lunes, 5 de octubre de 2009

Assonàncies- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Dolen les fulles de l’ametler quan cauen en la boira i no al balcó
Dels teus mugrons, i no a l’estrella del teu melic.

Fotografía tomada de: "Traslacortina"








Assonàncies
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó





Epilepsia en las alturas
Dios deposita sus injurias en los pararrayos…
GUILLERMO DE TORRE






Rares vegades els periòdics donen notícies falagueres. Mentre els uns
Malversen fons; els altres, el temps en Comissions i tribunes.
Així es construeix la pau social, encara que mai no arribe la justícia a les nostres
Mans. La lluita és incessant en aquesta boira dels horaris:
Cantem, cridem, somiem.
La soledat inventa vaixells matutins;
La pluja cabells grisos sobre l’horitzó.
Des d’aqueix balcó del temps lliure les meues batalles: Ací tants records
En aquesta casa buida,
Dolen les fulles de l’ametler quan cauen en la boira i no al balcó
Dels teus mugrons, i no a l’estrella del teu melic.
[De tota manera així ho escric diàriament al meu quadern de poesia:
Cada record es fa un hivern estrany.
Tu i jo ho sabem mentre naixem en una establa.
Sempre són així els glops de la vida. Les vesprades a la fita d’un glop
De whisky, en la pietat que necessite sense assonàncies.
En ocasions el teu rostre està cobert per llenços de Tànatos.
Un dia pintaré a l’oli l’imperible: serà ocre aquest gest d’humanitat,
Serà íntima aquesta fletxa de llum a les finestres.
Serà espiga aquest esquinçament d’allò sembrat.
Serà forcat l’esperó de les maçoneries.
Un paraigües cobrint el costat. Un rostre etern en la meua ombra].
En ocasions la plusvàlua tan sols és tangible en els horrors de la guerra;
No necessàriament als barrilets del folklore nacional,
No en les variants fonològiques del nostre lèxic.
El llenguatge col·loquial sempre em condueix a les pupuses, a la xixa,
L’ixcanal, als caites i a tantes toponímies del Cuscatlan
De don Pedro Geoffroy Rivas.
Ara aqueixes paraules no es diuen als discursos protocolaris.
Ni tan sols els ocells s’aturen als forcons dels gira-sols.
Encara que és clar que continua sobrant la misèria als televisors,
Els papers enllaunats de les dissidències,
La fastuositat en les comitives amb ulleres antisolars i anticorrosives,
Mentre la fam palpebreja
A les lloses babèliques de la ideologia.
Les imatges diàries abasten per a celebrar aniversaris.
Els migdies estàn destinats a les telenovel·les i no a l’historic chanel,
No a la mà que desfaça la substància somorta de tots els dies,
Ni al canon estròfic dels teulats.
[Veges com la memòria desvetla les nostres utopies. Ara lúcids, salvant
Almenys els records, la quotidianitat dels parcs,
El viatge damunt de les aigües que assumim com certes i sentides,
La densitat dels trens,
El perenne camí del desencaminament,
La llum que encara és tempesta en el deliri de saber-nos vius,
El mormoleig al pit com sol desvetlat als teus cabells negres].
En l’alé del carbó no caben les finestres. Cadascú inventa
Eixams de paraules en l’anonimat.
Odie la lògica dels postulats ètics a l’espill de la cendra.
Per això, amb els meus judicis folls, només aguaite la muntanya russa dels pètals,
I compte els hivernacles del pensament
En els globus de l’aire amb les seues arenes fatigades.
Baratària, 04.X.2009






Asonancias





Epilepsia en las alturas
Dios deposita sus injurias en los pararrayos…
GUILLERMO DE TORRE




