domingo, 18 de octubre de 2009

Desfici- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

La realidad y la ficción en suave sigilo. O, acaso, bocanada
De sueños deshojando el invierno, la noche con sus chasquidos
Desordenados, la agonía mayor de los labios, ...
Fotografía tomada de: skyscrapercity







Desfici
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó






No hi ha prou amb parlar de pau.
Devem creure-hi i treballar per aconseguir-la.
Eleanor Roosevelt







Als grans emporis del món, —The Norwegian Nobel Committee —
també es trafica amb els Nobels. Ací, fosca l’òpera de les pestanyes.
La realitat i la ficció en suau secret. O, potser, glopada
De somnis desfullant l’hivern, la nit amb els seus esclafits
Desordenats, l’angúnia major dels llavis,
—Les pel·lícules de ficció ara no ixen dels cinemas, ni de Cannes, ni Barcelona,
Sinó del carbuncle. I clar, no em referesc [al de certs gèneres d’insectes coleòpters,
Pedra preciosa, també coneguda com a robí, sinó a aqueixa malaltia contagiosa,
Ni a conceptes heràldics],
La seua virulència és catastròfica i obri tots els cercles del poder.
Ara qualsevol dirà frases boniques per a convocar el matí,
Encara que semblants frases siguen de cansament i pólvora, de caldera i mortalla.
Quina claredat descobreix les mirades del Planeta!
Pertot gemeca el so de la sang. I tanmateix, se’ns ven
La Pau com una fruita estranya en càpsules de sordes aigües,
En trossets d’analgèsics per a no sentir l’abisme.
El silenci em desvist com un blues violat per vegetals famolencs.
Las imatges reboten als llençols de la pols, en la beguda erma del fullatge,
Devastat per la fusileria i les bombes de 500 lliures.
[Al llit hauries de tindre un joiell per cada orgasme: tu i jo de frac,
Exactament desdoblant les mirades,
Fent versemblant el llit damunt de les aigües que arrossega la història.
Però clar, preferesc que no ens despullem als nus de la foscor,
Sinó a la llum o en les càpsules virtuals dels cristalls on tot el món
ens mire amb certa perspicàcia i morbo.
Clar que només podrien veure’ns, però no escoltar el gemec xiuxiuejant
De l’espasme, i la molsa teua desviscuda i sense capell].
No hi ha prou amb pronunciar paraules d’advent, ni epígrafs blaus de sega i justícia
Per a enderrocar la porta siniestra de la nitroglicerina;
Hi ha un món que pateix les devastacions de l’Imperi.
Hi ha un món que no es veu en la irrealitat de les pel·lícules 3 ics,
Sinó als ossos que produeixen
Les metralladores i que fan difusa la utilitat dels colors.
Per descomptat, Noruega, continua essent una pantalla gegant,
No menys que el plutoni de Washington, i las bases militars per a mantindre la Pau.
Sovint l’idioma es torna una gota d’ombres als encaixos de la sang,
Una papadiners,
I no una fogassa de pètals a les càmfores dels balcons.
Clar és que mai no manquen les grans cortines roges, ni els símbols
Per a festejar els equilibristes d’aquest voltaic esdeveniment.
[Es pot pensar en les faules modernes o antigues, en els ulls
Cavalcant damunt de les campanes, en les boques emergint de la Via Làctia.
Fins i tot jo puc contemplar-te com un nen autista. Esvanir-me en el teu somni,
Obrir l’eternitat abans de morir. I, tanmateix, mai no arribarem
A l’absolució dels nostres pecats… Mai no ens apaivagarem davant de les lluernes. Mai no deixarem de ser guerrers. ]
Per això mai no veurem joiells a les nostres parets. Ni mai arribarem
A la primera plana dels periòdics, ni a la Times review, magazine, journal, etc.
Baratària, 14.X.2009








Desazón







No basta con hablar de paz.
Uno debe creer en ella y trabajar para conseguirla.
Eleanor Roosevelt






