sábado, 10 de abril de 2010

COM EL COR DE BOIRA DELS MATINS- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Com el Cor de boira dels matins, aquest riu del cerç a la gola,
—el cos de la boira girada al meu rostre, el gris dels carrers
I les ombres dels galls i les carretes grogues del pols.
Damunt de les voreres hi ha tants dies amuntegats de tristesa, dies cansats de sal,
Deshabitats paraigües de soledat, números sense abric penjant de les ninetes.

Ilustración tomada de la red








COM EL COR DE BOIRA DELS MATINS
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó







…véante mis ojos, muérame yo luego.
SANTA TERESA DE ÁVILA

Pasa un silencio por la línea exacta
donde termina el día,y la luz se deshace iluminando
pequeños universos interiores.
RAFAEL GUILLÉN






Com el Cor de boira dels matins, aquest riu del cerç a la gola,
—el cos de la boira girada al meu rostre, el gris dels carrers
I les ombres dels galls i les carretes grogues del pols.
Damunt de les voreres hi ha tants dies amuntegats de tristesa, dies cansats de sal,
Deshabitats paraigües de soledat, números sense abric penjant de les ninetes.
El paper es torna un calendari fugitiu.
Història fins al coll dels mobles, cos en ciutats sense llavis.
Cada mà sembla un badall fet de l’alé, ombres clavades al coll,
Llibres que esperen l’arna del temps i moren de fatiga.
Ens hem tornat el femer públic de la nit, ens abriga la pústula
De la mort, les fotografies movedisses de la mentida,
Aqueix cansament posseït del pensament.
Ens tornàrem de sobte el port ancorat de la saliva en drassanes de rovell.
Ens tornàrem l’adjetiu en desús, l’arbre sense arrels del cel,
La ciutat perduda en l’albir de l’alfabet. —Ens tornàrem vocabulari d’un altre cos.
La teranyina del somni a les parets, el bisturí sense analgèsics, el sigil de l’escalpel,
El cendrer borrós de la consciència.
Els ulls es cansen en les sabates. Inútils conversacions en la taula de la nit.
Part de la memòria es veu en la serpent de la pell, aqueixa gastada música de la vida,
Aqueixa ferida profunda de les finestres en l’aire.
[Perdérem la brúixola i la roba interior de l’hospitalitat. Perdérem les certeses, l’aire
Del coixí, el mapamundi dels ulls. Perdérem el somriure i els dies blancs
De les dents. Descaminàrem el present en gotes de nitroglicerina.]
La ferida mossega com peixos els albellons. Aquesta casa morta del xiquet amb cavalls.
Aquests apagats ulls de les formigues. La boca en el gris dels gemecs.
Sempre davant de la transparència, les hores fugaces de la gebrada, el fòsfor tallat
Dels anhels, l’eructe fosc dels còdols, —la fel petrificada de la malesa.
Sempre als lliris de les temples, el fil de les mortalles, la pedra de les agulles de cap a la carn.
Davant de la nineta dels records, les escates afonades de les estrelles,
Aquesta ombra del sudari dels anys. La innocència soscavada dels pètals. El vestíbul
De les àmfores trencades. La mòmia de l’angúnia s’ha tornat pergamí d’esquelets.
Refilets freds de l’aurora on es trenquen les lluernes.
—No sé si un dia serem, després d’aquesta severitat de crines, testics d’aquesta suor
Decrèpita, o simple fusta apilada al pit. No sé si serem, el mos del fred
Als capells de l’aire. —Aquest fil cec de caragols desmaiats.
Al midó dels ganivets, els gossos mosseguen el cor del matí.
Lladruga el clot de la cambra, salten l’estrep de les llànties apagades. Davanty de la llunyania,
El cor esberla la ventalla dels mesos, la molsa dels rierols,
I aquesta gota d’alfabet al·lucinada en la ferida del sospir.
Baratària, 09.IV.2010








COMO EL CORAZÓN DE NIEBLA DE LAS MAÑANAS








…véante mis ojos, muérame yo luego.
SANTA TERESA DE ÁVILA

Pasa un silencio por la línea exacta
donde termina el día,y la luz se deshace iluminando
pequeños universos interiores.
RAFAEL GUILLÉN







