viernes, 2 de julio de 2010

ANDRÉ CRUCHAGA: GUERRILLERO DEL VERSO/ FRANCOTIRADOR DE LA POESÍA-PERE BESSÓ

Abans d’escriure el primer vers, he ancorat els meus ulls en la finestra.
El fantasma de tots els dies enraonant amb mi,
El camí d’ombres de sobte vessat en la llengua
Del capell, la claror concreta del mar en les meues mans.

Ilustración: imagen tomada de la red






ANDRÉ CRUCHAGA:
GUERRILLERO DEL VERSO/ FRANCOTIRADOR DE LA POESÍA








Me ha encantado, querido hermano, la aparente sencillez del poema. Un poema de luces diáfanas el tuyo. La humildad del poeta que contempla desde la ventana, sin necesidad de moverse de casa físicamente; contemplar la llegada del día antes de que se asiente -y encarne- el primer verso. El viaje del poeta con la mirada interiorizada, desde afuera hacia adentro, de las manos al sueño. Un viaje de introspección en el que el poeta ancla los ojos, justamente desde el primer verso que (se) anuncia (y tu saludas, no con Ave o Salve, sino con Pater Noster, ojo y a tener en cuenta).

Y con versos tan portentosos que hunden su raíz en la sabiduría ancestral. Sólo el hombre recolector que hay en ti, en nosotros, es capaz de reconocerse en el juego -aparente, pero de unión imposible-del fuego y la sal. Del mismo modo que nos reconocemos en los mitos de la inocencia y en los de la experiencia.

Si unos nos llevan inexorablemente al paraíso perdido, los otros nos conducen invariablemente a la flor de la ausencia (cfr absyntia). Desde ahora ese 'viaje previo' al viaje del poema no es sólo un ir de un lado a otro, no. Es también entrar y salir. De las sienes enardecidas a los recuerdos redivivos. El ojo y la memoria. Más exactamente: el ojo de la memoria. Desde acá podemos comprender por qué te maravillas, el asombro o el espanto y la necesidad de la escritura, como el acto supremo de Amor. La escritura, como fuente de placer (que, ay, siempre acaba generando sufrimiento, no seamos incautos) recupera así la revirginización, la credence clearwater revival del lenguaje en los topos más puros y más ciertos: ¿qué, si no, por ejemplo, de nuevo la presencia del gallo al alba? Pero he acá -también desde acá- que la escritura de la mirada que se abstrae y ensimisma es capaz de volverse fulgor y dialéctica, mirada de gallocrisis hernandiano, descriptivismo de la Ars Poetica nacionalizada por el poeta:

Me asombra el seno cárdeno de la fábula, el catecismo obligatorio
Sin hamacas, el mar sin columpios, las audiencias cuadradas del jurista,
La fumigación de las pupilas,
Con tantos albañales jabonosos.
El imperio del fútbol en el escenario del hambre.
Asombra el caos de San Salvador sin la posibilidad de ser Ave Fénix.
—El hampa nos amarra la sonrisa. Lentamente come la Esperanza.
Pese a ello, no hay límites para recrear las luces hollywoodenses
De la luna en los escaparates inminentes del grito y la garganta.


Dicho quede. Sin embargo, queda el último reducto o el último rescoldo. Las brasas del sueño. Y es que el poeta André Cruchaga, a diferencia de otros poemas, escribe acá -realidad de la escritura, cursiva- desde el optimismo que da lugar al final radiante, luminoso y cadencial del poema que regresa a la naturaleza primera del Hombre:

Pese a ello, todavía sueño con un suspiro: —con la carne sin vestido
De las ventanas hacia el mar, hacia el invierno perenne de los amantes,
Hacia el surco del cariño del blanco,
Hacia el atino diáfano del chupamiel, hacia el desayuno sin migajas,
Hacia un mundo sin piltrafas mentales,
Hacia la corteza de la entraña, donde el seno muestre el sol del sonido,
—donde respiremos el verdor del rocío…


En definitiva, un poema de fusión, armónico, esplendoroso y de altura, en donde el 'sueño' del poeta (en su doble acepción de reparación y de esperanza) justifica la pasión de escritura y de vida, el sentido íntimo y orgiástico, necesario, tal cual lo entendió el gran Aleixandre, don Vicente: la destrucción o el amor.
Pere Bessó