En los grandes emporios del mundo, —The Norwegian Nobel Committee —
también se trafica con los Nóbeles. Ahí, oscura la ópera de las pestañas.
La realidad y la ficción en suave sigilo. O, acaso, bocanada
De sueños deshojando el invierno, la noche con sus chasquidos
Desordenados, la agonía mayor de los labios,
—Las películas de ficción ahora no salen de los cines, ni de Cannes, ni Barcelona,
Sino del carbunclo. Y claro, no refiero [al de ciertos géneros de insectos coleópteros,
Piedra preciosa, también conocida como Rubí, sino a esa enfermedad contagiosa,
Ni a conceptos heráldicos],
Su virulencia es catastrófica y abre todos los círculos del poder.
Ahora cualquiera dirá frases bonitas para convocar a la mañana,
Aunque dichas frases sean de cansancio y pólvora, de caldera y mortaja.
¡Qué claridad descubre las miradas del Planeta!
Por doquier gime el sonido de la sangre. Y sin embargo, se nos vende
La Paz como una fruta extraña en cápsulas de sordas aguas,
En trocitos de analgésicos para no sentir el abismo.
El silencio me desviste como un blues violado por vegetales famélicos.
Las imágenes rebotan en las sábanas del polvo, en la bebida yerma del follaje,
Devastado por la fusilería y las bombas de 500 libras.
[En el lecho deberías tener una presea por cada orgasmo: vos y yo de frac,
Exactamente desdoblando las miradas,
Haciendo verosímil el lecho sobre las aguas que arrastra la historia.
Pero claro, prefiero que no nos desnudemos en los nudos de la oscuridad,
Sino en la luz o en las cápsulas virtuales de los cristales donde todo mundo
nos mire con cierta perspicacia y morbo.
Claro que sólo podrían vernos, pero no escuchar el gemido susurrante
Del espasmo, y el musgo tuyo desvivido y sin sombrero].
No basta pronunciar palabras de adviento, ni epígrafes azules de siega y justicia
Para derribar la puerta siniestra de la nitroglicerina;
Hay un mundo que padece las devastaciones del Imperio.
Hay un mundo que no se ve en la irrealidad de las películas 3 equis,
Sino en los huesos que producen
Las ametralladoras y que hacen difusa la utilidad de los colores.
Desde luego, Noruega, sigue siendo una pantalla gigante,
No menos que el plutonio de Washington, y las bases militares para mantener la Paz.
A menudo el idioma se torna una gota de sombras en los encajes de la sangre,
Una tragaperras,
Y no una hogaza de pétalos en el alcanfor de los balcones.
Claro está que nunca faltan las grandes cortinas rojas, ni los símbolos
Para festejar a los equilibristas de este voltaico acontecimiento.
[Uno puede pensar en las fábulas modernas o antiguas, en los ojos
Cabalgando sobre las campanas, en las bocas emergiendo de la Vía Láctea.
Incluso yo puedo contemplarte como un niño autista. Desvanecerme en tu sueño,
Abrir la eternidad antes de morirme. Y sin embargo, nunca llegaremos
A la absolución de nuestros pecados…Jamás nos apaciguaremos frente
A las luciérnagas. Jamás dejaremos de ser guerreros. ]

Por eso nunca veremos preseas en las paredes nuestras. Ni llegaremos jamás
A la primera plana de los periódicos, ni a la Times review, magazine, journal, etc.
Barataria, 14.X.2009
____________
Querido André:
Hace varios días que te debía este poema, pero el instituto, la preparación de las diversas tareas políticas y, en particular, la ayuda al concejal, amén de lo doméstico y algún afán me dejaban poco tiempo para el sosiego o el tráfago poéticos. Pues ambas condiciones requieren unidad e intensidad. Sólo así estamos preparados para la lectura de tus poemas.

Por fin he podido acabar el texto cuyo sentido requiere perderse de entrada por la fador y el desfici catalanes. Y ello te resultará difícil pues si bien en francés tienes la identidad de fadeur, desfici i desficaci son palabras bien nuestras cuyo sentido en otras lenguas pierden riqueza asociativa y conceptual, profundidad y visión de campo. En efecto, el desfici con que traduzco tu desazón requiere de desaliento y desabor, mengua de sentidos, pero también de nostalgia y, a la vez, percepción anticipada del ajamiento.

Un estado que se entreabre a los escozores del alma, a la vigilia e insomnio de toda clase de antesalas, incluyendo las del cuerpo. Y no es que no llegue o haya assaonament o saó, que en esto, amigo, usuarios y usuarias de la lengua catalana mantenemos su valor prístino y la consciencia lingüística última de la liga con la sazón o estación, la comunión con la natura, la unión palabra-cosa tan ansiada como imposible pacto.

Es, pues, tu poema resultado del ansia, del escozor de alma y de los sentidos, hueso de roer del "estar sin estar" o lo que un castizo expresó con su célebre "esta vida es un continuo desvivir". Quien desee acercarse al poema, quien desee sentir a las palpas de la poética cruchagesca habrá de haber sentido en alguna ocasión, al menos, la raedura del "desvivir" y el soplo sobre los despojos del numen del poeta.

Desde este estado de "vetlla desficiosa" (vigilia en desazón), mucho más intenso y prodigioso que un simple duermevela castellano, el poeta André Cruchaga estimula todos los sentidos, incluidos el déjà vu barajado y agitado. Y la recta final de su escritura no desdeña vía alguna que pueda llevar al lector a la analogía de lectura.