Raras veces los periódicos dan noticias halagüeñas. Mientras unos
Malversan fondos; otros, el tiempo en Comisiones y tribunas.
Así se construye la paz social, aunque nunca llegue la justicia a nuestras
Manos. La lucha es incesante en esta niebla de los horarios:
Cantamos, gritamos, soñamos.
La soledad inventa barcos matutinos;
La lluvia cabellos grises sobre el horizonte.
Desde ese balcón del tiempo libro mis batallas: Aquí tantos recuerdos
En esta casa vacía,
Duelen las hojas del almendro cuando caen en la niebla y no en el balcón
De tus pezones, y no en la estrella de tu ombligo.
[De todas maneras así lo escribo a diario en mi cuaderno de poesía:
Cada recuerdo se hace un invierno extraño.
Vos y yo lo sabemos mientras nacemos en un establo.
Siempre son así los tragos de la vida. Las tardes en el mojón de un trago
De whisky, en la piedad que necesito sin asonancias.
En ocasiones tu rostro está cubierto por lienzos de Tánatos.
Un día pintaré al óleo lo imperecedero: será ocre este gesto de humanidad,
Será íntima esta flecha de luz en las ventanas.
Será espiga este desgarramiento de lo sembrado.
Será arado el espolón de las mamposterías.
Un paraguas cubriendo el costado. Un rostro eterno en m i sombra].
En ocasiones la plusvalía sólo es tangible en los horrores de la guerra;
No necesariamente en los barriletes del folclor nacional,
No en las variantes fonológicas de nuestro léxico.
El lenguaje coloquial siempre me conduce a las pupusas, a la chicha,
El ixcanal, a los caites y a tantas toponimias del Cuscatlán
De don Pedro Geoffroy Rivas.
Ahora esas palabras no se dicen en los discursos protocolarios.
Ni siquiera los pájaros se paran en los horcones de los girasoles.
Aunque desde luego sigue sobrando la miseria en los televisores,
Los papeles enlatados de las disidencias,
La fastuosidad en las comitivas con lentes antisolares y anticorrosivas,
Mientras el hambre parpadea
En las losas babélicas de la ideología.
Las imágenes diarias son suficientes para celebrar cumpleaños.
Lo mediodías están destinados a las telenovelas y no al historic chanel,
No a la mano que deshaga la sustancia mortecina de todos los días,
Ni al canon estrófico de los tejados.
[Ves cómo la memoria desvela nuestras utopías. Ahora lúcidos, salvando
Al menos los recuerdos, la cotidianeidad de los parques,
El viaje sobre las aguas que asumimos como ciertas y sentidas,
La densidad de los trenes,
El perenne camino del desvarío,
La luz que aún es tempestad en el delirio de sabernos vivos,
El murmullo en el pecho como sol desvelado en tus cabellos negros].
En el aliento del carbón no caben las ventanas. Cada quien inventa
Enjambres de palabras en el anonimato.
Odio la lógica de los postulados éticos en el espejo de la ceniza.
Por eso, con mis juicios locos, sólo acecho la montaña rusa de los pétalos,
Y cuento los invernaderos del pensamiento
En los globos del aire con sus arenas fatigadas.
Barataria, 04.X.2009
____________
Amigo Cru:
Excelente poema que me conmina olisquear por tus versos:
El viejo topos garcilasista de asomarse al portal de los senos de la amada y que un voyeur Garci Laso disculpa y justifica en el soneto XXII por acercarse a contemplar el umbral del alma:

Con ansia estrema de mirar qué tiene
vuestro pecho escondido allá en su centro,
y ver si a lo de afuera lo de adentro
en apariencia y ser igual conviene,
en él puse la vista; mas detiene
de vuestra hermosura el duro encuentro
mis ojos, y no pasan tan adentro,
que miren lo que el alma en sí contiene.
Y así, se quedan tristes en la puerta
hecha por mi dolor, con esa mano,
que aun a su mismo pecho no perdona;
Donde vi claro mi esperanza muerta,
y el golpe que os hizo amor en vano
'non esservi passato oltra la gonna'.

Acá y ahora en el poema de Cruchaga se convierte en un muy poco convencional Himno a la Noche con tanta carga erótica como la que culminaba en clímax oculto el último verso tomado de Petrarca para sentenciar el soneto: ‘non esservi passato oltra la gonna’

Asomarse al balcón de los pezones de la dama morena para contemplar la estrella del ombligo. Los tiempos cambian y no en balde ha pasado medio milenio desde entonces. Nunca Garcilaso hubiera osado hablar del ombligo de la amada, aunque fuere a través del subterfugio menesteroso de la metafórica estrella.

Duelen las hojas del almendro cuando caen en la niebla y no en el balcón
De tus pezones, y no en la estrella de tu ombligo.

Por otro lado, ese clasicismo latente en el background poético de André Cruchaga se advierte también en la elección simbólica de las hojas del almendro.

Recordemos una canción de la lírica tradicional castellana (bien que en estructura de villancico e influencia galaicoportuguesa), atribuida por algunos a Juan Vásquez, aunque otros lo consideren mero recopilador:

Ya florecen los árboles, Juan:
¡mala seré de guardar!