Como el Corazón de niebla de las mañanas, este río del cierzo en la garganta,
—el cuerpo de la niebla vuelta a mi rostro, el gris de las calles
Y las sombras de los gallos y las carretas amarillas del pulso.
Sobre las aceras hay tantos días acumulados de tristeza, días cansados de sal,
Deshabitados paraguas de soledad, números sin abrigo colgando de las pupilas.
El papel se convierte en un calendario fugitivo.
Historia hasta el cuello de los muebles, cuerpo en ciudades sin labios.
Cada mano parece un bostezo fiero del aliento, sombras clavadas en el cuello,
Libros que esperan la polilla del tiempo y mueren de fatiga.
Nos hemos convertido en el vertedero público de la noche, nos abriga la pústula
De la muerte, las fotografías movedizas de la mentira,
Ese cansancio poseso del pensamiento.
Nos volvimos de pronto el puerto anclado de la saliva en astilleros de herrumbre.
Nos volvimos el adjetivo en desuso, el árbol sin raíces del cielo,
La ciudad perdida en el albedrío del alfabeto. —Nos volvimos el vocabulario de otro cuerpo.
La telaraña del sueño en las paredes, el bisturí sin analgésicos, el sigilo del escalpelo,
El cenicero borroso de la conciencia.
Los ojos se cansan en los zapatos. Inútiles conversaciones en la mesa de la noche.
Parte de la memoria se ve en la serpiente de la piel, esa gastada música de la vida,
Esa herida profunda de las ventanas en el aire.
[Perdimos la brújula y la ropa interior de la hospitalidad. Perdimos las certezas, el aire
De la almohada, el mapamundi de los ojos. Perdimos la sonrisa y los días blancos
De los dientes. Extraviamos el presente en gotas de nitroglicerina.]
La herida muerde como peces los calcañales. Esta casa muerta del niño con caballos.
Estos apagados ojos de las hormigas. La boca en el gris de los gemidos.
Siempre frente a la transparencia, las horas fugaces de la escarcha, el fósforo cortado
De los anhelos, el eructo oscuro de los guijarros, —la hiel petrificada de la maleza.
Siempre en los lirios de las sienes, el filo de las mortajas, la piedra de los alfileres en la carne.
Frente a la pupila de los recuerdos, las escamas hundidas de las estrellas,
Esta sombra del sudario de los años. La inocencia socavada de los pétalos. El vestíbulo
De las ánforas quebradas. La momia de la angustia se ha vuelto pergamino de esqueletos.
Trinos fríos de la aurora donde se rompen las luciérnagas.
—No sé si un día seremos, después de esta severidad de crines, testigos de este sudor
Decrépito, o simple madera acumulada en el pecho. No sé si seremos, el mordisco del frío
En los sombreros del aire. —Este hilo ciego de caracoles desmayados.
En el almidón de los cuchillos, los perros muerden el corazón de la mañana.
Ladra el hoyo de la habitación, saltan el estribo de las lámparas apagadas. Frente a la lejanía,
El corazón quiebra la celosía de los meses, el musgo de los arroyos,
Y esta gota de alfabeto alucinada en la herida del suspiro.
Barataria, 09.IV.2010
________________
Querido Cru: Te devuelvo el poema que he recibido hoy mismo sábado. Es un poema en tu línea de investigación del comezón y desasosiego propios, en el que es difícil establecer las piedrahitas entre el territorio del alma y los terrenos del sentido. Permíteme, pues, que me quede en algo que siempre te apunto: la dislocación efectiva del código de la lengua, tan de esmero en el poema, lleva a la creación de un mundo muy marcado, y no me refiero sólo a la apropiación del lenguaje, sino en la línea del au-delà. Una realidad autónoma del poema que te transubstancia.
Veamos, ya desde el primer verso: "Como el Corazón de niebla de las mañanas, este río del cierzo en la garganta," y no tengo más remedio para explicar lo inefable que acudir a la retórica. Así pues, metido en harina, ese primer verso da para un capítulo de tesina. Y no te sonrojes. Sé lo que digo. Si establecemos niveles, el primero es la fijación de una estructura comparativa compleja: "Como B, A". Y desentrañemos elementos que interiorizan esta aparente comparación translógica, transracional, y no esencialmente postsurrealista: si en el plano A (pongamos que real) tenemos una estructura de base metafórica con "río de cierzo", en el plano B (pongamos que simbólico) tenemos su correspondiente "corazón de niebla". De entrada pues, en este desglose de chatarrero, el mío, advierto dos elementos de la naturaleza absolutamente necesarios para comprender la belleza dura del poema desde su inicio: la niebla y el cierzo. Curiosos estos dos referentes tan empáticos a tu poesía, y que se explican por sí mismos en su aparatosidad simbólica. Pero no menos curioso y atractivo resulta observar el otro polo de ambas metáforas insertas, me refiero al que forja la estructura que, en un principio, situaba: 'corazón' y 'garganta', las dos referencias del sentimiento (por sinécdoque) y, por ende, lo no tangible frente al sentido (por lo mismo). Pero aún hay mucho más, querido Cru: si en el plano B situamos el eje temporal (las mañanas), en el plano A queda (bien que como metonímia) la garganta seca [y la voz sigilosa] del poeta.
Pero en este entramado de isotopías, analogías y correspondencias, hay lugar para hablar de la necesidad del poeta de remarcar la expresividad con la falsa paradoja, la hipérbole o el quiasmo (lo que merecería mucha más extensión y dedicación a lo que ahora alcanza).
Y si para Verlaine -y remato- llovia en la villa como llovía/lloraba dentro del corazón, para ti poeta sirva su estructura y la lógica de la similitud y comparación de la estructura simbólica, a partir de la metáfora clásica y más que lexicalizada (y amortizada):