Cómo acaso explicar el estado de los ojos, engrandecidos y sobrecargados de círculos concéntricos, preparados para la sorpresa de la pedrada en esa antesala de la (in)consciencia, que desde niños, por economía de lenguaje, veíamos/leíamos en los tebeos y, más tarde, en los cómics underground, en esos ojos, ciegos de tantas órbitas, de los Freak Brothers:

Ahí, oscura la ópera de las pestañas.
La realidad y la ficción en suave sigilo. O, acaso, bocanada
De sueños deshojando el invierno, la noche con sus chasquidos
Desordenados, la agonía mayor de los labios,
—Las películas de ficción ahora no salen de los cines, ni de Cannes, ni Barcelona,
Sino del carbunclo.


Un parpadeo y, zas, el hombre-orquesta, toda una ópera de sentidos desordenados que se liberan. Y reorganizan en ese estado de conmoción que permite abordar una noticia externa (pero que compete) al poeta -la concesión del premio Nobel de la Paz a Obama- y desencadenar el motor sentimientos contrapuestos en el Poeta: lo que “está dentro está fuera” (Goethe), y así espurios traficantes, mercaderes de la paz y golpes bajos del desamor son facetas y caretas o máscaras causativas del mismo desfici (de la misma desazón).

El poeta logra, a través de este artificio de voladura controlada un nuevo acierto en su escritura de doble plano y doble vuelo, en esa escritura a dos manos alcanza la plenitud de la metáfora pura clave: el pequeño carbón (carbunculum), el carbúnculo, el carbunclo, y el carbunco. Así el poeta, como un nuevo thesaurus o lexicón profundo y sin aspavientos, nos lleva desde los filamentos de la enfermedad más allá de la muerte, desde la pantalla contra sequedad y el frío, al carbón encendido del granate o del rubí, a la fiebre de la obscuridad, al buey común y a la pústula de los desheredados del amor y de la sociedad, al vómito y a la diarrea de los banqueros, a la heráldica de las comadres y las liebres de las mozuelas flores de lis, a las tragaderas, en fin, de la lengua:

A menudo el idioma se torna una gota de sombras en los encajes de la sangre,
Una tragaperras,
Y no una hogaza de pétalos en el alcanfor de los balcones.


Lo diré una vez más, en mi criterio, la trangresión de la escritura y la lengua, del (des)amor y de la re pública, para el poeta André Cruchaga son destellos y filtraciones de la misma realidad.


martes, 13 de octubre de 2009

Imagine espectres-Poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

"Una ramada de crits ratlla les paraules.
Qui camina ho fa com si anara en la nit."







Imagine espectres
Poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó


La foscor ha deixat en tenebres la Pàtria:
Qui camina sense por a una fulla o a la boira?
—Cada carrer sent a somnis esqueixats; la claror
De cada dia oblida els seus acords; un sol de malsons
Sempre en la polleguera de les portes;
Una ramada de crits ratlla les paraules.
Qui camina ho fa com si anara en la nit.
La casa de sempre ara és una càrcer.
La llibertat es tornà túnica d’angúnies.
Em costa entendre aquest País torturant els somnis:
El vent, agri, bufa amb espines.
Costa caminar sobre la serenor de les pedres.
Ja no s’entén aquest dolor viu de la carn.
La mort quotidiana inunda els hiverns.
Un no sap qui serà el pròxim innocent que bese
De manera indeleble la gespa,
O emplene els claveguerams perduts de la ciutat.
Em costa pensar aquest País convertit en parrac:
El foc crema les paraules més diàfanes.
La violència curulla el calendari i no hi ha porta il·lesa.
Abans el País era més quotidià entre clavells.
Als parcs les boques s’omplien de rialles;
Ara aqueixos retrats només són memòria.
La cendra de la gran nit que vivim estén els seus dits
Colosals damunt de les temples.
Ningú no queda d’aquells que coneguí en el vent.
Ací el tro, el coltell, l’extorsió, el segrest.
La violència ha domesticat les nostres sabates.
Entre milers de transeünts s’endevinen les onomatopeies,
El pantaix i els jeroglífics de la mort.
Res no té consistència, llevat dels vestigis.
El sol s’ha fet imprecís en tots els carrers:
Vagos carrers on l’alba ha perdut tota fantasia.
Cada dia les baldes de la nit ens lleven l’aire:
Som fràgils en aquest pati de pedres.
Ningú no pot viure en aquesta perenne buidor de la carícia,
Ni en la dolent taula de la pregària.
La soledat dels ulls abrasa les mirades, les fon
En aqueixa batalla sense llum i sense finestres.
Ací fereix la transparència de l’aire. —Fereix l’illa líquida
De la sal; dissortadament , no és posible l’oblit,
Quan els espectres també habiten els cristalls.
Abans no hi hagué tant mestratge per a la mort: Un a la vora
De l’arbre i els ocells; ara cada germen destorba
En la gola: sord mar de grisos. Sordes nits de genollons.
Quin temps ens beu ara fins a les medul·les!
Vida ça i lla endurida per les lloses, per aquesta tomba
De la brisa, embolicada en el somni.
El País penja de la nit. Nit on triomfa
La fossa i l’espenyador…
Baratària, 12.X.2009