Ya florecen los almendros
y los amores en ellos, Juan,
mala seré de guardar.

Ya florecen los árboles, Juan:
¡mala seré de guardar!

Bien que acá esas flores del almendro son de arraigo seminal, y se duelen en el extravío y el desconcierto de la bruma o niebla, pues que no alcanzan puerto seguro, el balcón, el portal, el justo centro: la aureola, los pezones (o el mismísimo ombligo*), quedando, como no habría querido el gran poeta Luis Rosales, la casa vacía.

*Lo que en una interpretación osada -y no poco descarada por descubierta- llevaría a pensar en la eyaculación poética del amigo Cruchaga entre los senos de la amada. Más aún, tal práctica de física amorosa podría llevar sobreentendida la eyaculación poética en el ombligo, tal cual, in media res, o como metáfora de género próximo, tal como estudió el profesor Víctor Bodini. En todo caso, puestos a aventurar, los pétalos u hojas de almendro siempre caerían ante portam. Es decir, Cruchaga mantendría in extremis, como se quiere el canon, la doncellez de la amada. Extemporáneamente habría de acudir a la extraordinaria lectura del profesor Blecua en referencia a la Aminta de Quevedo y el topos “la mano que cubre”. La mano amiga que aparecerá un día más temprano que tarde en el universo erótico de Cruchaga…
André Cruchaga
Valencia, 05.X.2009



sábado, 26 de septiembre de 2009

Blasfèmia del subsòl- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

El dia menys pensat vindràs al meu llit amb els teus llavis inextinguibles
Fotografía tomada de: "Traslacortina"







Blasfèmia del subsòl
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó







A les temples la rosada es torna tinta de la vida. La llum és estranya
A les casseroles del foc —L’absurd també és un camí
En la penombra, una casa amb taules transcorregudes.
El desig redó del caos és ací al suor de la fatiga,
O en alguns objectes on la sal es converteix en estàtues.
L’ull és menys fidel que els pensaments confessos, que els desigs.
Algú és diferent a mi en allò relatiu a les pors:
Encara és ací l’edat dels uniformes jugant als colors,
Les hamaques en l’hivern vertical de les hores,
El trull amb el seu olor de fadrines —esteses aquestes damunt de
La gespa del gaudi. Alé de paraules estranyes i fosques.
—Mai no dorm en les nits d’hivern, al borboll de poders
Que esvaeixen els llançols.
A voltes dic que la molsa és oficiant de la nit: òbric el cofre
De l’esbufec i en segons la ràfega d’ombres és pell, o buit o arbre.
Quan trenca l’alba, la respiració té randes d’ocell.
[“En el vertader sentit hegelià, és fundamentalment contradictori a
Aquesta metafísica; la doctrina destila relacions internes;
El principi de la raó suficient és difícil de formular amb precisió.
La identitat en la diferència és impossible”…]
La negació crema en les sals de l’orfandat, en aqueix fred de contradiccions
On les libèl·lules són l’ull doble d’aquestes estovalles amb cucs.
No sé si aquest viatge cec és transitiu. O de penes el túmul d’aqueixa dona
Obrint-se a la meua mateixa tortura: —ritu irascible a les venes.
Ara recorde que dir certes coses o la veritat mateixa és un acte
Revolucionari que és clar no entumeix com l’artriti.
[El dia menys pensat vindràs al meu llit amb els teus llavis inextinguibles,
Alçarem els icebergs de la mel,
Fins a abastar la balança de l’alé, móres còncaves a la flauta
D’aquestes boques aletejants en determinat abisme.
Abisme que ens menja en la mateixa flama de la foscor,
Abisme que empra de rerafons els mocadors de l’angúnia].
En cada cercle la resina, descalça, ressuscita les seues espines.
El clímax sempre és una illa de llindes agitades. D’ombres Pàtries.
Els brolladors del tacte naixen a la farga dels espills:
—Dolen les nines als caragols de la sorra sacsada.
La carícia assedegada sense empremta de peixos, aquest món on cresc
Sense braços, sense gola, amb pètals d’afonia insomne.
La tempesta trenca les arteries de la clorofila. Trunca l’oblit
De la música, arranca els quaderns del pit.
Davall dels imminents peus de l’automatisme, Sant Salvador no té ascensors
Amb catifa roja, tampoc no es celebren els festivals de MTV,
Ni túnels humits on invadeixen les hamburgueses.
[Ací la terra és més que set i foc. Nostàlgia, tendresa desolada.
Ací et pots morir amb mi a falta de set i no passa res.
Ací et pots oblidar de mi i consumir-me en la mort.
Ací pots resuscitar als tres dies i no passa res als periòdics.
Ací, però, pots crepitar amb mi enmig de la flama
Fins a consumir-nos en la pira immolada.
Ací, tu, en la meua soledat amb la teua màgica sement, amb la teua mareselva tèbia].
Aquesta follia organitza les meues forces fins a desaparéixer en l’abisme.
Vull començar a viure l’oblit, escriure un catàleg de sabates,
O, senzillament, escriure un epitafi als teus porus, ara que
Hem entrat al “limes poshumà” del desarrelament.
Baratària, 26.IX.2009







