viernes, 14 de julio de 2017

FAULA DE CENDRA

Pintura de REINE MARIE PINCHON, 
cogida de Pinterest





FAULA DE CENDRA



Només m’han quedat les restes de la tempesta i la inutilitat de les paranoies i supersticions supose que a posteriori hi ha pretextos per a l’ardit també per si de cas per a sembrar agonies de sospites: preval la ruïna en la memòria després d’haver tallat la geografia del tòrax què ens queda després d’haver esgotat l’aire i el vent de pedra és incessant en les temples es desferen els jardins sense adonar-nos un a un el temps anà dissolvent les cacofonies i en un tres i no res li obrírem la porta a la recança davant del nosaltres l’arpó brut de las asfíxies: els pellams de fullaraca en el rostre ofegaren cada bastida de trens era sostre fals dels aiguals o la golfa del llindar corcat —deduesc que sempre fou caminar a ensopegades amb les finestres i que ja no hi havia cap altre llenguatge més que les raspadures: només el futur ens fa saber quant de nosaltres es perdé en el dejorn de la despulla però som animals d’un regne que avança en la foscor anem mossegant a estones els resquills fins convertir-nos en una altra fotografia semblant o pitjor a l’ombra amortallada de les mosques en tota aquesta faula de cendra no hi ha llàtzers ni aus Fènix només mons amb escenaris diferents: temps inassolibles i caducs com les verdures en el mercat congestions de pensament i falsos bafs llocs trivials per a l’autocrítica —ací d’hora de les nits el taüt del calendari i la fam en un país sense destí com tu o com jo: ningú no sap a quina deïtat resar-li ni en quin predi udola l’alé la impotència i els absurds dissolta la tendresa només té sentit la deriva i la fugacitat permanent del fosc supose que d’ara endavant hi haurà nits i rosegadors i uns altres crits d’opacitat insadollable i uns altres pits salobres per a profanar la còpula dels cementiris: cauen les parpelles i cau el rellotge tot ho soterrem encara que romanga hi és la terra que ens oprimeix amb la seua història l’ordre de la travessia resta escrit en els nostres baticors…

Poema D’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ





FÁBULA DE CENIZA



Sólo me han quedado los restos de la tormenta y la inutilidad de las paranoias y supersticiones supongo que a posteriori hay pretextos para el ardid también por si acaso para sembrar agonías de sospechas: prevalece la ruina en la memoria luego de haber sajado la geografía del tórax qué nos queda después de haber agotado el aire y el viento de piedra es incesante en las sienes se deshicieron los jardines sin darnos cuenta uno a uno el tiempo fue disolviendo las cacofonías y en un santiamén le abrimos la puerta a la pesadumbre frente al nosotros el arpón sucio de las asfixias: las pelambres de hojarasca en el rostro ahogaron cada andamio de trenes era el techo falso de los aguaceros o el desván del umbral carcomido —deduzco que siempre fue caminar a traspiés de las ventanas y que no había ya otro lenguaje más que las raspaduras: sólo el futuro nos hace saber cuánto de nosotros se perdió en la tempranía del despojo pero somos animales de un reino que avanza en la oscuridad vamos mordiendo a pausas las esquirlas hasta convertirnos en otra fotografía igual o peor a la sombra amortajada de las moscas en toda esta fábula de ceniza no hay lázaros ni aves Fénix solo mundos con escenarios diferentes: tiempos inasibles y caducos como las verduras en el mercado congestiones de pensamiento y falsos vahos sitios triviales para la autocrítica —aquí temprano de las noches el ataúd del calendario y el hambre en un país sin destino como vos o como yo: nadie sabe a qué deidad rezarle ni en qué predio aúlla el aliento la impotencia y los absurdos disuelta la ternura solo tiene sentido la deriva y la fugacidad permanente de lo oscuro supongo que en adelante habrá noches y roedores y otros gritos de opacidad insaciable y otros salobres pechos para profanar la cópula de los cementerios: caen los párpados y cae el reloj todo lo enterramos aunque permanezca está la tierra que nos oprime con su historia el orden de la travesía está escrito en nuestros pálpitos…
Barataria, 2017

martes, 4 de julio de 2017

OFICIO PARA SONÁMBULOS

Gregorio Muelas Bermúdez





PRÓLOGO


OFICIO PARA SONÁMBULOS
PRÓLOGO



Corta la vida o larga, todo
lo que vivimos se reduce
a un gris residuo en la memoria.
Ida Vitale



La poesía de André Cruchaga es un apasionante viaje iniciático por las calles más intrincadas y oscuras del alma humana, unas calles humedecidas por el relente de la melancolía, porque el paisaje de fondo que se vislumbra en sus poemas no es más, ni menos, que un reflejo bruñido de nuestro interior más torturado. Un fondo, por otro lado, plagado de contrastes, al que el poeta salvadoreño  ha sabido aplicar la forma idónea, el poema en prosa.




