lunes, 20 de abril de 2020

QUOTIDIANITAT

Imagen FB de Pere Bessó





QUOTIDIANITAT




Tot l’aire desbordat batega al pit, crema la veu en el seu captiu desassossec, el vertigen obri els seus ímpetus i ens despulla aquesta estranya intimitat del’angúnia. Gira el tren del dol al voltant del pati de darrere del crepuscle. No sé si alguna vegada serà normal la dolçor en un país que dia rere dia ens escup la cara: l’amor té sabor a espills badats i a por. Les fúries dels carrers no són inesperades, sinó consuetudinàries, de boira zigzaguejant, de ràfega insolent. Ací, un aprèn a engolir-se el plany i a ser protagonista de la ficció.
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Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ




COTIDIANIDAD




Todo el aire desbordado palpita en el pecho, arde la voz en su cautivo desasosiego, el vértigo abre sus ímpetus y nos desnuda esa extraña intimidad de la angustia. Gira el tren del luto alrededor del traspatio del crepúsculo. No sé si alguna vez sea normal la dulzura en un país que día a día nos escupe la cara: el amor tiene sabor a espejos quebrados y a temor. Las furias de las calles no son inesperadas, sino consuetudinarias, de niebla zigzagueante, de ráfaga insolente. Aquí, uno aprende a tragarse el sollozo y a ser protagonistas de la ficción.
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Del libro: Umbral de la sospecha, 2020.
©André Cruchaga

domingo, 19 de abril de 2020

TERRA ALIENADA

Imagen FB de Pere Bessó






TERRA ALIENADA




Cuando grita la tierra, los efluvios del vapor se condensan
y se convierten en agua. La flor de agua debería salir entonces por la boca
del cuenco, pero sólo salen lágrimas y gánigos de leche negra.
Juan Yanes




En la semifoscor de les pupil·les, l’armari de les ombres.
Dins de l’absurd els ulls inexpressius de les claus,
o aquella rosa sense immutar-se davant de La carraspera grisa dels rellotges
o les parets amb calcomanies regirant l’estómac: un tendal
d’emocions es cerneix sobre l’hivern entossudit de grolleria,
ací pulsa la impaciència arrencant refilets de demesies.
Sempre tatuem els braços amb humitats trencadisses.
Als carrers esgotats del coixí, les finestres i el show
de malsons: alguna fotografia que ens crida des dels interiors
del pit —el teu cos que s’esmuny en les meues transpiracions,
potser la flassada que s’alça en una sola altura.
Al voltant d’aquest potser de tots els dies, el defalliment
dels somnis, la terra alienada que ens sosté en l’adust.
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Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ




TIERRA ENAJENADA




Cuando grita la tierra, los efluvios del vapor se condensan
y se convierten en agua. La flor de agua debería salir entonces por la boca
del cuenco, pero sólo salen lágrimas y gánigos de leche negra.
Juan Yanes




En la semioscuridad de las pupilas, el armario de las sombras.
Dentro del absurdo los ojos inexpresivos de las llaves,
o aquella rosa sin inmutarse frente al carraspeo gris de los relojes
o las paredes con calcomanías revolviendo el estómago: un toldo
de emociones se cierne sobre el invierno encarpado de tosquedad,
ahí pulsa la impaciencia arrancando gorgoritos de demasías.
Siempre tatuamos los brazos con humedades quebradizas.
En las calles agotadas de la almohada, las ventanas y el show
de pesadillas: alguna fotografía que nos grita desde los interiores
del pecho —tu cuerpo que se desliza en mis transpiraciones,
quizás la cobija que se yergue en una sola altura.
Alrededor de este acaso de todos los días, el desfallecimiento
de los sueños, la tierra enajenada que nos sostiene en lo adusto.
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Del libro: Umbral de la sospecha, 2020.
©André Cruchaga


viernes, 17 de abril de 2020

FINITUD DE L’OFEGAMENT

Imagen FB de Pere Bessó





FINITUD DE L’OFEGAMENT




Ahora no puedo soportar la carga,
Tan próximo estoy al final.
Guillermo de Aquitania




Damunt de la terra, la meua impotència i els seus velams de pedra i les seues pregàries de silenci que escapen immutables com una estàtua. Mossegue el bassal de tinta que madura en les meues mans: ací s’ofega l’ocell que resideix al meu pit. Hui, cec, l’aigua que tortura la meua gola, obri traus en les nits de les setmanes. Demà, en el cànter trencat del pàlpit, hauré de soterrar la meua carn i hi haurà un sòlid silenci en la fusta. No hi ha més galop, excepte la fletxa que canvia el seu trànsit.
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Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ




FINITUD DEL AHOGO




Ahora no puedo soportar la carga,
Tan próximo estoy al final.
Guillermo de Aquitania




Sobre la tierra, mi impotencia y sus velámenes de piedra y sus rezos de silencio que escapan inmutables como una estatua. Muerdo el charco de tinta que madura en mis manos: ahí se ahoga el pájaro que reside en mi pecho. Hoy, ciego, el agua que tortura mi garganta, abre ojales en las noches de las semanas. Mañana, en el cántaro roto del pálpito, habré de enterrar mi carne y habrá un sólido silencio en la madera. No hay más galope, salvo la flecha que cambia su tránsito.
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Del libro: Umbral de la sospecha, 2020.
©André Cruchaga

jueves, 16 de abril de 2020

SOSPITA

Imagen FB de Pere Bessó





SOSPITA




…entre dos luces pueden verse aún
jirones de las sombras que llevamos.
Carlos Pujol




Sospite de la paret emblanquinada del desvetlament i de la flassada groga
del fred, també del centre sagrat del pany
i de l’espelma del plany en els seus límits inevitables de foscor.
Quan llig el descens de la cendra, sorgeix la visió invisible
de l’absurd i aquesta forma distorsionada de la realitat, quasi obsessiva
bevent-se a glops l’alegria.
Al voltant hi ha boires de dol i records del buit ardent
en l’angoixa i cerimònies d’un claustre circular.
A estones queden en l’indefinit, els forats de vidre de la pluja,
aquesta dèria de buscar-te en la umbrel·la d’aigua de la irrealitat.
Sí, de sobte manotejada entre les fulles desordenades del pàlpit.
També en la broma de les noves, en els mesos rugats
de fèretres i funeràries, i en l’argot amnèsic, pútrid, feraç
dels somnis que colpegen aquesta nit d’absències.
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Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ




SOSPECHA




…entre dos luces pueden verse aún
jirones de las sombras que llevamos.
Carlos Pujol




Sospecho de la pared encalada del desvelo y de la cobija amarilla
del frío, también del centro sagrado de la cerradura
y de la candela del llanto en sus límites inevitables de oscuridad.
Cuando leo el descenso de la ceniza, surge la visión invisible
del absurdo y esa forma distorsionada de la realidad, casi obsesiva
bebiéndose en sorbos la alegría.
Alrededor hay brumas enlutadas y recuerdos del vacío ardido
en la congoja y ceremonias de un claustro circular.
A ratos quedan en lo indefinido, los agujeros de vidrio de la lluvia,
esa manía de buscarte en la sombrilla de agua de la irrealidad.
Sí, de pronto manoteo entre las hojas desordenadas del pálpito.
También en la bruma de las noticias, en los meses arrugados
de féretros y funerarias, y en la jerigonza amnésica, pútrida, feraz
de los sueños que golpean en esta noche de ausencias.
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Del libro: Umbral de la sospecha, 2020.
©André Cruchaga