"lluvia de lágrimas":

Il pleure dans mon coeur
Comme il pleut sur la ville;

La diferencia esencial radica en tu trabajo de orfebre: Verlaine partía del hallazgo que suponía interiorizar para desvelar la naturaleza oculta (las correspondencias de Baudelaire). Y tú amigo Cruchaga, en el aspecto retórico-formal, te devaneas, agitas, corrompes, repedazas, descuartizas y recompones. Dicho de otro modo, el tuyo es un trabajo de filigranas: tratar de comprender, como primer paso, para reinventar el mundo. Afirmación que sólo es posible si matizamos: desde el poema. Eres de los que de matriz escéptica, creen, sin embargo, que sólo del mundo nos salva la poesía (sic).
Un abrazo.
Pere Bessó

viernes, 9 de abril de 2010

FOSCOR DEL FLORIT-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Ací hi ha flocadures de memòria als testos penjats de la paret.
Hi ha pors als malsons interminables de les finestres,
Laberints on creix la lava del silenci, —consciència de la pols
Garberada al galop dels ecos.
Les fotografíes es fan lleus en un got de saliva.
Autor: Zdzislaw Beksinski








FOSCOR DEL FLORIT
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó







The change thence to the sight here, and to the subtle air breathed by
beings like us who walk this sphere,
The change onward from ours to that of beings who walk other spheres.
WALT WHITMAN
THE WORLD BELOW THE BRINE








Ací hi ha flocadures de memòria als testos penjats de la paret.
Hi ha pors als malsons interminables de les finestres,
Laberints on creix la lava del silenci, —consciència de la pols
Garberada al galop dels ecos.
Les fotografíes es fan lleus en un got de saliva.
Toque el pantà i afone sense desmesura els meus dits.
En alguna pedrenyera cavalca el cel del florit, La collita dels ports
Gastats, el paquet de morts a la butxaca, el cometa
Que mai no tocaren els xiquets, llinda on xiula l’infinit.
Ací hi ha esbalaïment de llavis submergits, cavitat de mesos enfebrits.
Hi ha rovell en la fugida ossuda de les celles,
En aquests telons de ferro deshabitat.
En un moment pense en el meu País. El meu país és dolorós: allò que té
ho endureix la cendra, les fotos sèpia del buit, la mort com un riu
Crivellat, la pedra damunt de la taula.
Sovint és necessari netejar del tot la consciència, el sentit
Bestial del sutze, els ulls del crim als cellers dels ulls,
Aquest temps de profètica indiferència, per molt que s’invoque la llum,
la bona llum samaritana als carrers.
Molts riem o xiulem davant dels turistes; i llancem dolços damunt del
Destrellat dels miratges. —Hem de triar entre el buit
I l’oblit, entre ballar o badallar; o, deixar-se dur pel món
De les girafes. De tota manera es fa agra la llet de les cabres
I la fotosíntesi dels cabdells a les paneres del País.
Però fa igual al capdavall envellir en la nostàlgia, —descendir
A les fosques dents de la lascívia, comerciar amb la memòria,
Mossegar xiulits amb salsa de granit, llevar-li la raó als enigmes.
De sobte es veu el Paradís als teulats, el carrer de Crist al tinter
De l’escuma, la flauta dels borinots al voltant de la tassa de café,
Els ecologistes ofegats en el seu mateix fracàs,
L’hòstia romana insadollable als punyals, combregant entre grans
Ornaments. Al davant meu hi ha conspiracions i infàmies: el mateix
Plat de menja de l’angoixa, els mateixos plans de Seguretat Nacional,
El perbocament al caragol dels hangars,
Les entropessades dels curuls,
La vella avinguda obscena de les eugues castrades, les parets
Amb espectres de la tribu, el mal d’ull de la història a punt de no mirar.
En un moment pense en el meu País, —necessite antídots contra el crit.
Un crucifix per a restaurar els barris,
Un altre infern pera abastir l’eternitat de la sal,
Una compresa de té bord per al pit, una altra soledat desclavada
De mosques, una corda per a donar el salt mortal als rellotges.
Sovint pense en el meu País, aquest riure darrere de la malesa,
Aquesta lluïssor fosca del blanc i negre…
Baratària, 30.III.2010