Imagino espectros




La oscuridad ha dejado en tinieblas a la Patria:
¿Quién camina sin miedo a una hoja o la niebla?
—Cada calle sabe a sueños desgajados; la claridad
De cada día olvida sus acordes; un sol de pesadillas
Siempre en el quicio de las puertas;
Una manada de gritos raya las palabras.
Quien camina lo hace como si anduviese en la noche.
La casa de siempre ahora es una cárcel.
La libertad se volvió túnica de angustias.
Me cuesta entender a este País torturando los sueños:
El viento, agrio, sopla con espinas.
Cuesta caminar sobre la serenidad de las piedras.
Ya no se entiende este dolor vivo de la carne.
La muerte cotidiana inunda los inviernos.
Uno no sabe quién será el próximo inocente que bese
De manera indeleble el césped,
O llene las alcantarillas perdidas de la ciudad.
Me cuesta pensar a este País convertido en harapo:
El fuego quema las palabras más diáfanas.
La violencia colma el calendario y no hay puerta ilesa.
Antes el País era más cotidiano entre claveles.
En los parques las bocas se llenaban de risas;
Ahora esos retratos sólo son memoria.
La ceniza de la gran noche que vivimos extiende sus dedos
Colosales sobre las sienes.
Nadie queda de aquéllos que conocí en el viento.
Aquí el trueno, el cuchillo, la extorsión, el secuestro.
La violencia ha domesticado nuestros zapatos.
Entre miles de transeúntes se adivinan las onomatopeyas,
El jadeo y los jeroglíficos de la muerte.
Nada tiene consistencia, salvo los vestigios.
El sol se ha vuelto impreciso en todas las calles:
Vagas calles donde el alba ha perdido toda fantasía.
Cada día las aldabas de la noche nos quitan el aire:
Somos frágiles en este patio de piedras.
Nadie puede vivir en esta perenne oquedad de la caricia,
Ni en la doliente mesa de la plegaria.
La soledad de los ojos abrasa las miradas, las funde
En esa batalla sin luz y sin ventanas.
Aquí hiere la transparencia del aire. —Hiere la isla líquida
De la sal; por desgracia, no es posible el olvido,
Cuando los espectros también habitan los cristales.
Antes no hubo tanta maestría para la muerte: Uno junto
Al árbol y los pájaros; ahora cada germen estorba
En la garganta: sordo mar de grises. Sordas noches en rodillas.
¡Qué tiempo nos bebe ahora hasta los tuétanos!
Vida aquí y allá endurecidas por las losas, por esta tumba
De la brisa, enredada en el sueño.
El País cuelga de la noche. Noche donde triunfa
La fosa y el despeñadero…
Barataria, 12.X.2009
______________
Si alguna vez algún cretino -o simplemente desinformado- pensaba que tus poemas eran de otro tiempo y que no cabían en este siglo textos de ‘poeta de salón’ (¡qué injusta es la torpeza, pero mayor aún la mediocridad!), puede darse de bruces con este sencillo ejemplo tan contundente, aunque no hay mayor crítico indocumentado que el que no quiere ni sabe leer.

El poeta André Cruchaga recoge en su particular cosmovisión el tono y registro del lamento que subyace en las diversas odas a la Patria a través de los tiempos (“Oigo, patria, tu aflicción”) y que nos retrotrae al “Miré los muros de la patria mía” del llamado Siglo de Oro castellano, tan en línea con el dolor de los erasmistas de la talla cervantina o fraluisiana. O de los mismísimos ilustrados Forner, Jovellanos, Isla hasta llegar de la mano de Larra y Espronceda a los románticos (Rivas, Hartzenbuch…) y los adscritos al realismo (Campoamor o Núñez de Arce… )

Cualquier lector ecuánime tendrá en su haber desde el gusto horaciano de la quinta campestre hasta los poemas indigenistas de los padres del Modernismo de las diversas naciones del continente hispanolusoamericano. No le extrañará, pues, que en tantos siglos de experiencia lírica de dolor por la patria -la tierra madre, al cabo- el poeta Cruchaga cante desde la amorosa herida sentida –a despecho del alma- en propia carne insurrecta la visión y ensoñación asociadas para la descripción de un País (patria/matria) sumido simbólicamente en una noche que dura demasiado.

Y por el que pululan espectros, vagan las pesadillas, la violencia y la tortura. Un País que el poeta denuncia en su poema a través de las onomatopeyas y el lenguaje interjeccional del grito y el alarido o las metonimias más clarividentes e instrumentalizadas para denotar el trueno y el cuchillo y la sangre, la extorsión y el secuestro.

