martes, 10 de febrero de 2015

A LA VORA DEL CAMÍ

Imagen cogida del FB de Pere Bessó




A LA VORA DEL CAMÍ




A la vora del camí, (tu) cridant en el meu propi silenci: s’amuntega la pols
i el fervor dels espills. En l’alé, l’host d’agulles de cap de sempre.
Sobre el codol la remor impossible de les pors.
Fa mal, —he dit—, l’estació de l’alé sense emoluments (despertar en els ulls
de l’absurd, entre el quinqué penjant de certes aberracions: perdut
en un antre de dents, com un animal d’estranys ossos.)
Allà ballen els espectres un crepuscle de demències, un vague horitzó
de cecs, un èter de sastreries apunyalades.
En quin altre lloc graviten les teulades? En quin vas aquesta simfonia sicòtica
d’apagar els cantons de la pols amb el vòmit?
—Certament, hauràs de mastegar la teranyina i el seu teler de saliva impura.
(La nit, sense ocells, m’ofereix el seu sexe.)
No tinc uns altres havers, sinó aquestes larves que sedueixen la meua carn:
sent les seues carícies maldestres, la set que em provoquen les sabates del poema.
Mai abans no entenguí l’ocell del rellotge i el seu setge de minuts…

Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït al català per PERE BESSÓ





AL BORDE DEL CAMINO




Al borde del camino, (vos) gritando en mi propio silencio: se agolpa el polvo
y el fervor de los espejos. En el aliento, la hueste de alfileres de siempre.
Sobre el guijarro el imposible susurro de los miedos.
Duele, —he dicho—, la estación del aliento sin emolumentos (despertar en los ojos 
del absurdo,  entre el quinqué colgando de ciertas aberraciones: perdido
en un antro de dientes, como animal de extraños huesos.)
Allí bailan los espectros un crepúsculo de demencias, un vago horizonte
de ciegos, un éter de acuchilladas sastrerías.
¿En que otro lugar gravitan los tejados? ¿En qué vaso ésta sinfonía sicótica
de apagar las esquinas del polvo con el vómito?
—De cierto, habrás de masticar la telaraña y su telar de saliva impura.
(La noche, sin pájaros, me ofrece su sexo.)
No tengo otros haberes, sino estas larvas que seducen mi carne:
siento sus torpes caricias, la sed que me provocan los zapatos del poema.
Antes nunca entendí el pájaro del reloj y su asedio de minutos…
Barataria, 01.II.2015

lunes, 9 de febrero de 2015

VIAJE PÓSTUMO DE ANDRÉ CRUCHAGA

Viaje póstumo





VIAJE PÓSTUMO DE ANDRÉ CRUCHAGA




Por Caralvá


En pocas ocasiones celebramos la obra de un amigo por su constancia que une a los poetas, usualmente es lo contrario, parece que en nuestro pequeño mundo, la obra de un autor significa una ola de repudio, descalificaciones o peores cosas puesto que el ego se impone sobre las creaciones, así se convierten en ciegos voluntarios, pero afortunadamente existen personas como Pere Bessó que al igual que Jesús histórico otorgan la vista en otros lugares en Europa a los hombres y mujeres de buena voluntad.
Pere Bessó (València 1951) es licenciado en Filología Moderna. Catedrático de Lengua y Literatura Españolas en el IES La Moreria, de Mislata hasta su jubilación, éste acto de tomarse el trabajo de traducir a un autor lejano de otro continente y autorizar su publicación es un acto feliz.
El libro es un poemario con títulos como: Tiempo/tempos, Herrumbe/Rovell, Edad del horizonte/Edat de l´horitzó, Palabra última/Darrera paraula y otros que invitan a ese viaje de la vida…
EL libro es precedido por la cita de Walt Whitman: “El Viaje del alma, no sólo de la vida”, como modelo conceptual de la obra; a propósito de la irrenunciable voluntad de transformar al mundo.  André se pronuncia así:

ESCRITURA
Se ha hecho memoria la voz del mar. El largo puño de la sangre.
En las aristas del aliento, la embriaguez establecida de las raíces.
Desde la infancia del alfabeto, la cópula desenfrenada, el escarabajo
de los espejos, los juegos del aliento,
y esta hambre de ahora, desnuda y casi sobrenatural.
Al pie de la mesa, el mantel en llamas del cuaderno, conspiro contra
la piedra del crepúsculo,
y con toda la esfixia y escamas de los féretros.
Al final, sé que cuando escribo estoy cavando mi propia tumba: la lápida
del amor, (cadáver de la saliva y la vigilia).
Escribir es fácil, sobre todo cuando lo hacemos sobre las falsas promesas,
del ojo cerrado del cuerpo. 
Barataria, 2014.


ESCRIPTURA
S´ha fet memòria la veu del mar. El llarg puny de la sang.
A les arestes de l´alè, l´embriaguesa establida de les arrels.
Des de l´infantesa de l´alfabet, la còpula desenfrenada, l´escarabat
dels espills, els jocs de l´alè,
I aquesta fam d´ara, nua i quasi sobrenatural.
Al peu de la taula, el mantell en flames del quadern, conspira contra
la pedra del crepuscle,
i amb tota l´asfixia i les escames dels fèretres.
A la fi, sé que quan escric estic cavant la meua pròpia fossa: la làpida
de l´amor, (cadáver de la saliva i la vigilia).
Escriure és fácil, sobretot quan ho fem sobre les falses promeses,
de l´ull tancat del cos.