OSCURIDAD DEL MOHO








The change thence to the sight here, and to the subtle air breathed by
beings like us who walk this sphere,
The change onward from ours to that of beings who walk other spheres.
WALT WHITMAN
THE WORLD BELOW THE BRINE







Hay aquí flecos de memoria en los tiestos colgados de la pared.
Hay miedos en las pesadillas interminables de las ventanas,
Laberintos donde crece la lava del silencio, —conciencia del polvo
Hacinado en el galope de los ecos.
Las fotografías se vuelven leves en un vaso de saliva.
Toco el pantano y hundo sin desmesura mis dedos.
En algún pedernal cabalga el cielo del moho, La cosecha de los puertos
Gastados, el paquete de muertos en el bolsillo, el cometa
Que nunca tocaron los niños, umbral donde silba el infinito.
Hay aquí pasmo de labios sumergidos, cavidad de meses enfebrecidos.
Hay herrumbre en la huida huesuda de las cejas,
En estos telones de hierro deshabitado.
En un momento pienso en mi País. Mi país es doloroso: lo que tiene
Lo endurece la ceniza, las fotos sepia del vacío, la muerte como un río
Acribillado, la piedra encima de la mesa.
A menudo es necesario limpiar completa la conciencia, el sentido
Bestial del hollín, los ojos del crimen en las bodegas de los ojos,
Este tiempo de profética indiferencia, por más que se invoque la luz,
La Buena luz samaritana en las calles.
Muchos reímos o silbamos frente a los turistas; y lanzamos dulces sobre
El sin sentido de los espejismos. —Uno tiene que escoger entre el vacío
Y el olvido, entre bailar o bostezar; o, dejarse llevar por el mundo
De las jirafas. De cualquier manera se torna agria la leche de las cabras
Y la fotosíntesis de los repollos en los canastos del País.
Pero da igual a fin de cuentas envejecer en la nostalgia, —descender
A los oscuros dientes de la lascivia, comerciar con la memoria,
Morder chufles con salsa de granito, quitarle la razón a los enigmas.
Uno de pronto ve el Paraíso en los tejados, la calle de Cristo en el tintero
De la espuma, las flauta de los moscardones alrededor de la taza de café,
Los ecologistas ahogados en su propio fracaso,
La hostia romana insaciable en los puñales, comulgando entre grandes
Ornamentos. Hay frente a mí, conspiraciones e infamias: el mismo
Plato de comida de la congoja, los mismos planes de Seguridad Nacional,
El vómito en el caracol de los hangares,
Los traspiés de los curules,
La vieja avenida obscena de las yeguas castradas, las paredes
Con espectros de la tribu, el mal de ojo de la historia a punto de no mirar.
En un momento pienso en mi País, —necesito antídotos contra el grito.
Un crucifijo para restaurar los barrios,
Otro infierno para alcanzar la eternidad de la sal,
Una compresa de epazote para el pecho, otra soledad desclavada
De moscas, una cuerda para darle el salto mortal a los relojes.
A menudo pienso en mi País, esta risa detrás de la maleza,
Este brillo oscuro del blanco y negro…
Barataria, 30.III.2010



____________________


Querido Cru:
Una vez más el sentimiento desolado de la visión de la Patria, que en este poema llamas País, aparece con todos tus condimentos ya celebrados. Algún día hablaremos sin prisas de cuánto hay de escritura automática y herencia del surrealismo y cuánto hay de expresionismo, tocado con las claves indigenistas (que no sólo se reducen al lenguaje*).
Ese día que espero que sea pronto, muy pronto, habremos de desvelar la lectura de los clásicos, los de acá, los de allí como otro de los elementos que informan, a no dudar, tu poesía. Y, claro es, la materia nutriente de los clásicos latinos por encima -o debajo- de todos ellos. Sin embargo, esto es -hede suponer a estas alturas- terreno común y sabido. Lo que no estará de más es reseñar las huellas y claves de tu oficio. El largo y ancho de tu retórica, del esquema incluso del poema como marco y encuadre para ubicar la escritura y la voz. A esto último me atreveré con un buen vaso de vino, contigo y frente a ti, solos o acompañados de buenos catadores -catadoras, también- de tu poesía. No lo dudes.
-----*Tu poesía, querido André, me lleva, en ocasiones, a la deriva del léxico indígena. Hoy por ejemplo, la "compresa de epazote" [para el dolor de pecho, garganta o estómago, ¿verdad?]. He debido buscar por mis diccionarios, enciclopedias y lexicones en no pocas ocasiones. Hoy lo tuve fácil, como primera entrada he sabido el origen de la voz náhuatl. Pero más cosas curiosas, esa voz significa "hierba del zorrillo", lo que me ha llevado a recordar tratamientos de herbolarios y la herboristería natural/mágica. Casi, casi, me he dejado llevar por un texto que hace ya muchos años leí del asceta Fray Luís de Granada, y de cómo los canes purgan a la busca de determinadas hierbas. Así nos aconsejaba para el alma. Curioso, pues, lo de la compresa de epazote, que en mi lengua recibe los nombres de "te borde", "te falso" y similares...
Ya te iré adelantando cosas de mis averiguaciones.
Un abrazo.
Pere Bessó