André Cruchaga hace poesía del conocido aserto de José Saramago, según el cual el Nobel portugués decía escribir para desasosegar, es decir, para incomodar la sensibilidad del lector con la intención de poner en crisis el sustrato de su conciencia. Para ello, el autor recurre a un lenguaje incisivo a la par que efectista para provocar ese despabilamiento capaz de abstraer al individuo del conformismo más inocuo y vacío. Porque la vida duele y somos herida abierta, André Cruchaga indaga en sus extremos con el poder que le otorga la palabra encendida.

A priori no resulta sencilla la lectura de los versos de Cruchaga, que es capaz de llevar el lenguaje al más alto nivel de inventiva, llegando a asumir los presupuestos surrealistas. Así las metáforas, tan deslumbrantes como crípticas, se suceden e hilvanan de un modo muy singular. Sin duda, André Cruchaga exhibe un estilo propio, sin parangón en el ámbito latinoamericano actual, que gracias a su innegable calidad estética, forjada en el yunque del culteranismo más ecléctico y vanguardista, con más espacios de sombra que de luz, y merced al ritmo subterráneo de su escritura, ha conseguido trasponer fronteras, tanto físicas como idiomáticas, así sus libros han visto la luz en Estados Unidos, México y Cuba, y sus versos se han vertido a diversas lenguas, como el francés, el inglés, por Grace B. Castro H., el euskera, el catalán, de la mano de Pere Bessó, y el rumano, gracias, entre otros, a Elisabeta Botan, Tanase Anca, Ioana Haitchi, Elena Buldum y Andrei Langa. Un cosmopolitismo que dice mucho del eco y alcance de su obra.

Y es que a André Cruchaga ninguna palabra le es ajena, ninguna se resiste a formar parte de su discurso, un discurso, por otro lado, que fluye torrencial y cadencioso, como expresión cifrada de un pensamiento crítico. De ahí que su léxico sea asombrosamente amplio, con un uso eficaz de la sinestesia, el clímax y otras figuras retóricas, dispuestas al servicio del ideario poético de su autor, siempre fiel a su estética, de la que se desprende una reflexión sobre el sufrimiento y la angustia. Podríamos tachar a su poesía de existencialista y sería insuficiente para definir una propuesta que en verdad supera cualquier etiqueta, todas parecen exiguas para abarcar los múltiples matices de unos poemas de esencia onírica.

Una extensa cita de Joan Brossa, referente del poeta, a modo de proemio (conviene nombrar a otros autores, como Efraín Huerta, Vicente Huidobro, Ida Vitale o José Martí, o los franceses Jacques Prévert, Louis Aragon o Paul Éluard, a los que el poeta cita entre sus páginas y que permiten reconocer algunas de sus influencias) abre paso al “Litoral” de versos que transitan por las calles de un libro complejo, metafísico, que es un dechado de significantes y significados. Si antes se hacía alusión al culteranismo, ahora se podría hablar de un conceptismo barnizado por el influjo de la vanguardia. André Cruchaga bebe de muchas aguas para calmar su ansia, pero es su enorme capacidad dialéctica y la plasticidad de las imágenes que crea las principales características de un estilo tan elocuente como preciso.

Los ochenta y tres poemas que integran este libro se erigen en otras tantas maneras de interpretar el mundo, el mundo propio del poeta, que, con su decir particular, único, enuncia la estrecha relación o permanente vínculo que hace de las cosas un flujo continuo. No es de extrañar que estos poemas no se agoten en una sola lectura pues exigen del lector una atención metódica, solo así, tras sucesivas lecturas, podrá advertir los numerosos senderos que se bifurcan, la multiplicidad de matices y aristas, el tono de denuncia que vierte en su poesía.