EM MERAVELLE I ESCRIC








Abans d’escriure el primer vers, he ancorat els meus ulls en la finestra.
El fantasma de tots els dies enraonant amb mi,
El camí d’ombres de sobte vessat en la llengua
Del capell, la claror concreta del mar en les meues mans.
El foc quotidià de la innocència damunt de la sal nua, les absències
Al vaixell de les temples, l’assetjament de les hores humides,
—Anar d’una banda a l’altra; desfer-se en tants records:
L’ocell a la branca, l’aranya quieta, dilatada en la paret,
A vegades, el fred confús dels porus.
Els dies al coixí, i al damunt, les premonicions, la llengua
De la línia del temps, la clau dels galls sense disfressa, puntual,
Obrint sempre la contraporta de l’alba.
Haurà al capdavall algú que em traga d’aquesta devoció secular
De saludar els matins, la plaça major del melic,
Fer la introspecció necessària als guacals de la rosada,
Obrir els calaixets de les paradoxes, pregar un Pare Nostre, i guardar
L’equilibri enmig del diluvi?
Escric tots els dies malgrat la immensitat dels minuts.
Mire de buscar les paraules més diàfanes de l’orgasme. Descobrir
El secret de la saliva. Mossegar l’heura dels espectres. Veure els cercles
Del sanglot als camps de la batalla diària.
—I, clar, creix el riu dels records. El gipó d’allò difús.
Al voltant de l’oblit no escric, per a això és l’espill: —la foscor
Absorbida pel rostre.
Em meravella la sina moradenca de la faula, el catecisme obligatori
Sense hamaques, el mar sense balancins, les audiències quadrades del jurista,
La fumigació de les ninetes,
Amb tants albellons sabonosos.
L’imperi del futbol en l’escenari de la fam.
Meravella el caos de Sant Salvador sense la possibilitat de ser Au Fènix.
—L’hampa ens amarra el somrís. Lentament menja l’Esperança.
Malgrat això, no hi ha límits per a recrear les llums hollywooderes
De la lluna als aparadors imminents del crit i la gola.
Malgrat això, encara somie amb un sospir: —amb la carn sense vestit
De les finestres cap al mar, cap a l’hivern perenne dels amants,
Cap al solc de l’estima del blanc,
Cap a l’encert diàfan del xuclamel, cap al desdejuni sense engrunes,
Cap a un món sense pelleringues mentals,
Cap a l’escorça de l’entranya, on la sina mostre el sol del so,
—on respirem el verdor de la rosada…
Baratària, 02.VII.2010








ME ASOMBRO Y ESCRIBO








Antes de escribir el primer verso, he anclado mis ojos en la ventana.
El fantasma de todos los días platicando conmigo,
El camino de sombras de pronto derramado en la lengua
Del sombrero, la claridad concreta del mar en mis manos.
El fuego cotidiano de la inocencia sobre la sal desnuda, las ausencias
En el barco de las sienes, el asedio de las horas húmedas,
—Ir de un lado a otro; deshacerse en tantos recuerdos:
El pájaro en la rama, la araña quieta, dilatada en la pared,
A veces, el frío confuso de los poros.
Los días en la almohada, y sobre ella, las premoniciones, la lengua
De la línea del tiempo, la llave de los gallos sin disfraz, puntual,
Abriendo siempre el portón del alba.
¿Habrá después de todo alguien que me saque de esta devoción secular
De saludar las mañanas, la plaza mayor del ombligo,
Hacer la introspección necesaria en los guacales del rocío,
Abrir las gavetas de las paradojas, rezar un Padre Nuestro, y guardar
El equilibrio en medio del diluvio?
Escribo todos los días pese a la inmensidad de los minutos.
Trato de buscar las palabras más diáfanas del orgasmo. Descubrir
El secreto de la saliva. Morder la yedra de los espectros. Ver los círculos
Del sollozo en los campos de la batalla diaria.
—Y claro, crece el río de los recuerdos. El chaleco de lo difuso.
Sobre el olvido no escribo, para eso está el espejo: —la oscuridad
Absorbida por el rostro.
Me asombra el seno cárdeno de la fábula, el catecismo obligatorio
Sin hamacas, el mar sin columpios, las audiencias cuadradas del jurista,
La fumigación de las pupilas,
Con tantos albañales jabonosos.
El imperio del fútbol en el escenario del hambre.
Asombra el caos de San Salvador sin la posibilidad de ser Ave Fénix.
—El hampa nos amarra la sonrisa. Lentamente come la Esperanza.
Pese a ello, no hay límites para recrear las luces hollywoodenses
De la luna en los escaparates inminentes del grito y la garganta.
Pese a ello, todavía sueño con un suspiro: —con la carne sin vestido
De las ventanas hacia el mar, hacia el invierno perenne de los amantes,
Hacia el surco del cariño del blanco,
Hacia el atino diáfano del chupamiel, hacia el desayuno sin migajas,
Hacia un mundo sin piltrafas mentales,
Hacia la corteza de la entraña, donde el seno muestre el sol del sonido,
—donde respiremos el verdor del rocío…
Barataria, 02.VII.2010