Una poética, la de André Cruchaga, idéntica a otros poemas, en cuya escritura reaparece la carga significativa de los elementos asociados a la angustia desde el yo experiencial.

De nuevo, pues, la obscuridad, la bruma, la niebla, la pesadilla, la angustia, el viento agrio, las alcantarillas, la soledad, la violencia, la herida, el grito… crean un clima en donde el individuo sin palabras diáfanas se convierte en harapos de sí mismo y se da al fuego para tornarse -en comunión solidaria y acto supremo de amor- ‘ceniza de la gran noche’.

Sin duda, Cruchaga conoce el expresionismo germánico (pictórico y lírico) y lo hace valer en el poema:

La soledad de los ojos abrasa las miradas, las funde
En esa batalla sin luz y sin ventanas.
Aquí hiere la transparencia del aire. —Hiere la isla líquida
De la sal; por desgracia, no es posible el olvido,
Cuando los espectros también habitan los cristales.
Antes no hubo tanta maestría para la muerte: Uno junto
Al árbol y los pájaros; ahora cada germen estorba
En la garganta: sordo mar de grises. Sordas noches en rodillas.
¡Qué tiempo nos bebe ahora hasta los tuétanos!
Vida aquí y allá endurecidas por las losas, por esta tumba
De la brisa, enredada en el sueño.
El País cuelga de la noche. Noche donde triunfa
La fosa y el despeñadero…



Pere Bessó,
Valencia, España, 13.X.2009

lunes, 12 de octubre de 2009

Després, el passat- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

És ahir, hui, l’estrella lligada a les temples, la marca rocosa de la taula,
La rampa de nostres ocells, el port duplicat a l’oceà…









Després, el passat
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó






Tot és pàgina en blanc, de cas, abans de revetlar-se tot.
Saber que existim en la nit i el dubte, després record,
Llampecs de setge en la memòria, signes que ens marquen
O repeteixen noms, ombres que es planyen en la darrera llàgrima,
Espines dolentes en la lluna dels cabells.
Ens junyim al vol per a després convertir-nos en davallada.
—Qualsevol present opulent s’emporta el fràgil deteriorament
De la transpiració i el pàlpit viscut de la fulla.
Tot i això, a l’atri dels pétals els gesmils són temples,
El llit encara un hivernacle dominical on els galls canten
Els seus aforismes. —Vespra del cerç incontenible.
Després de captivar els himnes del goig entre les mans,
Els llampecs arrabassats dels camins, il·luminar la tempesta
Sense l’escòria de la ciutat,
La mirada d’ací es destiny a la boca: —Les simetries canvien de rialla.
Les idees. I fins i tot el necessari temps de brodar el País amb el somriure.
Tenen cap sentit els colors fosos en la sang,
La deformació vacil·lant, abans camí de les altes torxes?
—No s’és indispensable per a la vida o per a la mort. Les portes
Sovint són còmplices del fullatge i les ferides; són la boca obsessa
Sense nomenar-te, l’arena als dits, el vent fúnebre dels cavalls
Alats, l’estiu de l’esclat en les cremades…
[“en totes les coses el desig d’inventar l’aproximació més delicada i
Tota la bellesa està en la seua insuficiència.
Jo et veig. Però estic al seguit de tots els éssers que et veuen.
No es torna allò que s’ha rebut.
I com totes les coses de tu
Han rebut l’ésser, …
Així la veu amb què jo faig de tu paraules externes!”]
No puc nomenar aquest fardell de còdols somorgollats en l’arbre dels ulls,
Ni en aquest alé de llum creadora que et nomena,
Que et fa, que et construeix i et torna indeleble malgrat la fugacitat
De l’aigua en la violenta pluja de la creació.
Al mapa de les sufumigacions també hi ha solcs. També finestres.
Un dia només serem la dilatada ona als peus,
Farts de l’entranya, dels alambins, de les bótes líquides del mar.
Hi haurà sutze damunt de la carretera dels ocells,
Potser cruels mans grogues embolicades per la broma de la terra.
Es així com ens veurem després, cossos d’argila.
Llargs colps possessos de la nit, sostres de cendra a les espigues,
Direm que sembràrem llavors en la nuesa total i no és cert.
—Què direm de la llibertat en la creu nostra?
Tota una vida pensant en el present perpetu, essent de penes
El començ d’una altra pàgina dels horòscops, de la fulla pelegrina del temps.
Els teoremes manquen de vasos seminals, la matemàtica és de penes
Fosca pedrenyera on no cap la nostra mateixa estatura.
És ahir, hui, la hipotenusa on la nostra matèria es féu veu.
És ahir, hui, el riu on brollen les parets, els rostres traïts,
Les culleres de la tempesta, la set necessària per a beure’t…
És ahir, hui, l’estrella lligada a les temples, la marca rocosa de la taula,
La rampa de nostres ocells, el port duplicat a l’oceà…
Baratària, 11.X.2009