Blasfemia del subsuelo







En las sienes el rocío se vuelve tinta de la vida. La luz es extraña
En las cacerolas del fuego —El absurdo también es un camino
En la penumbra, una casa con mesas transcurridas.
El deseo redondo del caos está aquí en el sudor de la fatiga,
O en algunos objetos donde la sal se convierte en estatuas.
El ojo es menos fiel que los pensamientos confesos, que los deseos.
Alguien es diferente a mí en lo relativo a los temores:
Todavía está aquí la edad de los uniformes jugando a los colores,
Las hamacas en el invierno vertical de las horas,
El trapiche con su olor de muchachas —tendidas éstas sobre
El césped del gozo. Aliento de palabras extrañas y oscuras.
—Jamás duermo en las noches de invierno, en el borbollón de poderes
Que desvanecen las sábanas.
A veces digo que el musgo es oficiante de la noche: abro el cofre
Del resuello y en segundos la ráfaga de sombras es piel, o vacío o árbol.
Cuando amanece la respiración tiene encajes de pájaro.
[“En el verdadero sentido hegeliano, es fundamentalmente contradictorio a
Esta metafísica; la doctrina destila relaciones internas;
El principio de la razón suficiente es difícil de formular con precisión.
La identidad en la diferencia es imposible”…]
La negación arde en las sales de la orfandad, en ese frío de contradicciones
Donde las libélulas son el ojo doble de este mantel con gusanos.
No sé si este viaje ciego es transitivo. O apenas el túmulo de esa mujer
Abriéndose a mi propia tortura: —rito irascible en las venas.
Ahora recuerdo que decir ciertas cosas o la verdad misma es un acto
Revolucionario que por supuesto no entumece como la artritis.
[Un día menos pensado vendrás a mi lecho con tus labios inextinguibles,
Levantaremos los iceberg de la miel,
Hasta alcanzar la balanza del aliento, guarumos cóncavos en la flauta
De estas bocas aleteantes en determinado abismo.
Abismo que nos come en la propia llama de la oscuridad,
Abismo que usa de trasfondo los pañuelos de la angustia].
En cada círculo la resina, descalza, resucita sus espinas.
El clímax siempre es una isla de umbrales agitados. De sombras Patrias.
Los manantiales del tacto nacen en la fragua de los espejos:
—Duelen las pupilas en los caracoles de la arena sacudida.
La caricia sedienta sin huella de peces, este mundo donde crezco
Sin brazos, sin garganta, con pétalos de afonía insomne.
La tempestad rompe las arterias de la clorofila. Trunca el olivo
De la música, arranca los cuadernos del pecho.
Bajo los inminentes pies del automatismo, San Salvador no tiene ascensores
Con alfombra roja, tampoco se celebran los festivales de MTV,
Ni túneles húmedos donde invaden las hamburguesas.
[Aquí la tierra es más que sed y fuego. Nostalgia, ternura desolada.
Aquí te puedes morir conmigo a falta de sed y nada pasa.
Aquí te puedes olvidar de mi y consumirme en la muerte.
Aquí puedes resucitar a los tres días y no pasa nada en los periódicos.
Aquí, sin embargo, puedes crepitar conmigo en medio de la flama
Hasta consumirnos en la pira inmolada.
Aquí, vos, en mi soledad con tu mágica semilla, con tu madreselva tibia].
Esta locura organiza mis fuerzas hasta desaparecer en el abismo.
Quiero empezar a vivir el olvido, escribir un catálogo de zapatos,
O, sencillamente, escribir un epitafio en tus poros, ahora que hemos
Entrado al “limes poshumano” del desarraigo…
Barataria, 26.IX.2009
_______________
Querido Cru:

Lo he dicho en alguna que otra ocasión: tus poemas tienen versos que por sí mismos llevarían, en un aparte, a la reflexión ponderada. Son versos a peso de oro. Esta vez me quedo con el lucimiento de las aguas, esas aguas del poema que en el territorio del texto poético en lectura tradicional valen tanto como manantiales y espejos:

Los manantiales del tacto nacen en la forja de los espejos

Insistir en lo obvio resulta gratuito y en no pocas ocasiones tedioso. Explicarlo, aún más. Sin embargo, el poeta Cruchaga nos sorprende gratamente pues tiene la manera y el oficio para trabajar sorpresivamente con su personal lectura de los tópicos y las convenciones que sólo los grandes pueden usar renovadamente sin caer en el fastidio más común. Y lo hace sin aspavientos ni esparajismos que condicionen a quien se adentra en sus textos.

Sencillez, ay. Difícil sencillez.

La pura organización de los componentes sígnicos de ese verso que destaco nos lleva a detenernos, por ejemplo, en la doble metáfora de su estructura:

manantiales (A1) del tacto (B1)
forja(B2) de los espejos (A2)

Sin duda, el preciosismo de engarce de que hace gala nuestro poeta conduce al lector posible a una cruz en aspa en la ruta de la aprehensión del sentido a través del quiasmo en ausencia y pre-elaborado: la forja del tacto. Metáfora que dará de sí a lo largo de este poema y otros muchos de Cruchaga.

Ahí es nada, porque –y sólo lo dejo como apunte- la experiencia vivida o ensoñada a través del tacto precede al poema más como pura desiderata que constatación del cumplimiento del deseo. He dicho que me detengo acá, porque el lector del poema pudiere hacer(se) aguas en el enfrentamiento osado que supone reinterpretar sus propias vivencias intelectualizadas a la luz de la práctica inquisitiva que el maestro se impone en lo real escrito como trasunto y huella (húmeda) de lo real tocado. Lo real al tacto, sí, bien como fluencia y huida (‘manantial’), bien como desdoblamiento y linde (‘espejo’).

Queda, ávido lector, la forja. No nos olvidamos de la forja. La fragua, el volcán, el abismo. Eso es materia de fuego. Y me permito dejar de resbalar hoy por esas dulces hendiduras de lenguas de fuego y pétalos de madreselvas. Habré de pedirle al creador que se motive en la ensoñación: la forja de los espejos. También para ello encontrará acomodo en los umbrales del goce.

(O del subsuelo como primer escalón a la bajada del órfico André Cruchaga a los Infiernos).
Pere Bessó
Valencia, 26.IX.2009

jueves, 24 de septiembre de 2009

Descaminades-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

el violí dels porus s’esdevé un alegro de Mozart
Fotografía tomada de "Traslacortina"






Descaminades
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó





Todo pájaro en vuelo conoce su abismo.
PERE BESSÓ





Seguiré el camí traçat pel vent i els espills.
El capell de l’horitzó ajunta tots els meus cabells.

Les temples entre els meus mateixos límits i les de l’horitzó:
Vull un univers d’ocells per a la meua finestra; i ací
Hauràs de restar nua, mullada de cerç, perquè esmunyen
Els meus dits. Nua amb la teua pell de campanes i violes.
Nua com el tafetà blanc de les ones.
Nua amb l’orenga rosat dels teus mugrons.