Nos hallamos ante poemas que se estratifican en diversas voces, expresadas en letra normal y en cursiva y habitualmente marcadas por paréntesis, guiones o corchetes. Ciertamente no existe mejor forma de enunciar este vehemente discurso contra la intolerancia. Pero si algo caracteriza el estilo de Cruchaga es el particular tratamiento que hace de los temas que le preocupan: la muerte, porque el poeta sabe “de antemano que toda la carne va a dar a la tierra”, como “tardío colofón de epitafios”; la angustia, o el miedo. Cualquier poema, extraído al azar, es un paradigma, tal es la inquietud del poeta por descifrar la verdadera raíz del sufrimiento.

Otro de los grandes logros de la poesía de André Cruchaga es su capacidad para hacer concreto lo abstracto a través de la creación de imágenes de un gran poder sugeridor y una asombrosa fisicidad, cuya interpretación coadyuva a contrarrestar los efectos deshumanizadores del gran capital. Sin duda, nos hallamos ante una poesía que no pretende dejar indiferente a nadie, pues el oficio del poeta debe ser alertar al lector u oyente sobre las presumibles consecuencias de un mundo que navega a la deriva y que amenaza con arrastrar al hombre en su vorágine, pues éste, libre de su albedrío, se devana en trivialidades propias de un incipiente estado de sonambulismo.


Gregorio Muelas Bermúdez
Catarroja, Valencia, abril de 2017

miércoles, 28 de junio de 2017

ESCRIPTURA DE LA FUGIDA

Pintura de Herve Lenouvel, cogida de Pinterest





ESCRIPTURA DE LA FUGIDA





Dissoltes les llanternes de l’argent viu ens queda la fauna del sanglot i el carrousel de la tempesta amb totes les seues innocències a vegades només tanquem els ulls i mamprenem a marxar: no hi ha contrasenyes per a tot allò que anaven tallant les tisores ni retorn per a suturar la ferida ni un ací que buide totes les foscors acumulades potser la millor moneda que ens queda és el temps i el seu paraigua d’aigua qualsevol impostu-ra és tan sols aguait precipici vertigen —sé que les devolu-cions manquen de la mateixa gerra excepte les mans arrugades de l’espantall tampoc el desvari té la mateixa febre fosa: en la finestra l’olor geperuda de las engonals el país a punt de sote-rrar la set o l’avorriment que provoquen els crepuscles des-calços del paralític fora dels ulls o dins d’ells el vast riu que hem de creuar encorbant cadascun dels pensaments mai no he pogut entendre els miolaments del rovell i la cancel·lació de bestreta de la primera vegada mai no puguí capir els abo-cadors i el seu predomini de llargs colps en els gargamells des-sagnats de la flor tots els grocs desanats del panteix el dolor al cap de l’humà —També hi ha difunts en el contrast dels pa-raigües i paraules mortes com l’escriptura en el buit i punts suspensius en un territori caduc de mirades benignes dessota l’altitud em veig en aqueix mirar dels jardins sense braços de-mà haurà crescut més el desabrigament tan cert com la sexua-litat pòstuma és horrible el rostre de l’unt també ho són els tardívols penediments el peix i el seu gris coagulat el ante-somni en el no visible dels esquelets: jure que transcorreguda la tempesta la boira no és semblant com tampoc no és igual el comiat inestroncable (no hi ha reconciliació quan la tendresa ha deixat de ser article de primera necessitat: començares a morir en la meua boca alhora que recordava somnis i paraules i a aqueixos comensals que enfollien a les cantonades com a memòria de la nit)…
Barataria, 2017

Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ






ESCRITURA DE LA HUIDA



Disueltas las linternas del azogue nos queda la fauna del sollozo y el carrusel de la tormenta con todas sus inocencias a ve-ces solo cerramos los ojos y nos echamos a andar: no hay contraseñas para todo lo que fueron cortando las tijeras ni re-torno para suturar la herida ni un aquí que vacíe todas las obscuridades acumuladas quizás la mejor moneda que nos queda es el tiempo y su paraguas de agua cualquier impostura es sólo acechanza precipicio vértigo —sé que las devoluciones carecen de la misma tinaja salvo las manos arrugadas del espanta-pájaros tampoco el desvarío tiene la misma fiebre derretida: en la ventana el olor jorobado de las ingles el país a punto de enterrar la sed o el aburrimiento que provocan los crepúsculos descalzos del paralítico fuera de los ojos o dentro de ellos el vasto río que debemos cruzar encorvando cada uno de los pensamientos jamás he podido entender los maullidos de la herrumbre y la cancelación anticipada de la primera vez jamás pude entender los vertederos y su predominio de largos gol-pes en las fauces desangrada de la flor todos los amarillos des-andados del jadeo el dolor al cabo de lo humano —También hay difuntos en el contraste de los paraguas y palabras muer-tas como la escritura en el vacío y puntos suspensivos en un territorio caduco de miradas benignas debajo de la altitud me veo en ese mirar de los jardines sin brazos mañana habrá crecido más el desabrigo tan cierto como la sexualidad póstuma es horrible el rostro del tizne también lo son los tardíos arrepentimientos el pez y su gris coagulado el antesueño en lo no visible de los esqueletos: juro que transcurrida la tormenta la niebla no es igual como tampoco es igual el adiós irrestañable (no hay reconciliación cuando la ternura ha dejado de ser ar-tículo de primera necesidad: empezaste a morir en mi boca al tiempo que recordaba sueños y palabras y a esos comensales enloqueciendo en las esquinas como memoria de la noche)…
Barataria, 2017