Así es la amistad genuina entre las personas, tomarse un trabajo por otros para transformar ese pequeño mundo que vivimos, es una respuesta humana al capitalismo y a la materialidad que como nuevo esclavista nos impone la extraña visión del consumo, la lujuria del dinero o la pesadumbre al no obtener el lujo del primer mundo, como si esa fuera la vida, olvidando que es más fácil descubrir el universo interno que desear atrapar al universo exterior, quizás eso es la poesía, encontrar la riqueza en un pequeño mundo que los poetas intentan demostrar a pesar de los ciegos voluntarios o los egoístas que no desean ver más que su oscuridad permanente.
Un libro es un recuerdo y un regalo,  es un silencio o una devoción, es una fuente donde podemos beber en cualquier instante la maravilla de otro universo interno por el fulminante encuentro con la metáfora, por ésta razón uno agradece al  tiempo y a la vida, por el trabajo que otros hacen por nosotros…


André Cruchaga y César Ramírez Caralvá


jueves, 29 de enero de 2015

BADALL DE LA NIT

Imagen cogida de FB de Pere Bessó





BADALL DE LA NIT




Pense en el capoll de la intimitat, en aqueixa altra cara sepulcral del bon samarità.
Un mai no es mor del tot al terra d’aquesta pàtria impossible.
(El problema és l’artritis amb aqueixa dosi d’eternitat.)
Després de l’apoplexia dels jardins, només ens han romàs els feixos de llenya 
seca del somni, aqueix altre zodíac de smog.
Les teranyines tendeixen a reencarnar l’alfabet: sempre hi ha deixebles
per a aquest pols cec. Sempre hi haurà qui buide catacumbes i es mossegue 
els engonals de manera vergonyant. De penes l’eternitat de la nit,
d’ençà el rovell als sentits.
En l’arbre de l’ànima, —em dius—, encaixen tots els escepticismes.
Llavors, —pense—, hauré de viure de manera perenne l’infern i la seua febre
de tempesta apocalíptica.
Abans, certes indolències, la capçana retorçada de la saliva, el desmai
irreparable i el despull, la romeguera immutable en les finestres.
No són efímeres aquestes ombres que aletegen en l’alé com aus malastrugues.
D’aquest temps només heretem ossos i làpides i salmorra.

Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït al català per PERE BESSÓ





BOSTEZO DE LA NOCHE




Pienso en el capullo de la intimidad, en esa otra cara sepulcral del buen samaritano. 
Uno nunca termina de morir en el suelo de esta patria imposible.
(El problema es la artritis con esa dosis de eternidad.)
Después de la apoplejía de los jardines, solo nos han quedado los chiriviscos
del sueño, ese otro zodíaco de smog.
Las telarañas tienden a reencarnar el alfabeto: siempre hay discípulos
para este pulso ciego. Siempre hay quien vacíe catacumbas y se muerda
las ingles de manera vergonzante. La eternidad es apenas bostezo de la noche,
de ahí la herrumbre en los sentidos.
En el árbol del alma, —me dices—, caben todos los escepticismos.
Entonces, —pienso—, habré de vivir perennemente el infierno y su fiebre
de tormenta apocalíptica.
Antes ciertas indolencias, el yagual retorcido de la saliva, el desmayo irreparable 
y el despojo, la zarza inmutable en las ventanas.
No son efímeras estas sombras que aletean en el aliento como aves agoreras.
De este tiempo, únicamente heredamos huesos y lápidas y salmuera.
Barataria, 22.I.2015

sábado, 24 de enero de 2015

EPÍLEG PER A UNA ESCENA QUALSEVOL


Imagen cogida de la red




EPÍLEG PER A UNA ESCENA QUALSEVOL




En el forat de la porta, una rialla d’agulles de cap tanca la porta del sens fi.
Mai no he sabut si als anells de l’evangeli hi ha misericòrdia, o almenys
el llenguatge del dubte, el gran portell de l’estiu que fan les paraules,
les excuses davant de la intimitat dels abismes.
De les premonicions em queda la pell gastada de l’asfalt.
Cada vaixell encalla als enderrocs de la memòria com un estigma.
Al cantó de l’antre, el diàleg i el seu fumat de cossos.
Des de la claveguera deglutesc els cavalls de les ombres, el meu vol sollevat.
En els trens polvoritzats de la sal, el fatídic raig de salmorra.
Davant dels ulls arrossegats dels peixos, l’aiguamoll i la seua sesta aquàtica.
Per a fugir de tantes boques dins de la meua boca, 
el crim perfecte de l’obscenitat i el sord metall de l’udol.
L’única catarsi possible és la fi esgarrifosa de certes goles 
en l’apocalipsi de l’ermàs. Tota edat té la seua innocència i ambigüitats.
“Sóc el que dic”, —Heidegger


“Epíleg per a una escena qualsevol” [‘Epílogo para una escena cualquiera’] d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït al català per PERE BESSÓ





EPÍLOGO PARA UNA ESCENA CUALQUIERA





En el agujero de la puerta, una carcajada de alfileres, cierra la puerta del sinfín.
Nunca supe si en los anillos del evangelio existe la misericordia, o al menos
el lenguaje de la duda, el gran boquete del verano que hacen las palabras,
las excusas ante la intimidad de los abismos.
De las premoniciones me queda la piel gastada del asfalto.
Cada barco encalla en las ruinas de la memoria como un estigma.
En la esquina del antro, el diálogo y su aire ahumado de cuerpos.
Desde la alcantarilla degluto los caballos de las sombras, —mi vuelo sublevado.
En los trenes pulverizados de la sal, el fatídico chorro de salmuera.
Ante los ojos arrastrados de los peces, el pantano y su siesta acuática.
Para huir de tantas bocas dentro de mi boca, 
el crimen perfecto de la obscenidad y el sordo metal del aullido.
La única catarsis posible, es el final espeluznante de ciertas gargantas 
en el apocalipsis del páramo. Toda edad tiene su inocencia y ambigüedades.
“Soy lo que digo”, —Heidegger
Barataria, 17.I.2015