martes, 16 de marzo de 2010

EXISTEIXES ENCARA CEGA CIUTAT DEL DESENCÍS-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Existeixes encara ací, cega ciutat del desencís. Ciutat cansada.
Ciutat morta. Ciutat lasciva i grisa.
Dorms en les taquilles de la meua ferida. Sues llampecs miserables,
L’ira crema a la conca dels ulls. El desamor en la seua tempesta
Més sinistra. Les branques seques de les fonts.
Ilustración tomada de la red








EXISTEIXES ENCARA CEGA CIUTAT DEL DESENCÍS
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó







Los pueblos se han hundido en la fosa que abrieron,
su pie quedó atrapado en la red que ocultaron.
SALMO IX

En la noche alguien pasea con mis ropas
Y las lleva puestas.
MARIN SORESCU







Existeixes encara ací, cega ciutat del desencís. Ciutat cansada.
Ciutat morta. Ciutat lasciva i grisa.
Dorms en les taquilles de la meua ferida. Sues llampecs miserables,
L’ira crema a la conca dels ulls. El desamor en la seua tempesta
Més sinistra. Les branques seques de les fonts.
Carros fúnebres acaricien les ninetes.
Les culleres del vertigen trenquen l’alba agriades. —És així de simple:
La ronya de la melangia. L’endreçat gos de les llàgrimes,
Les vesprades amb els seus albellons bruts, les banderes grogues
Dels davantals, les carretes de la boira a les palpebres.
—És així de simple: la immobilitat tancant la memòria. El perfum
A xiprer, a aqueixa pudor a mort de les paraules penjant dels ossos.
L’obscenitat es vesteix de llençols oblidats. Substància humana
De la plaga, d’aqueixos insectes invisibles que manquen de ventilació.
Existeixes encara cega ciutat murallada per la mort.
Incomprehensible a les lleis. A la roba neta dels espills.
Existeixes en aquest hivern de ganivets. En aquesta llengua de formigues.
Existeixes en aquest ros sense cambres. En aquest so sord de volta.
En aquest trenc d’alba amb plagues al llit.
En aquest calendari sense sutura ni cauteri.
En aquest perfum que no olora a melodies. En aquest cos desconegut,
Deixat en la garriga de l’asfalt, al cantó del prostíbul,
I fins i tot als magatzems i esglésies.
Existeixes encara cega ciutat de la foscor. Existeixes. Vius. Mors.
En cada llengua es desencamina la teua natura. En cada coltell volen
Els cabells. En cada funerària sucumbeixen els llits.
En cada somni els pantalons lligats al rovell.
Davant de la set, l’aigua de la llibertat. No aquesta presó inhabitable.
No la respiració trencant la gola. No la sal fins a ser catedral
De la impunitat. No aquest crit de caçadors sense quarter.
Quan ve la nit cauen els fonells en la raó.
Cau ebri el cel.
Els peixos negres del foc belluguen la seua cua.
la destroça s’apodera de la casa. S’agrupen els ciris apagats.
Gemega l’all en les brases de l’alé.
Aletegen les mans redones de la mort. Mossega la llimonada
Dels fòsfors, gira la carn en la fel de tants murs.
—Fins quan aquesta insadollable òliba de la mort?, fins quan?
Fins quan anar en el cavall de les mortalles. Fins quan.
Fins quan les portes rodolant en la gespa. Fins quan.
Fins quan aquest bri dur del temps. Fins quan.
Fins quan aquest nus de sanglots. Fins quan. Fins quan.
Fins quan la rosa blanca de l’iris en l’escena de la sang.
Fins quan. Fins quan.
Fins quan l’esperança esdevinguda pedra. Fins quan.
Fins quan aquesta mel grisa dels cadàvers. Fins quan.
Fins quan la fronda sense lluernes. Fins quan.
Fins quan aquests ecos de claus martellejant els tímpans.
Fins quan. Fins quan…
16.III.2010
Traducción Pere Bessó








