viernes, 22 de abril de 2022

ACÍ, L’ALLÀ, NECESSARI PER A EXISTIR │ AQUÍ, EL ALLÁ, NECESARIO PARA EXISTIR

 

Imagen FB de Pere Bessó


ACÍ, L’ALLÀ, NECESSARI PER A EXISTIR

 

 

“Ací, l’allà, ennuvolat de cendres perquè sobretot és prudent,

necessari existir”, enmig del foc residual de la brasa.

Ací, el crematori de la infantesa com a objecte en desús,

com pòlips calcaris en el teulat a la caiguda de l’última nit.

Ací, ningú, encara que sempre m’acompanyen els desallotjaments,

els fragments esmolats d’una boca, el fum onejant,

i aquests noms que serven els onomàstics.

Supose que no es pot suturar la ferida invocant una estampa,

o la closca de la fruita de les cremades. Tot ho desdiu l’aigua,

i els descensos obtusos que ens fan naufragar en plena marxa.

Ací, l’escorça de boira de les paraules.

La màscara en la tercera persona del vertigen, la cavil•lació

entre estelles, el dejú amb els dimonis del sotsmón,

el baix-relleu dels espills, tensos de fem i boirina.

Malgrat l’anèmia de l’òxid, toca existir, estrènyer-li

el camí a la misèria, habilitar el rierol, llevar-li el soroll

a la foscor i enfrontar sense sofismes, la calamitat.

Després de tot, un ha d’aprendre a viure amb malsons

al paladar, o amb un ganivet a l’engonal.

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Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ

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AQUÍ, EL ALLÁ, NECESARIO PARA EXISTIR

 

 

“Aquí, el allá, nublado de cenizas porque ante todo es prudente,

necesario existir”, en medio el fuego residual de la brasa.

Aquí, el crematorio de la infancia como objeto en desuso,

como pólipos calcáreos en el tejado a la caída de la noche última.

Aquí, nadie, aunque siempre me acompañan los desalojos,

los fragmentos afilados de una boca, el humo ondulante,

y esos nombres que conservan los onomásticos.

Supongo que no se puede suturar la herida invocando una estampa,

o la cáscara de la fruta de las quemaduras. Todo lo desdice el agua,

y los descensos obtusos que nos hacen naufragar en plena marcha.

Aquí, la cáscara de niebla de las palabras.

La máscara en la tercera persona del vértigo, la cavilación

entre astillas, el ayuno con los demonios del submundo,

el bajorrelieve de los espejos, tensos de basura y neblina.

Pese a la anemia del óxido, es necesario existir, estrecharle

el camino a la miseria, habilitar el arroyo, quitarle el ruido

a la oscuridad y enfrentar sin sofismas, la calamidad.

Después de todo, uno tiene que aprender a vivir con pesadillas

en el paladar, o con un cuchillo en la ingle.

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De ‘Como quien pide luz o pide agua’, 2021.2022

©André Cruchaga



miércoles, 20 de abril de 2022

BELLE ÉPOQUE │ BELLE ÉPOQUE

 

© Obra pictórica de Jackson Pollock


BELLE ÉPOQUE

 

Together we loved those nights of weary months where there were no reproaches, not did we imagine definitive and dark stories; then, blindly, we touched the cellars of the thorax, the unthinkable that blind trips have, and infinite. It was something like a bohemian heretic, the bar of your thighs, the innumerable fervor of your mouth of pure clay; then we begin to forget that a Belle Époque is also nourished by ironies. The shadows, of magnetism and voluptuousness, are a moving Paradise, it is the path lost in the disuse of the lamp, the bed turned into a monologue of that time of dew, the rubble of ecstasy, and perhaps, the bloody hands of the dispossession. Then the paralysis of the trains like a chorus of stale fans, time with deep holes and wicks of bruises in the soul. With a strange thirst, the terrified howls of hunger as if we were the dregs of abandonment.

 

From the book: "Now it's night and you don't have a name", 2022.

©André Cruchaga

© Pictorial work of Jackson Pollock

© Traducción al inglés César Curiel

 

BELLE ÉPOQUE

 

 

Juntos amábamos aquellas noches de meses fatigados donde no había reproches, ni imaginábamos historias definitivas y oscuras; entonces, a ciegas, tocábamos las bodegas del tórax, lo impensado que tienen los viajes ciegos, e infinitos. Era algo así como una bohemia herética, el bar de tus muslos, el fervor innumerable de tu boca de arcilla pura; luego empezamos a olvidar que una Belle Époque, se nutre también de ironías. Las sombras, de imán y voluptuosidad son un Paraíso conmovedor, lo es el camino extraviado en el desuso del candil, el lecho convertido en monólogo de aquel tiempo de rocío, el escombro del éxtasis, y acaso, las manos sangrientas del despojo. Luego la parálisis de los trenes como estribillo de rancios abanicos, el tiempo con ahondados agujeros y pabilos de magullones en el alma. Con una extraña sed, los aullidos despavoridos del hambre como si fuésemos la escoria del abandono.

 

Del libro: “Ahora es de noche y tú no tienes nombre”, 2022.

©André Cruchaga

© Obra pictórica de Jackson Pollock


jueves, 7 de abril de 2022

FOSCA LLUM D’ABSÈNCIA │ OSCURA LUZ DE AUSENCIA

 

Imagen FB de Pere Bessó


FOSCA LLUM D’ABSÈNCIA

 

 

tal vez preguntas algo, y en tu boca se duerme

como otras veces la trágica y oscura luz de la ausencia.