sábado, 12 de junio de 2010

ENTRE EL PARPELLEIG DE LA PLUJA- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Sent la pluja al parpelleig dels penya-segats, al reüll roedor
De la humitat en el tràngol del cèrvol que rau el cel.
Bec la tinta gris de la boira. Els barrils de gotes als forats
Del cansament, en la cornamenta secreta de la viola, —dies d’intensos
Crepuscles, lianes lentes de les llengües endredant-se als ulls.
Ilustración tomada de la red








ENTRE EL PARPELLEIG DE LA PLUJA
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó








Cuando llegue la mañana revestirán sus colores resplandecientes.
Ahora todo calla.
El cielo parpadea y la luna se oculta entre las chimeneas.
PHILIPPE SOUPAULT








Sent la pluja al parpelleig dels penya-segats, al reüll roedor
De la humitat en el tràngol del cèrvol que rau el cel.
Bec la tinta gris de la boira. Els barrils de gotes als forats
Del cansament, en la cornamenta secreta de la viola, —dies d’intensos
Crepuscles, lianes lentes de les llengües endredant-se als ulls.
Entre els himnes escapçats per les tisores,
Els ocells llisquen en el ríu augural de la respiració.
Les mans lleven el pòl·len dels sostres, el capell del núvol
Enmig del fum líquid de les llums tènues.
Bé aquest palpebreig de càbales. El gat muntés de les estrelles ocultes.
El forat negre de les pissarres on la llapissera dibuixa tamborets
Sense corretges. On el coixí colpeja els òrgans vitals.
El temps és etern en la sonoritat dels rellotges.
Els dits ajunten els fragments de l’aigua per a fer somrient
L’univers, aqueixes barcasses de síl·labes dels insectes.
—Diria que el rostre reparteix el sucre de l’aigua. La barba premuda
Caient de l’arbre, l’esborrany d’ombres dels ducs.
El llavi mossega el color clavat de les fulles.
La llavor del resplendor.
El peix de la foguera en les arrrels.
Les lluernes mosseguen les estelles de la nuesa. El ranxo ígni
Del palpebreig, els repeus de les temples al prestatge de les paraules.
De sobte el cresol abriga les ninetes. Aqueixa forma de tocar les dents
Amb la lluna, —el fanal de l’arc del cel com una escala.
De sobte torna el tren amb el seu melic líquid.
Els sons, la casa, els ulls. Torna la nadala de la memòria
Amb la seua rodalia llunyana.
Alguna vegada l’aigua soterrà les estàtues. El gnom en la gebrada.
Les entropessades als capells de les ombres. Sense treva, ací,
El fill pròdig dels pensaments, la mula disfressada de cavall,
La careta de l’abella a la finestra,
La xicona de l’escola per qui pregunte encara.
De sobte li somric a un espill afeblit pels anys.
A l’espill que tradueix els safareigs. Al tabac insà de l’èxtasi.
De sobte trenque la closca de la pluja amb el paraigües del palpebreig.
De sobte la flaçada de la suor, porta oberta del cos al líquid,
A l’amerat pou dels rastres.
Sagna el darrer riu de les flautes. —el riu somnolent de les gotes
En la sang. En la melodia feridora de les ales…
Baratària, 10.VI.2010








ENTRE EL PESTAÑEO DE LA LLUVIA







Cuando llegue la mañana revestirán sus colores resplandecientes.
Ahora todo calla.
El cielo parpadea y la luna se oculta entre las chimeneas.
PHILIPPE SOUPAULT








