechos de fósforos desplomándose en tu tórax.

(Sigo, aquí, empapado con mis propias cópulas;

un fardo de trenes solo acrecienta la ausencia de la guarnición

azul del puñado de musgo que existe junto a la madera de Ícaro

apolillado en la lengua con esputo de campana apresurada.)

Un eructo inmóvil es la lágrima que resbala en las mejillas

de todo este camino que nunca se convierte en pretérito.

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De ‘Camino disperso’, 2021

©André Cruchaga


miércoles, 8 de septiembre de 2021

GRUTA D’ESCRIPTURA │ GRUTA DE ESCRITURA

 

Imagen Pinterest



GRUTA D’ESCRIPTURA

 

 

Escribo para desquitarme de la inacción que significa escribir

Escribo como alguien compra un número de la lotería atrasado

Escribo de parte de los perdedores para la inmortalidad

Escribo sin voz por amor a la Letra

Escribo, luego el otro existe.

Enrique Lihn

 

 

Des de la boira densa de l’espenyador, la gruta de l’escriptura

Jugant com un àncora torta en l’ocell aromós de la tinta:

en el circell d’hivern de la consumació del vol

degolle tot el graner de mort d’aquests dies

i la seua remor familiar de fuga. I el seu dolor de matèria.

De vegades la soledat és culpable de tots els esguitons a la pell,

de les aspes de desordre del temps,

o d’aquesta cendra endurida en les extenses vegetacions

somorgollades en l’alé. De vegades, també, escriure és només per

hipnotitzar lo insofrible d’un bisturí de sal als ulls.

I en aquest afany d’estrèpit solitari, obra la llum esquívola

i castre els sufocaments d’ossos de la pròpia existència,

el tall de les vetes subterrànies de la nit. La veu equívoca.

Després de tot, res no existeix, mentre no prescriga la memòria;

l’única eternitat possible és el temps amb els seus racons i abismes.

El teu cos i el me no duraran més que el galop de l’èter.

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. Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ

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GRUTA DE ESCRITURA

 

 

Escribo para desquitarme de la inacción que significa escribir

Escribo como alguien compra un número de la lotería atrasado

Escribo de parte de los perdedores para la inmortalidad

Escribo sin voz por amor a la Letra

Escribo, luego el otro existe.

Enrique Lihn

 

 

Desde la bruma densa del despeñadero, la gruta de la escritura

jugando como un ancla torcida en el pájaro aromoso de la tinta:

en el zarcillo de invierno de la consumación del vuelo

degüello todo el granero de muerte de estos días

y su rumor familiar de fuga. Y su dolor de materia.

A veces la soledad es culpable de todas las salpicaduras en la piel,

de las aspas de desorden del tiempo,

o de esta ceniza endurecida en las extensas vegetaciones

sumergidas en el aliento. A veces, también, escribir es solo para

hipnotizar lo insufrible de un bisturí de sal en los ojos.

Y en ese afán de estruendo solitario, obra la luz esquiva

y castro los sofocos de huesos de la propia existencia,

el filo de las vetas subterráneas de la noche. La voz equívoca.

Después de todo, nada existe mientras no prescriba la memoria;

la única eternidad posible es el tiempo con sus rincones y abismos.

Tu cuerpo y el mío no durarán más que el galope del éter.

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De ‘Camino disperso’, 2021

©André Cruchaga


lunes, 6 de septiembre de 2021

INFÀNCIA EXTRAVIADA │ INFANCIA EXTRAVIADA

 

Imagen Pinterest



INFÀNCIA EXTRAVIADA

 

 

En el éxtasis matutino

Canta con una rama encendida en cada mano

Predice las hermosas catástrofes

Soñadas en tu infancia

Rosamel del Valle

 

 

Aquesta infància té el rostre tapat, ombres als ulls, pit i costelles i respiració, nus en la relliscosa rodonesa del camí. Hi ha un cant buit a la gola, un espill de peixos fixos a l’esquena, o la simple aridesa de la son fins que l’èxtasi es torna cendra, frenètica pluja al pouet dels porus. Res no és possible des de llavors: caduca el ponent i els crepuscles; res no queda del cresol domèstic, ni tan sols aquella lleialtat subscrita en el solc mullat del deliri. Tot estava destinat per als adéus, sense dia, sense camins, sense setmanes.

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. Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ

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INFANCIA EXTRAVIADA

 

 

En el éxtasis matutino

Canta con una rama encendida en cada mano

Predice las hermosas catástrofes

Soñadas en tu infancia

Rosamel del Valle

 

 

Esa infancia tiene el rostro tapado, sombras en los ojos, pecho y costillas y respiración, desnudos en la resbaladiza redondez del camino. Hay un canto hueco en la garganta, un espejo de peces fijos en la espalda, o la simple aridez del sueño hasta que el éxtasis se torna ceniza, frenética lluvia en el pocillo de los poros. Nada es posible desde entonces: caduca el poniente y los crepúsculos; nada queda del candil doméstico, ni siquiera aquella lealtad suscrita en el surco mojado del delirio. Todo estaba destinado para los adioses, sin día, sin caminos, sin semanas.

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De ‘Camino disperso’, 2021

©André Cruchaga