Miguel Arteche

 

 

D’un bar a un altre escrius l’absència en una tovalloleta rasada

per la pluja, tacada per ombres de boques llunyanes, escriptura

moribunda on es dissol la penombra ennegrida d’aquell estany

d’espills vorejant-te la cara.

Escrius les coses que ningú no desitja escriure, mentre la llum crema

en passadissos estrets, indiferents, inundats d’obsessions.

La teua cara amb prou feines es mira enmig d’un pou de fum.

Ningú no et sent la desraó, tot just la lenta perversió de la carn,

les imatges borroses que es creuen entre riures sinuosos.

Les paraules sonen com una voz atordida,

desarticulades en bassals de tuixecs, d’un pintor de boires

apocalíptiques, de llengua que llepa el patíbul de l’asfíxia.

A la teua boca la terbolesa amarga de les hores,

aqueix sabor de bar envellit,

tan real com una nebulosa destrossada de pupil•les.

Escrius travessant les ribes del semen, corroït

per l’allau de records tràgics, pel vòrtex de penombra

d’ un grapat de focs finits irremeiablement.

A l’andana de mitjanit, el poema decadent, els malsons

líquids dels glops i la fotografía encara amb moltes preguntes.

Al final, només aquesta llum fosca dels fantasmes al poema.

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Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ

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OSCURA LUZ DE AUSENCIA

 

 

tal vez preguntas algo, y en tu boca se duerme

como otras veces la trágica y oscura luz de la ausencia.

Miguel Arteche

 

 

De un bar a otro escribes la ausencia en una servilleta raída

por la lluvia, manchada por sombras de bocas lejanas, moribunda

escritura donde se disuelve la penumbra ennegrecida de aquel lago

de espejos bordeándote la cara.

Escribes las cosas que nadie desea escribir, mientras la luz arde

en pasillos estrechos, indiferentes, inundados de obsesiones.

Tu cara apenas se mira en medio de un pozo de humo.

Nadie te oye el sinsentido, apenas la lenta perversión de la carne,

las imágenes borrosas que se cruzan entre risas sinuosas.

Las palabras suenan como una voz aturdida,

desarticuladas en charcos de agobios, de un pintor de brumas

apocalípticas, de lengua que lame el patíbulo de la asfixia.

En tu boca la turbiedad amarga de las horas, ese sabor de bar

envejecido, tan real como una nebulosa destrozada de pupilas.

Escribes atravesando las orillas del semen, corroído

por la avalancha de recuerdos trágicos, por el vórtice de penumbra

de un puñado de fuegos fenecidos irremediablemente.

Sobre el andén de medianoche, el poema decadente, las pesadillas

líquidas de los tragos y la fotografía aún con muchas preguntas.

Al final, solo esa luz oscura de los fantasmas en el poema.

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De ‘Como quien pide luz o pide agua’, 2021.2022

©André Cruchaga


DES DE LES LLUNYANIES QUE TRACEM │ DESDE LAS LEJANÍAS QUE TRAZAMOS

 

Imagen FB de Pere Bessó


DES DE LES LLUNYANIES QUE TRACEM

 

 

Des de les llunyanies que tracem, tornem, però, a l’oblit

i al seu domicili de mans irresistibles. Als seus ocells de febre.

Ens acostem endevinant la llum de les sagetes, l’aigua al pit

amb la seua misericòrdia de son oportuna.

A estones deixem de pensar en aquella diadema de boira

als ulls i abracem el sedós paisatge de les obsessions,

i l’humit gall de quietud de l’humà:

en el diluvi del pàlpit, el quadern d’apunts del semen

damunt de la pell que resplendeix com l’ull en trànsit de l’asfíxia.

Res no ha canviat encara que el temps tinga les seues fractures.

La boca devora els espais muntanyencs que l’aigua fon,

en cadascuna de les seues estrofes amatòries: en els versos del foc,

cada porus és un vas de paraules, un altre pergamí transitiu.

Així veig la llum agafada al vol, encara que inquieten les adversitats.

Així veig la llum en la superfície de la taula: una glopada

de pàlpits emergeix dels sediments de la gramàtica.

Després de tot, és el que l’ànima besllumena entre les ombres,

l’estranyesa sempre d’afonar-nos en la despulla.

Només ens resta llançar-nos al mar per rentar la suor dels somnis.

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Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ

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DESDE LAS LEJANÍAS QUE TRAZAMOS

 

 

Desde las lejanías que trazamos, volvemos, sin embargo, al olvido

y a su domicilio de manos irresistibles. A sus pájaros de fiebre.

Nos acercamos adivinando la luz de las saetas, el agua en el pecho

con su misericordia de sueño oportuno.

A ratos dejamos de pensar en aquella diadema de niebla

sobre los ojos y abrazamos el sedoso paisaje de las obsesiones,

y el húmedo gajo de quietud de lo humano:

en el diluvio del pálpito, el cuaderno de apuntes del semen

sobre la piel que resplandece como el ojo en trance de la asfixia.

Nada ha cambiado aunque el tiempo tenga sus fracturas.

La boca devora los espacios montañosos que el agua derrite,

en cada una de sus estrofas amatorias: en los versos del fuego,

cada poro es un vaso de palabras, otro pergamino transitivo.

Así veo la luz asida al vuelo, aunque inquieten las adversidades.

Asi veo la luz en la superficie de la mesa: una bocanada

de pálpitos emerge de los sedimentos de la gramática.

Después de todo, es lo que el alma vislumbra entre las sombras,

la extrañeza siempre de hundirnos en el despojo.

Solo nos queda lanzarnos al mar para lavar el sudor de los sueños.

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De ‘Como quien pide luz o pide agua’, 2021.2022

©André Cruchaga