Sabe la lluvia al pestañeo de los acantilados, al reojo roedor
De la humedad en el trance del ciervo que raspa el cielo.
Bebo la tinta gris de la niebla. Los barriles de gotas en los agujeros
Del cansancio, en la cornamenta secreta del alhelí, —días de intensos
Crepúsculos, lianas lentas de las lenguas enredándose en los ojos.
Entre los himnos decapitados por las tijeras,
Los pájaros resbalan en el río augural de la respiración.
Las manos quitan el polen de los techos, el sombrero de la nube
En medio del humo líquido de las luces tenues.
Bien este pestañeo de cábalas. El gato montés de las estrellas ocultas.
El agujero negro de las pizarras donde el lápiz dibuja taburetes
Sin correas. Donde la almohada golpea los órganos vitales.
El tiempo es eterno en la sonoridad de los relojes.
Los dedos juntan los fragmentos del agua para hacer sonriente
El universo, esas barcazas de sílabas de los insectos.
—Diría que el rostro reparte el azúcar del agua. La barba apretada
Cayendo del árbol, el borrador de sombras de los búhos.
El labio muerde el color hincado de las hojas.
La semilla del resplandor.
El pez de la hoguera en las raíces.
Las luciérnagas muerden las astillas de la desnudez. El rancho ígneo
Del parpadeo, las repisas de las sienes en el anaquel de las palabras.
De pronto el candil abriga las pupilas. Esa forma de tocar los dientes
Con la luna, —el farol del arcoíris como una escalera.
De pronto vuelve el tren con su ombligo líquido.
Los sonidos, la casa, los ojos. Vuelve el villancico de la memoria
Con su cercanía lejana.
Alguna vez el agua soterró las estatuas. El gnomo en la escarcha.
Los tropezones en los sombreros de las sombras. Sin tregua, aquí,
El hijo pródigo de los pensamientos, la mula disfrazada de caballo,
El antifaz de la abeja en la ventana,
La muchacha de la escuela por cual pregunto todavía.
De pronto le sonrío a un espejo debilitado por los años.
Al espejo que traduce las albercas. Al tabaco insano del éxtasis.
De pronto rompo el cascaron de la lluvia con el paraguas del pestañeo.
De pronto la manta del sudor, puerta abierta del cuerpo a lo líquido,
Al inundado pozo de los rastros.
Sangra el último río de las flautas. —el río somnoliento de las gotas
En la sangre. En la melodía hiriente de las alas…
Barataria, 10.VI.2010
__________
“De pronto rompo el cascarón de la lluvia con el
paraguas del pestañeo.”

De nuevo, querido Cruchaga, traduzco uno de tus poemas que me lleva al deleite de sus juegos de metáforas como muñecas rusas. Te lo he dicho en más de una ocasión, pero esta tarde me dejo llevar por los saltos asociativos súbitos de un irracionalismo de corte surrealista, sí, pero diferencial y controlado a tres niveles: un yo (el sujeto lírico de primera persona) que contempla como la primera vez. Un yo que pestañea (como quien descorre la cortina de la realidad compleja). Un yo que rompe el cascarón, y acá recupera la expresividad de la metáfora lexicalizada y aceptada comúmente: 'romper el cascarón'. Hasta acá, querido Cru, un lector gozoso, puede llegar fácilmente y captar el sentido. Pero llegamos a un segundo nivel de lectura autónoma para descubrir, en medio de la senda, que la lluvia también tiene vida, también nace, también, como un ave, rompe su cárcel oval. Hay, de nuevo empatía con el yo lírico, con el poeta. El poeta que parpadea (qué bien se comprende la cita de Soupault)/la lluvia que sale del cascarón. Una empatía o, mejor, una traslación y fusión poética. El poeta es lluvia/la lluvia parpadea. Y, por fin, la tercera cala: el homenaje surrealista en toda regla: el objeto surreal por excelencia, el paraguas. Un paraguas junto a la máquina de coser o en la mesa de disección de cadáveres para Breton, Picabia, Magritte o Péret... El paraguas que en Cruchaga es el medio mágico, el catalizador de la química de la lluvia, la vara mágica del poeta que convoca, la aguja de plata del niño que pincha la natura ex ovo. El palillo del ‘niño terrible’ que se bebe las aguas turbias de las chimenas de la vida. Y vuelve, como yo ahora mismo, a los tres peldaños de su entrecejo. Y pestañea:


De sobte
trenque la closca (1)
de la pluja (2)
amb el paraigües
del palpebreig (3).