Después, el pasado







Todo es página en blanco, acaso, antes de revelarse todo.
Saber que existimos en la noche y la duda, después recuerdo,
Relámpagos de asedio en la memoria, signos que nos marcan
O repiten nombres, sombras que se lloran en la postrera lágrima,
Espinas dolientes en la luna de los cabellos.
Nos uncimos al vuelo para después convertirnos en descenso.
—Cualquier presente opulento lleva consigo el frágil deterioro
De la transpiración y el pálpito vivido de la hoja.
Aún así, en el atrio de los pétalos los jazmines son templos,
El lecho todavía un invernadero dominical donde los gallos cantan
Sus aforismos. —Víspera del cierzo incontenible.
Luego de cautivar los himnos del gozo entre las manos,
Los relámpagos arrebatados de los caminos, iluminar la tormenta
Sin la escoria de la ciudad,
La mirada de aquí se destiñe en la boca: —Las simetrías cambian de risa.
Las ideas. Y hasta el necesario tiempo de bordar al País con la sonrisa.
¿Tienen algún sentido los colores derretidos en la sangre,
La deformación vacilante, antes camino de las altas antorchas?
—Uno no es indispensable para la vida o para la muerte. Las puertas
A mentido son cómplices del follaje y las heridas; son la boca obsesa
Sin nombrarte, la arena en los dedos, el viento fúnebre de los caballos
Alados, el verano del estallido en las quemaduras…
[“en todas las cosas el deseo de inventar la aproximación más delicada y
Toda la belleza está en su insuficiencia.
Yo te veo. Pero estoy continuado a todos los seres que te ven.
No se devuelve lo que se ha recibido.
Y como todas las cosas de ti
Han recibido el ser, …
¡Así la voz con la que yo hago de ti palabras externas!”]

No puedo nombrar este fardo de guijarros sumergidos en el árbol de los ojos,
Ni en este soplo de luz creadora que te nombra,
Que te hace, que te construye y te vuelve indeleble pese a la fugacidad
Del agua en la violenta lluvia de la creación.
En el mapa de los sahumerios también hay surcos. También ventanas.
Un día sólo seremos la dilatada ola en los pies,
Hartos de la entraña, de los alambiques, de los toneles líquidos del mar.
Habrá hollín sobre la carretera de los pájaros,
Quizá crueles manos amarillas envueltas por la bruma de la tierra.
Es así como nos veremos después, cuerpos de arcilla.
Largos golpes posesos de la noche, techos de ceniza en las espigas,
Diremos que sembramos semillas en la desnudez total y no es cierto.
—¿Qué diremos de la libertad en la cruz nuestra?
Toda una vida pensando en el presente perpetuo, siendo apenas
El comienzo de otra página de los horóscopos, de la hoja peregrina del tiempo.
Los teoremas carecen de vasos seminales, la matemática es apenas
Oscuro pedernal donde no cabe nuestra propia estatura.
Es ayer, hoy, la hipotenusa donde nuestra materia se hizo voz.
Es ayer, hoy, el río donde brotan las paredes, los rostros traicionados,
Las cucharas de la tempestad, la sed necesaria para beberte…
Es ayer, hoy, la estrella ligada a las sienes, la marca rocosa de la mesa,
La rampa de nuestros pájaros, el puerto duplicado en el océano…
Barataria, 11.X.2009
________________
Todos los poemas el poema. André Cruchaga lo sabe. El acto de creación: el deseo de inventar la aproximación más delicada a la belleza de la amada, pues en ella está la génesis de todas las cosas.

André Cruchaga se sitúa así, inicialmente, en la onda del idealismo fundacional de la lírica. Pero no cabe equivocarse, más allá de los principios, está la estrategia, el recordatorio del deseo –si se quiere: el impulso, la madre de todas las batallas poéticas- para alcanzar el teorema, la matemática capaz de resolver, a la vez, la fusión con el cosmos en celo y la resolución de la página en blanco.

Es éste uno de los mecanismos sorpresivos de la escritura en André Cruchaga, la ciencia de los números al servicio de los menesteres acuciantes del deseo. La vieja y renovada palanca que mueve al mundo.

Un deseo capaz de incendiar el cénit y el nadir y fundirse en el universo. Y, al menos, sí en el cosmos poético en el que el poeta alumbra sus poemas. Un deseo, sin embargo, que se enraíza en los tiempos del Tiempo. Curioso, pues, que en el interior del poema André hable del tiempo perpetuo, como si desde el subconsciente aflorasen aquellos célebres versos del Burnt Norton (Four Quartets) de T.S. Eliot:

Time present and time past
Are both perhaps present in time future,
And time future contained in time past.
If all time is eternally present
All time is unredeemable.