domingo, 18 de junio de 2017

ACRITUD

Imagen cogida del FB de Pere Bessó





ACRITUD



Després dels rituals prolongats de la cova el memorable amb la seua acritud de crit dins les paraules amuntegades i sense cap rigor els dies potser memorables per la càries els altres espais on floreix el caos: sovint em toca ignorar l’amenaça de les paraules no pas el silenci no pas els actes esmorteïts del confí ni la riba suspesa de les ombres en les ulleres sempre sagnen les xarxes del ponent sobre les setmanes suculentes de focs i avares de quietud un bisturí pot ser llàntia i obrir els records la calma de vegades és només una mosca en desús al costat de la deliberació del següent somni: procure allunyar-me de la desídia en la què llostrege de les ganes de prémer el plany en les meues iliades buscar-li amant a les aberracions que provoca la pobresa suar tot el bell que té el desengany traure-li els ulls a les impostures i perbocar tota la boira del cos la tos seca que ens colpeix agranar les inundacions execrables de les pol·lucions seminals després acostar-se a les esquerdes de l’amor allà amb totes les ebrietats possibles amb tots els bordells interminables de la meua consciència la vida deliberadament té les seues pròpies taques i antres: algunes esquerdes on respiren els guaites alguns absurds imprevistos de cendra jo sempre jugue a escriure el poema entre l’esbarzer jugue als orificis de l’alé jugue a la avidesa dels dits jugue al renou del rovell i als rètols de les lluernes jugue al masoquisme promiscu de les voravies jugue a les mantes amb gotes d’infinit els carrers del món sempre són deliri un himne d’enderrocs repetits una branca de mar en el bosc de la gola: arribat a la finestra els grans vasos de pedra com l’afamat fullatge dels arbres jo sé després de tanta pell ratada que en el magnetisme dels capells es guarda aqueixa mímesi infernal dels dies obligats

Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ





ACRITUD



Después de los rituales prolongados de la cueva lo memorable con su acritud de grito dentro las palabras amontonadas y sin ningún rigor los días acaso memorables por la caries los otros espacios donde florece el caos: a menudo me toca ignorar la amenaza de las palabras no el silencio no los actos mortecinos del confín ni la orilla suspendida de las sombras en las ojeras siempre sangran las redes del poniente sobre las semanas suculentas de fuegos y avaras de quietud un bisturí puede ser lámpara y abrir los recuerdos la calma a veces es solo una mosca en desuso junto a la deliberación del próximo sueño: procuro alejarme de la desidia en la que amanezco de las ganas de apretar el llanto en mis ijares buscarle amante a las aberraciones que provoca la pobreza sudar todo lo hermoso que tiene el desengaño sacarle los ojos a las imposturas y vomitar toda la bruma del cuerpo la tos seca que nos golpea barrer las inundaciones execrables de las poluciones seminales después arrimarse a las hendiduras del amor allí con todas las ebriedades posibles con todos los burdeles interminables de mi conciencia la vida deliberadamente tiene sus propias manchas y antros: algunas grietas donde respiran los vigías algunos absurdos imprevistos de ceniza yo siempre juego a escribir el poema entre la zarza juego a los orificios del aliento juego a la avidez de los dedos juego al bullicio de la herrumbre y a los rótulos de las luciérnagas juego al masoquismo promiscuo de las aceras juego a las cobijas con gotas de infinito las calles del mundo siempre son delirio un himno de escombros repetidos una rama de mar en el bosque de la garganta: llegado a la ventana los grandes vasos de piedra como el hambriento follaje de los árboles yo sé después de tanta piel gastada que en el magnetismo de los sombreros se guarda esa mímesis infernal de los días obligados
Barataria, 2017