Pere Bessó,
Valencia, 12.VI.2010

sábado, 29 de mayo de 2010

ULLS CANSATS-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

"Lo demás es la fila india de siempre. El zarpazo de la mesa
En la Santísima Trinidad, los caracoles prendidos en las orejas
Para oír el mar, el pañuelo líquido en el patio de la espera."
Pintura del maestro Joan Miró








ULLS CANSATS
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó








Si no puedo salvar todos mis sueños no salvaré ninguno
Que me despedacen sobre la hierba azul de una tierra que amo
Cuando me envuelva la increíble sombra que me aguarda
FERNANDO PALENZUELA








Ja l’hora llepa l’ocell sense plomes. Em crida la nit que emergeix
De les conques cegues del paisatge. Ningú no tornà a nàixer desfeta
La carn en la lluerna extinta de la respiració.
—Ningú ací, ni tu, finida de la respiració: mans, braços, llençols,
Fora de les serradores del meu llit.
Un dia el curullen uns altres daus amb noms i cognoms. —Tu, anònima
Damunt del granit relaxat de la memòria, afonada al vaixell
De la nit i el dubte, furtada de les meues mans callades i encallades
No en la llum, sinó en la fulla fosca de les meues mateixes vestimentes.
En el pati cancerós de l’efímer, el somni plagat de paraules
Suspeses, lianes d’estupefactes brúfols i paraigües.
Entre tanta tomba faig un torniquet a les meues temples, només així
Comence a desdibuixar les hores, la rònega llum del pit en la seua fugida.
Mire de trobar la levitat moradenca de la ferida, la paraula
No fendida de renills en la boca, no el periòdic amb paraigües
D’incertesa que mastegue el celiandre de desraons.
A gosades que cansa i mossega la pols de la fatiga: —els tants
Anys del rosegó, la pedra de la nit com un circ mut,
Els passamans lànguids de les pestanyes,
Aquesta mena de silenci amb cavalls grocs. Amb llibres fúnebres.
No espere massa en la meua mateixa gàbia, llevat d’un café i certa reverència
A les portes. A aqueixa llengua que drena la saliva.
La resta és la fila índia de sempre. L’arpada de la taula
En la Santísima Trinitat, els caragols penjats de les orelles
Per a sentir el mar, el mocador líquid al pati de l’espera.
Els peixos de les estrelles jugant en la memòria. La festa dels gats
Damunt dels cresols de les teules, la fusta de la carn en el xiprer.
Així i tot, ajunte llavors al pati posterior de les coordenades del meu país.
Pense en el sevitxe del teu melic. En l’orenga dels lòbuls.
Pense en el joc d’escacs dels teus porus.
En el llac dels cignes, tirats sense roba, empolsegats d’aigua
I gespa, mentre plou aromes i dubtes i arc del cel.
Pense en la costella obrint l’ultramar del basalt de la nit.
Pense en el cerç com un animalet caminant cap al centre
De la lluna creixent de la porta de colp de la sorpresa.
Pense, tanmateix, amb aquests ulls fatigats en el crisantem
De la faula, en els senyals despentinats que deixa el diccionari.
Pense, tanmateix, en les escales al fil de les llambordes:
—Alguna cosa, al capdavall, —encara que siguen bocinets de milotxa
En la memòria, —fragments de boirina en el quadern…
Baratària, 28.V.2010









OJOS FATIGADOS








Si no puedo salvar todos mis sueños no salvaré ninguno
Que me despedacen sobre la hierba azul de una tierra que amo
Cuando me envuelva la increíble sombra que me aguarda
FERNANDO PALENZUELA