EXISTES AÚN CIEGA CIUDAD DEL DESENCANTO








Los pueblos se han hundido en la fosa que abrieron,
su pie quedó atrapado en la red que ocultaron.
SALMO IX

En la noche alguien pasea con mis ropas
Y las lleva puestas.
MARIN SORESCU







Existes aún aquí, ciega ciudad del desencanto. Ciudad cansada.
Ciudad muerta. Ciudad lasciva y gris.
Duermes en las taquillas de mi herida. Sudas relámpagos miserables,
La ira arde en la cuenca de los ojos. El desamor en su tempestad
Más siniestra. Las ramas secas de los manantiales.
Carros fúnebres acarician las pupilas.
Las cucharas del vértigo amanecen acedadas. —Es así de simple:
La sarna de la melancolía. El adiestrado perro de las lágrimas,
Las tardes con sus albañales sucios, las banderas amarillas
De los delantales, las carretas de la niebla en los párpados.
—Es así de simple: la inmovilidad cerrando la memoria. El perfume
A ciprés, a ese ijillo de las palabras colgando de los huesos.
La obscenidad se viste de sábanas olvidadas. Substancia humana
De la llaga, de esos insectos invisibles que carecen de ventilación.
Existes aún ciega ciudad amurallada por la muerte.
Incomprensible a las leyes. A la ropa limpia de los espejos.
Existes en este invierno de cuchillos. En esta lengua de hormigas.
Existes en este rocío sin habitaciones. En este sonido sordo de bóveda.
En este amanecer con llagas en la cama.
En este calendario sin sutura ni cauterio.
En este perfume que no huele a melodías. En este cuerpo desconocido,
Dejado en la breña del asfalto, en la esquina del prostíbulo,
Y hasta en los almacenes e iglesias.
Existes aún ciega ciudad de la oscuridad. Existes. Vives. Mueres.
En cada lengua se extravía tu naturaleza. En cada cuchillo vuelan
Los cabellos. En cada funeraria sucumben las camas.
En cada sueño los pantalones atados a la herrumbre.
Ante la sed, el agua de la libertad. No esta prisión inhabitable.
No la respiración rompiendo la garganta. No la sal hasta ser catedral
De la impunidad. No este grito de cazadores sin cuartel.
Cuando viene la noche caen los témpanos en la razón.
Cae ebrio el cielo.
Los peces negros del fuego menean su cola.
El destrozo se apodera de la casa. Se agrupan los cirios apagados.
Gime el ajo en las brasas del aliento.
Aletean las manos redondas de la muerte. Muerde la limonada
De los fósforos, gira la carne en la hiel de tantos muros.
—¿Hasta cuándo esta insaciable lechuza de la muerte?, ¿hasta cuándo?
Hasta cuándo andar en el caballo de las mortajas. Hasta cuándo.
Hasta cuándo las puertas rodando en el césped. Hasta cuándo.
Hasta cuándo esta brizna dura del tiempo. Hasta cuándo.
Hasta cuándo este nudo de sollozos. Hasta cuándo. Hasta cuándo.
Hasta cuándo la rosa blanca del iris en la escena del sangre.
Hasta cuándo. Hasta cuándo.
Hasta cuándo la esperanza convertida en piedra. Hasta cuándo.
Hasta cuándo esta miel gris de los cadáveres. Hasta cuándo.
Hasta cuándo la fronda sin luciérnagas. Hasta cuándo.
Hasta cuándo estos ecos de clavos martillando los tímpanos.
Hasta cuándo. Hasta cuándo…
16.III.2010
__________________
Caramba, amigo Cru, vaya descripción de la ciudad ciega, con un procedimiento de acumulación -diríase- obsesiva que lleva a la salmodia de los últimos versos con ese interrogante Hasta cuándo que llega a bombardear ojos y consciencia. Una ciudad del desencanto que suda, respira, vive y muere. Un desencanto animado/animificado que haría las delicias de Goya, Valle-Inclán o el mismo Trakl... pues ya lo he constatado en más de una ocasión que buceas en las aguas del expresionismo plástico y literario. Con todo, habría de conocer más las costumbres indígeneas de velorios y velatorios en El Salvador, pues tengo para mí que en tu poema hay reminiscencias o trasfondo más o menos consciente de la presencia y culto de la Muerte, que nada tienen que envidiar a las huellas de nuestra Edad Media europea.

Una ciudad ciega - también de copla de ciego- (y) de ira y desencanto que tampoco desdice la melancolía y el desencuentro. Es, pues, este tu poema, un sarpullido complejo en donde el sentimiento y estado de ánimo se dejan llevar por tu voz que no poco es pincel alucinado o ensoñado y sí mucho pensamiento desfragmentado. Y, aunque parezca una improvisación, que no lo es, seguro que Juan Rulfo hubiese gozado tu poema. Apenas conozco la narrativa salvadoreña del llamado "realismo mágico", pero la cita de Rulfo a través de sus cuentos o Pedro Páramo me llega recurrente, por eso te lo digo.