Pero ese ‘presente perpetuo’ cruchaguiano es el espejismo del deseo. La realidad del poeta, la insatisfacción del poeta -y su deterioro anímico, como él mismo confiesa- llevan al pórtico semántico del poema, su blasón y título: “después, el pasado”. No sólo se trata de un hallazgo del chispazo o relámpago que produce esa combinatoria que, a lo más, se resuelve como siglos antes lo hiciera Jorge Manrique en sus Coplas (cualquiere tiempo pasado/ fue mejor. //Pues si vemos lo presente/ cómo en un punto s'es ido / e acabado, /si juzgamos sabiamente,/ daremos lo non venido /por passado.), sino también del aviso de que el tiempo fagocita como el Amor.

André Cruchaga toma la idea de uno de los grandes del Surrrealismo, René Char, L’appât des bêtes, creo recordar, que no es sino una lectura profana de la eucaristía o buena cena, y la reelabora. Nada menos que acá hay ‘cucharas de la tempestad’, ‘sed necesaria’ para beber la amada y la señal o ‘marca rocosa de la mesa’…

Todo un desayuno o cena en medio de la Naturaleza. Una devoración salvaje: ríos, estrellas, pájaros. E inconmensurable, como el océano:

Es ayer, hoy, la hipotenusa donde nuestra materia se hizo voz.
Es ayer, hoy, el río donde brotan las paredes, los rostros traicionados,
Las cucharas de la tempestad, la sed necesaria para beberte…
Es ayer, hoy, la estrella ligada a las sienes, la marca rocosa de la mesa,
La rampa de nuestros pájaros, el puerto duplicado en el océano

Pere Bessó,
Valencia, 11.X.2009

domingo, 11 de octubre de 2009

Confusió de la nit- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Cuervos, fotografía "Fondos y pantallas"






Confusió de la nit
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó





Mientras siga encendida mi casa vivirá…
ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR





Camí embriagat pels bous de la nit. Sempre creguí
Normal caminar entre els corbs. Repartir foscor
Als clots de les antípodes, desenterrar el cel de la nostàlgia
Mentre camine mullat per tot l’insòlit de l’Univers.
De tota manera l’instint assumeix els seus mateixos diluvis:
Els presents i els vinents, la foscor dels parents
I els cavalls amb ales trotant damunt dels engonals.
En el pòl·len desfet dels sutze, en les fàtues finestres o portes,
El llibre expectant del fred,
El rober caoba dels somnis,
Les paraules de sobte tastant allò real,
La tortura gotejant en l’alé com un caramell, el gust pel ritme
D’allò hieràtic i la promptitud de la set alçada al cos.
En la rònega gota de llum dels ocells, el niu com cripta
En el desficaci de les temples, —rovell entumit a les mans,
Sense més suspens que el fil penjat de l’ebriesa.
Subtilment els muriacs ressusciten del seu mateix llençol,
I ofereixen un ensinistrat vol de violins, o a la millor sàdic vent
De sicaris on les ombres juguen a mossegar els cabells.
[“Em costa treball recordar quan aparegueres…
I començares a reaparéixer i a agafar camins com rius
I fins i tot anticipares
Una cascada de foc en la penombra de la nit, créixer, bategar,
Volar cap al mar”…]
Nosaltres en l’obsessió, apilotem llàgrimes i gola.
Ens banyem en la rabiosa caverna del dubte, en l’estupor punxant
D’allò quotidià, en els gavinets que s’alimenten de la història.
Confusos en la nit, passem del minut de temptació,
A la densitat feixuga de les enciclopèdies, a l’enyorament alienat
Dels naips, als ulls sense trencar l’alba al cos.
La nit és densa com els peixos obscurs del silenci a la sang.
En la gangrena de la llengua, les paraules fetes pedres a la boca.
La ràfega és de penes un badall a la ciutat.
—Nosaltres, menys, en el destí dels arrels.
La sina trencada sense l’aureola de la llengua, breu pàlpit sense poltres,
Llit on es juga als anells de l’aigua, a l’aire contingut en les túniques.
Un dia està prop a la turbulència de les bresques.
Vivim així la imminència de la confusió, al zum-zum de la fulla grisa.
Als dits, el seguici vençut de la carn, la llet pelegrina de l’oscur,
Els llibres polèmics que travessaren el planisferi,
El fruit divagant a esquenes dels gira-sols a la golfa de l’arcà.
La nit em naix en el mandat dels còdols. —Estèril saliva
De les llànties, quan damunt de les teules hi ha cluqueigs,
Quan la porta principal de la confusió ens posa el seu ferri braçalet.
Així doncs, en la ceguesa, hostil barca de nàufrags,
Dec conjurar contra els penya-segats del desastre,
Dec, tanmateix, viure per a nomenar-te, per a sostindre’t
Fins al meu darrer vers…
Baratària, 11.X.2009







Confusión de la noche





Mientras siga encendida mi casa vivirá…
ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR




Camino embriagado por los toros de la noche. Siempre creí
Normal caminar entre los cuervos. Repartir oscuridad
En los hoyos de las antípodas, desenterrar el cielo de la nostalgia
Mientras camino mojado por todo lo insólito del Universo.
De todos modos el instinto asume sus propios diluvios:
Los presentes y los venideros, la oscuridad de los deudos
Y los caballos con alas trotando sobre las ingles.
En el polen deshecho del hollín, en las fatuas ventanas o puertas,
El libro expectante del frío,
El ropero caoba de los sueños,
Las palabras de súbito catando lo real,
La tortura goteando en el aliento como un carámbano, el gusto por el ritmo
De lo hierático y la prontitud de la sed alzada al cuerpo.
En la gota apenas de luz de los pájaros, el nido como cripta
En la desazón de las sienes, —herrumbre entumecida en las manos,
Sin más suspenso que el hilo colgado de la ebriedad.
Sutilmente los murciélagos resucitan de su propia sábana,
Y ofrecen un amaestrado vuelo de violines, o a lo mejor sádico viento
De sicarios donde las sombras juegan a morder los cabellos.
[“Me cuesta trabajo recordar cuándo apareciste…
Y empezaste a reaparecer y a tomar caminos como ríos
Y hasta anticipaste
Una cascada de fuego en la penumbra de la noche, crecer, latir,
Volar hacia el mar”…]
Nosotros en la obsesión, apiñamos lágrimas y garganta.
Nos bañamos en la rabiosa caverna de la duda, en el estupor punzante
De lo cotidiano, en los cuchillos que se alimentan de la historia.
Confusos en la noche, pasamos del minuto de tentación,
A la densidad estúpida de las enciclopedias, a la añoranza enajenada
De los naipes, a los ojos sin amanecer en el cuerpo.
La noche es densa como los peces oscuros del silencio en la sangre.
En la gangrena de la lengua, las palabras vueltas piedras en la boca.
La ráfaga es apenas un bostezo en la ciudad.
—Nosotros, menos, en el destino de las raíces.
El seno roto sin la aureola de la lengua, breve pálpito sin potros,
Cauce donde se juega a los anillos del agua, al aire contenido en las túnicas.
Un día está próximo a la turbulencia de los panales.
Vivimos así la inminencia de la confusión, al zumbido de la hoja gris.
En los dedos, el cortejo vencido de la carne, la leche peregrina de los oscuro,
Los libros polémicos que atravesaron el planisferio,
El fruto divagando a espalda de los girasoles en el desván del arcano.
La noche me nace en el mandato de los guijarros. —Estéril saliva
De las lámparas, cuando encima de las tejas hay graznidos,
Cuando la puerta principal de la confusión nos pone su férreo brazalete.
Así pues, en la ceguera, hostil barca de náufragos,
Debo conjurar contra los acantilados del desastre,
Debo, sin embargo, vivir para nombrarte, para sostenerte hasta
En mi último verso…
Barataria, 11.X.2009
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André:

Al fin he acabado este poema, más difícil que otros que ya te traduje, pero no creas que lo es por su léxico o por su estructura formal, no. Me detuve en la reflexión de tu ayuntamiento del toro con el cuervo. Ni en la fábula grecolatina ni en los falsos esopos que yo recuerde. El cuervo, más llano que el águila, el halcón o el azor. Pero, en cambio, hermano de la graja y el arrendajo, por lo que se refiere a su tratamiento en poesía. Y tampoco hay que olvidarse del amigo Poe quien lo retomó del intramundo de los plebeyos para ubicarlo a la altura de mansiones y destinos insospechados. Habré de volver sobre ello, aunque sea oyendo el delicioso tema musical de Blue jar away -homenaje al arrendajo azul- de los Beatles ¿Y de toro? ¿Qué pinta el toro en tu poesía? Acá en el habla popular hay muchos dichos bovinos, desde el que refiere la fuerza física y sexual de los astados hasta el que dice la mudanza de espíritu del amante encelado. Sin embargo, prefiero recordar, amigo mío, aquellos versos del maestro Ausiàs March (a los que acompaño una de tantas versiones, pero ésta plausible):

Sí com lo taur se'n va fuit pel desert
quan és sobrat per son semblant qui el força
ne torna mai fins ha cobrada força
per destruir aquell qui l'ha desert,
tot enaixí em cové llunyar de vós,
car vostre gest mon esforç ha confús:
no tornaré fins del tot haja fus
la gran paor qui em tol ser delitós.

COMO EL TORO...

Como el toro que huido va al desierto,
por su igual derrotado, que le fuerza,
y no vuelve sin antes cobrar fuerza
por destruir al que antes le ofendió,
así de vos conviene que me aleje,
pues vuestro gesto confundió a mi arrojo;
no volveré hasta que haya domeñado
el gran temor que priva mi deleite.