Ya la hora lame al pájaro sin plumas. Me llama la noche que emerge
De las cuencas ciegas del paisaje. Nadie volvió a nacer deshecha
La carne en el tragaluz extinto de la respiración.
—Nadie aquí, ni vos, fenecida de la respiración: manos, brazos, sábanas,
Fuera de los aserraderos de mi cama.
Un día lo colman otros dados con nombres y apellidos. —Vos, anónima
Sobre el granito relajado de la memoria, hundida en el barco
De la noche y la duda, robada de mis manos calladas y encalladas
No en la luz, sino en la hoja oscura de mis propias vestimentas.
En el patio canceroso de lo efímero, el sueño plagado de palabras
Suspendidas, bejucos de estupefactos búhos y paraguas.
Entre tanta tumba le pongo un torniquete a mis sienes, sólo así
Empiezo a desdibujar las horas, la poca luz del pecho en su huída.
Trato de encontrar la levedad cárdena de la herida, la palabra
No hendida de relinchos en la boca, no el periódico con paraguas
De incertidumbre que mastique el cilantro de sinrazones.
Desde luego que cansa y muerde el polvo de la fatiga: —los tantos
Años del mendrugo, la piedra de la noche como un circo mudo,
Los barandales lánguidos de las pestañas,
Esta suerte de silencio con caballos amarillos. Con libros fúnebres.
Casi nada espero en mi propia jaula, salvo un café y cierta reverencia
A las puertas. A esa lengua que drena la saliva.
Lo demás es la fila india de siempre. El zarpazo de la mesa
En la Santísima Trinidad, los caracoles prendidos en las orejas
Para oir el mar, el pañuelo líquido en el patio de la espera.
Los peces de las estrellas jugando en la memoria. La fiesta de los gatos
Sobre los candiles de las tejas, la madera de la carne en el ciprés.
Aún así, junto semillas en el traspatio de las coordenadas de mi país.
Pienso en el cebiche de tu ombligo. En el orégano de los lóbulos.
Pienso en el ajedrez de tus poros.
En el lago de los cisnes, tirados sin ropa, empolvados de agua
Y césped, lloviendo aromas y dudas y arco iris.
Pienso en la costilla abriendo el ultramar del basalto de la noche.
Pienso en el cierzo como una animalito caminando hacia el centro
De la luna creciente de la puerta de golpe del asombro.
Pienso, sin embargo, con estos ojos fatigados en el crisantemo
De la fábula, en las señales despeinadas que deja el diccionario.
Pienso, sin embargo, en las escaleras al filo de los adoquines:
—Algo queda, después de todo, —aunque sean— pedacitos de piscucha
En la memoria, —fragmentos de neblina en el cuaderno…
Barataria, 28.V.2010


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Querido Cruchaga:

Ayer recibí el poema que me encantó pero, como sabes, apenas tengo un poco de tiempo sosegado para mí pues comenzaron los exámenes finales de bachillerato. Así que esta mañana de sábado me he relajado y tras leer correo y responder emilios (muy) atrasados, me he puesto contigo. Un poema, el de ojos cansados, que me ha agradado desde el principio, pues a partir del símbolo clásico del "ave desplumada" pasas a la lectura íntima enfrentada a la imposibilidad de "ave fénix", de esperanza bienintencionada. La espera de la hora postrera (Quevedo, por ejemplo) en un paisaje de cuencas vacías. Mayor desesperanza imposible: el paso de la subjetividad lírica plena (tu 'yo' que mira el paisaje y lo integra en su interior y en el seno del poema) al paisaje que mira (animación y objetividad lírica), pero con mirada ciega.

El resto del poema persiste en tus temas y claves: el humor negro autocomplaciente, la burla y parodia del paisaje sentimental, la presencia/ausencia de la amada (a través del falso diálogo y desdoblamiento de voces), que acá se llevara el varapalo correspondiente: tampoco ella se salvará del reniego ni del anonimato, que lo vaya asumiendo, ay. La cárcel del cuerpo platónica es la jaula doméstica -el circo cotidiano del poeta [la huella dadá de Arp es evidente]- desde la que atempera las horas y años ya no de vacas flacas y desvividos, sino del mero mendrugo. Y sin embargo, muy a pesar de la complacencia expresionista, el poema cobra momentos de belleza 'blanca' inusitada. En la mesa del Padre, tal cual liturgia oral cristiana, el lector puede encontrar alborozado la deconstrucción del mito homérico: la presencia del rumor del mar en la caracola, que acá, como nuevo Ulises, André Cruchaga trasciende:

"Lo demás es la fila india de siempre. El zarpazo de la mesa
En la Santísima Trinidad, los caracoles prendidos en las orejas
Para oír el mar, el pañuelo líquido en el patio de la espera."