Bueno, poeta, en todo caso, estoy obligado a señalarte que me encanta (sic) haber paseado por tu ciudad del desencanto.

sábado, 6 de marzo de 2010

CANDIL DE LA LLAGA-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Som el cadamunt del sutze en la fusta. El desvetlament dessagnat
De la veu, el mateix somni d’un cisell a l’eixam.

Ilustración tomada de la red








CRESOL DE LA PLAGA
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó







…la noche entera sin descanso alguno
JUAN BOSCÁN

Al cabo de los años, he olvidado los ojos,
los senos, los tobillos, aquel cuerpo
ENRIC SÒRIA







Crema la plaga al cresol de la fe, en l’espesor feridor
Dels escapularis. Goteja el lliri del Gòlgota,
La flassada gemegant de les esquerdes i les lluernes.
Som el cadamunt del sutze en la fusta. El desvetlament dessagnat
De la veu, el mateix somni d’un cisell a l’eixam.
Veig pujar l’angoixa a la marea de la sang. Hora del pols
A la toga del basalt. Infinita flama de l’alberg. Circell encendrat
Del baf —Ací reste al túnel esfondat del respir.
Ací restes en la perplexitat dels canelobres,
Bevent les aigües de la nit, lliurada al nus de la saliva.
Cada dolmen del fum trenca l’arc iris. La vena obsessa de l’hora,
Llepa l’hivernacle de la letàrgia.
Llepa les set estacions intemporals.
Llepa el formigueig de la matinada sense llençols.
Llepa el fil l’aureola dels soterranis, el cadàver de la veu, el cec
Foc calcinat, el tonell de la brida, el nové manament
Dels llavis, el porus emboçat dels robers, el cap del clau
De l’ansietat sobre les puntes del respir.
Als cementeris l’eternitat sempre s’esdevé un vitrall de bullents
Semprevives. Fidel a aqueixa plaga, parle amb les criptes, i m’assec
A dissoldre el vestit del cement.
Quan entre als gestos de la flama, la flama en la seua ficció,
Descendeix a l’estupor. Cau en el graffiti de les parets; inclina els braços
De la seua creu, en la creu agònica dels porus.
—Cada dia som, —tu i jo—, aqueixa gebrada del miratge.
Transeünts de la lava. Rumbs distints del refilet. Només rostres
Semblants a uns altres rostres que suen l’eternitat als pals
Descalços del somni. Som, ací, en l’hora nona dels muts,
El vent orejat de les aigües, qualsevol aigua sense pica baptismal.
Assentem l’Esperança en cadires d’arna. En l’abisme mut
De la veu, als tamborets de les relíquies, en l’endevinalla insospitada.
De penes mirem, des de sempre, la riba del foc,
El pou del pa en la diafanitat de la memòria. —De penes —dic—,
La fogassa de la gaubança, la casa concebuda de les aliances.
És un peregrinar badat de les dents. No hi ha fil concebut,
Ni llengua que humitege l’enderroc en la boirina de les mans.
Sempre l’instant prim, falaç, —teu i meu—: crema suprema
De la brasa. Flema a prova de cercles i sutze i escòria.
Al fossat de la brida, cec l’ocell de l’ànima. Fosc el forceig.
El querosé descarna les certeses. Els guants dels núvols trenquen
Les temples, —Aqueix minut que resumeix allò viscut.
Al sucre esquívol de les abelles, els genolls de l’ansietat,
El credo de la calitja, la por a la sal trafegada dels dits,
La llengua continguda en la plaga, el cel de siamesos sinistres.
En l’arcà de les becades, la llum verda soterrada, i el gemec,
Crucifix, potser, d’aquesta captivitat sense eixida…
Baratària, 05.III.2010









CANDIL DE LA LLAGA







…la noche entera sin descanso alguno
JUAN BOSCÁN

Al cabo de los años, he olvidado los ojos,
los senos, los tobillos, aquel cuerpo
ENRIC SÒRIA