Mi felicitación y saludo al poeta y al amigo.
Abrazo.
Pere Bessó
Valencia, 29.V.2010

sábado, 17 de abril de 2010

SOLILOQUI DEL FRED-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Escriure sempre és una raresa. Llegir també és una raresa.
Enraonar amb sinceritat és una raresa
Valen més els meus gossos que les pústules de certes mirades.
Fotografía de: Juan Antonio García López








SOLILOQUI DEL FRED
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó





Escribir poesía es abrirse camino en uno mismo.
MARINA TSVETÁIEVA






Escriure sempre és una raresa. Llegir també és una raresa.
Enraonar amb sinceritat és una raresa
Valen més els meus gossos que les pústules de certes mirades.
Als meus gossos sempre els done el benefici del dubte:
Ells saben que hi ha lleialtat mútua i no afecte immerescut.
Llevat d’excepcions, un es torna serpent en niu de serpents.
També en les exèquies ese veuen bèsties amb muntura.
L’absurd ens dóna les fotografies del contrasentit.
Pobre l’oblit que es torna drassana de rovell.
Pobres els pobres de consciència, els que floten en llavis aliens.
Quan escolte la paraula amor pense en les mosques damunt de les llandes
De soda. Quan em parlen de Déu, pense en els cementeris:
És la paraula més dubtosa que conec en els fetus.
La meua poesia té molt a veure amb Aristófanes, però no amb tots
Els clàssics. Hi ha cares com fondes que inspiren llàstima,
Per molt respectables que siguen les fondes.
Molts viuen a l’infern i des d’ací destil·len verí.
Alguns són aliacrans i tarántules.
D’altres senzillament esquelets. D’altres senzillament cementeris.
Quan un escriu mosseguen les paraules.
La Santíssima Trinitat manté a flot molts llençols bruts.
Sovint el florit cerebral legitima les consciències fosques.
Als cantons cecs de les estaules, les ovelles cegues.
S’esdevé que només el viatge al més enllà és memorable.
S’esdevé una pèrdua de temps parlar de la felicitat entre certs
Eixams d’avispes.
Des de la poesia veig els xiulits agonitzants dels espills.
La contrarietat no sempre és la contrarietat dialèctica.
—Vosté i jo coneixem la hipocresia que ens envolta. De les setmanes
Inconfortables de verí.
A la llum de la llum ens depreden la intel·ligència i mosseguen el segó
De Sant Antoni del Mont, i el Crist blau de les benandances.
A la llum de la llum trenquen la gola.
A la llum de la llum el guant vessat damunt de les ninetes.
A les fosques és més horrible la tenebra de l’ànima.
No sé si el silenci a taula és millor que el de la trona.
No sé si la nit pot engolir-se la llàgrima falsa dels malfactors.
Espere que la raó siga la immaculada algun dia, no el ferment
De l’esquizofrènia, no l’oïda de les agulles,
No el hip hop de l’ombra estrafalària, no la ronya en els dies feliços,
No la mala llet dels criminals investits de frac,
No el rèptil obrint les venes, no el pus loquaç declarant
La guerra contra el paisatge sa dels jardins…
Baratària, 17.IV.2010








SOLILOQUIO DEL FRÍO








Escribir poesía es abrirse camino en uno mismo.
MARINA TSVETÁIEVA







Escribir siempre es una rareza. Leer también es una rareza.
Platicar con sinceridad es una rareza
Valen más mis perros que las pústulas de ciertas miradas.
A mis perros siempre les doy el beneficio de la duda:
Ellos saben que hay lealtad mutua y no afecto inmerecido.
Salvo excepciones, uno se vuelve serpiente en nido de serpientes.
También en los funerales se ven bestias con montura.
El absurdo nos da las fotografías del contrasentido.
Pobre el olvido que se vuelve astillero de herrumbre.
Pobres los pobres de conciencia, los que flotan en labios ajenos.
Cuando escucho la palabra amor pienso en las moscas sobre las latas
De soda. Cuando me hablan de Dios, pienso en los cementerios:
Es la palabra más dudosa que conozco en los fetos.
Mi poesía tiene que ver mucho con Aristófanes, pero no con todos
Los clásicos. Hay caras como mesones que inspiran lástima,
Con todo y lo respetable que son los mesones.
Muchos viven en el infierno y desde ahí destilan veneno.
Algunos son alacranes y tarántulas.
Otros simplemente esqueletos. Otros simplemente cementerios.
Cuando uno escribe muerden las palabras.
La Santísima Trinidad mantiene a flote muchas sábanas sucias.
A menudo el moho cerebral legitima las conciencias oscuras.
En las esquinas ciegas de los establos, las ovejas ciegas.
Resulta que sólo el viaje al más allá es memorable.
Resulta una pérdida de tiempo hablar de la felicidad entre ciertos
Enjambres de avispas.
Desde la poesía veo los silbidos agonizantes de los espejos.
La contrariedad no siempre es la contrariedad dialéctica.
—Usted y yo sabemos de la hipocresía que nos rodea. De las semanas
Inconfortables de veneno.
A la luz de la luz nos depredan la inteligencia y muerden el afrecho
De San Antonio del Monte, y el Cristo azul de las bienandanzas.
A la luz de la luz rompen la garganta.
A la luz de la luz el guante derramado sobre las pupilas.
A oscuras es más horrible la tiniebla del alma.
No sé si el silencio en la mesa sea mejor que el del púlpito.
No sé si la noche pueda tragarse la lágrima falsa de los malhechores.
Espero que la razón sea la inmaculada algún día, no el fermento
De la esquizofrenia, no el oído de las agujas,
No el hip hop de la sombra estrafalaria, no la sarna en los días felices,
No la mala leche de los criminales investidos de frac,
No el reptil abriendo las venas, no el pus locuaz declarando
La guerra contra el sano paisaje de los jardines…
Barataria, 17.IV.2010
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Querido Cru:
La palabra es me-m-o-ra-ble. Un poema memorable, que te envío en su traducción al catalán, pero ya. Que la vida de la gran poeta rusa te abra el camino, los surcos del escribir el tal poema es algo genial, porque del frío térmico se llega -tal como le ocurrió a ella- al frío existencial (y no sólo por el periodo histórico que le tocó vivir). Sólo que tú escribes y te abres camino como otros se abren las venas. Lo tuyo es desangrarse en las nieves de la escritura, como creación y a la vez descreimiento, tal es tu grado de exigencia en la poesía y de vaciamiento. Pero no es memorable, tu poema, por la riqueza con que tratas las referencias más o menos explícitas que te conforman. Algún día se habrá de hablar al referirse al poeta Cruchaga de la presencia/ausencia de Dios, no sólo como agonía sino como encuadramiento cultural, más que como sombra o presentimiento. Así, por ejemplo, bueno es que uno se encuentre con las bienandanzas y bienaventuranzas , y de paso, se recurra a la técnica de las salves, los psalmos que necesitan la sonoridad narcotizante de los elementos (en tu caso también estructuras más complejas, casi ideogramas) repetitivos: tal cual los paralelismos. Bueno es que uno se sienta sugerido por el bíblico Job (no es la primera vez que aparece esta referencia en tus poemas) acompañado de su única compañía leal, los perros que le lamen las llagas y pústulas. Un poema que daría mucho más juego a la hora de perderse en extrapolaciones, pero ése es otro faenar posterior. Te apunto, sin embargo, que en éste la presencia del Mal también tiene sus apuntes, pero no un mal tradicional católico que habita en el inferus, sino acá mismo con toda una legión bestial de demonios muy en la línea de bestiario humanizado, que incluso puede vestir de frac, con toda su jerarquía de poder (y de veneno) frente al sano jardín (la prersencia lejana del edén y de la consciencia inmaculada, si quieres), Así, los reptiles (serpientes), escorpiones o lacranes, tarántulas, avispas y sus venenos mayores y mayores que nos habitan este mundo que vuelves a aparear con la visión del cementerio en esta suerte de automoribundia quevedesca que supone no pocas veces, el proceso de la escritura tuya. Y, por no perder el hilo, no entraré en la referencia concreta de Aristófanes y sus avispas, porque ello supondría haber de hablar de otro de tus materiales bien productivos para la escritura: la crítica social por el sentido y abuso de los " jueces atenienses" de tu nación... Y, como siempre, mi amigo Cru, la crudez y filtro negro de tus humores, ay. Tan sólo como ejemplo:

Cuando me hablan de Dios, pienso en los cementerios:
Es la palabra más dudosa que conozco en los fetos.

Bueno. mi amigo, ya me cuentas.
Un abrazo, por la amistad y el poema.
Pere Bessó