Arde la llaga en el candil de la fe, en la espesura hiriente
De los escapularios. Gotea el lirio del Gólgota,
La cobija gimiente de las rendijas y los tragaluces.
Somos el desván del hollín en la madera. El desvelo desangrado
De la voz, el mismo sueño de un cincel en el enjambre.
Veo subir la angustia a la marea de la sangre. Hora del pulso
En la toga del basalto. Infinita llama del albergue. Rizo encenizado
Del soplo. —Aquí estoy en el túnel desfondado del respiro.
Aquí estás en la perplejidad de los candelabros,
Bebiendo las aguas de la noche, entregada al nudo de la saliva.
Cada dolmen del humo quiebra el arco iris. La vena obsesa de la hora,
Lame el invernadero del letargo.
Lame las siete estaciones intemporales.
Lame el hormigueo de la madrugada sin sábanas.
Lame el filo la aureola de los sótanos, el cadáver de la voz, el ciego
Fuego calcinado, el témpano de la brida, el noveno mandamiento
De los labios, el poro embozado de los roperos, la cabeza del clavo
De la ansiedad sobre las puntas del respiro.
En los cementerios la eternidad siempre resulta un vitral de bullentes
Siemprevivas. Fiel a esa llaga, hablo con las criptas, y me siento
A disolver el traje del cemento.
Cuando entro a los gestos de la llama, la llama en su ficción,
Desciende al estupor. Cae en el graffiti de las paredes; inclina los brazos
De su cruz, en la cruz agónica de los poros.
—Cada día somos, —vos y yo—, esa escarcha del espejismo.
Transeúntes de la lava. Rumbos distintos del trino. Sólo rostros
Semejantes a otros rostros que sudan la eternidad en los mástiles
Descalzos del sueño. Somos, aquí, en la hora nona de los mudos,
El viento oreado de las aguas, cualquier agua sin pila bautismal.
Sentamos la Esperanza en sillas de polilla. En el abismo mudo
De la voz, en los taburetes de las reliquias, en el acertijo insospechado.
Apenas miramos, desde siempre, la orilla del fuego,
El pozo del pan en la diafanidad de la memoria. —Apenas —digo—,
La hogaza del regocijo, la casa concebida de las alianzas.
Es un peregrinar quebrado de los dientes. No hay hilo concebido,
Ni lengua que humedezca el escombro en la neblina de las manos.
Siempre el instante delgado, falaz, —tuyo y mío—: quema suprema
De la brasa. Flema a prueba de círculos y hollín y escoria.
En el foso de la brida, ciego el pájaro del alma. Oscuro el forcejeo.
El kerosene descarna las certezas. Los guantes de las nubes rompen
Las sienes, —Ese minuto que resume lo vivido.
En el azúcar esquivo de las abejas, las rodillas de la ansiedad,
El credo de la bruma, el miedo a la sal trasegada de los dedos,
La lengua contenida en la llaga, el cielo de siameses siniestros.
En el arcano de los entresueños, la luz verde soterrada, y el gemido,
Crucifijo, acaso, de este cautiverio sin salida…
Barataria, 05.III.2010
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Mi querido André:
Es este uno de los poemas mayores de tu reino. Nada fácil echarle un pulso a la lectura de la Biblia y seguir el dios del Universo al flujo de Teilhard de Chardin hincando en la reflexión del espíritu del Amor y su sacrificio en tu poema.

Tienes tu particular calvario, gólgota o cráneo para la angustia del cautiverio propio. Tú puedes, sin el menor asomo de sacrilegio, pronunciar las palabras postreras:

-Elí, Eli, lamma sabachtaní

pues en tu poesía hay esa suerte de búsqueda de matrimonio espiritual a la manera pagana. Y no es contrasentido. Bien al contrario, lo inefable de la poesía, como en la experiencia interior, sólo se puede expresar a través de una comunicación transracional. Bien que nos lo dejaron dicho los místicos: el amor a lo divino sólo a través de la depuración de las convenciones más altas del amor cortés.

Y aquí entras tú con toda la fuerza de la palabra revirginizada. Y sólo así podemos encontrar el renacimiento espiritual a través de la poesía: la llama —y la llaga— de amor viva que dulcemente hiere y enamora de Juan de Yepes retorna de la mano de André Cruchaga. Y lo que no deja de sorprendernos en el poeta es la suma destreza para pasar del erotismo del candil que enciende el más profundo centro -sigo con la paráfrasis- a la angustia amorosa del nuevo huésped del Gólgota.

Un André Cruchaga que canta el terrible respiro de quien calma su sed última bebiendo las aguas de la noche sin lecho bautismal del amor, un André Cruchaga, supremo Amador terrenal capaz de repicar los sentidos de la cota más alta de la Literatura Castellana [“¡Oh noche amable más que la alborada, oh noche que juntaste Amado con amada, amada en el Amado transformada!”], a través del sufrimiento del vacío amoroso, del sinsentido, pues, del pathos y el abandono, siguiendo la secreta senda y el calvario intransferible, capaz de transformar sangre, sabia, tinta en corazón, lirio, poema. Pere Bessó
Valencia, 06.III.2010