—la nit al dit índex de la meua consciència, pell, pols,
A les brides de l’aigua, present imperfet als punyals
Del calendari. Per més, l’ombra fecundada es perd
A l’abisme: He renunciat als arrels.
He tornat al principi: als forats de la ferida:
—ara mateix entre al pa de la creu, al buit
Dels jardins, a l’interior de la meua batalla: a la raó
Subterrània de la llum o a aquesta gravetat inversa de l’alegria.
[Amb tot, et vull nua, encarnada a les meues mans.
Eco on el dia trafega la rauxa de l’encens,
On el violí dels porus s’esdevé un alegro de Mozart,
“l'amour, c'est l'occasion unique de morir, de prende forme
de devenir soi-mème un monde pour l'amour de l'ètre aimé”].
Nua t’assembles al Llibre Roig de Lenin,
A la pluja total del món de les fusteries,
A les ales blaves d’una milotxa encimbellada a la llum
De la canella, a les nines rebels del vent tocant campanes.
I, tanmateix, a voltes, l’estranyesa em retoç el fetge.
La nit sovint és el meu regne; l’abisme, una altra forma
Del riure; les parets, la imatge de les cortines.
El quadre de sobte es torne una peixera de pàgines:
—Quin lector llig els secrets de la vida als teus porus?
La fe meua ha filtrat els encisos dels apòstols. Sóc,
doncs,
Coneixedor d’aquests cadafals, dels penjats sense roba,
I d’aqueix ull vingut del parrac.
Ens resta a viure el gran fred de l’absència,
Potser enbrutar les faules dels cèrvols, mossegar els cantons
Dels arrels, llepar els peus de la pols com les mosques.
No sé si morirem dignament a la babel d’un excusat;
O si ans al contrari, ens arribarà el temps per a fer
Confettis, consumir-nos en la lepra d’un poema,
Tacar amb espelmes l’Esperança, o senzillament,
Fer dels nostres rostres la carronya perfecta, o la teoria
Contemplativa del fem a les estables…
Barataria, 22.IX.2009






Extravíos






Todo pájaro en vuelo conoce su abismo.
PERE BESSÓ





Seguiré el camino trazado por el viento y los espejos.
El sombrero del horizonte junta todos mis cabellos.
Quiero un universo de pájaros para mi ventana; y ahí
Deberás estar desnuda, mojada de cierzo, para que deslicen
Mis dedos. Desnuda con tu piel de campanas y alelíes.
Desnuda como el tafetán blanco de las olas.
Desnuda con el orégano rosado de tus pezones.
Las sienes entre mis propios límites y las del horizonte:
—la noche en el dedo índice de mi conciencia, piel, pulso,
En las bridas del agua, presente imperfecto en los puñales
Del calendario. Por más, la sombra fecundada se pierde
En el abismo: He renunciado a las raíces.
He vuelto al principio: a los agujeros de la herida:
—ahora mismo entro al pan de la cruz, a la oquedad
De los jardines, al interior de mi batalla: a la razón
Subterránea de la luz o a esta gravedad inversa de la alegría.
[Con todo, te quiero desnuda, encarnada en mis manos.
Eco donde el día trasiega el arrebato del incienso,
Donde el violín de los poros se vuelve un alegro de Mozart,
“l'amour, c'est l'occasion unique de morir, de prende forme
de devenir soi-mème un monde pour l'amour de l'ètre aimé”].
Desnuda te pareces al Libro Rojo de Lenin,
A la lluvia total del mundo de las carpinterías,
A las alas azules de una piscucha encumbrada en la luz
De la canela, a las pupilas rebeldes del viento tocando campanas.
Y sin embargo, a veces, la extrañeza me retuerce el hígado.
La noche a menudo es mi reino; el abismo, otra forma
De la risa; las paredes, la imagen de las cortinas.
El cuadro de repente se torna en una pecera de páginas:
—¿Qué lector lee los secretos de la vida en tus poros?
La fe mía ha filtrado los embrujos de los apósteles. Soy por tanto,
Conocedor de estos patíbulos, de los ahorcados sin ropa,
Y de ese ojo venido del andrajo.
Nos queda por vivir el gran frío de la ausencia,
Quizá ensuciar las fábulas de los ciervos, morder las esquinas
De las raíces, lamer los pies del polvo como las moscas.
No sé si moriremos dignamente en la babel de un retrete;
O si por el contrario, nos alcanzará el tiempo para hacer
Confetis, consumirnos en la lepra de un poema,
Manchar con cirios la Esperanza, o sencillamente,
Hacer de nuestros rostros la carroña perfecta, o la teoría
Contemplativa del estiércol en los establos…
Barataria, 22.IX.2009
___________________
No sé si moriremos dignamente en la babel de un retrete…

que ya es muerte perentoria, por no hablar de ironía del destino o autocomplacencia en el feísmo de la retirada (retraite barroca) o el retrete (excusado común), tras el arribo a la conclusión que no hay lenguas altivas para la alta noche, sino retortijones de babel, y que no son meras confusiones acomodaticias. No. Y por pedir que no quede: quieres un universo de pájaros para tu ventana y que la amada esté desnuda, con piel de campanas y alhelíes, mojada de cierzo, desnuda como la espuma que sea tafetán de las olas y, por remate, con pezones rosados que sean la especia del orégano. Con esa voluntad de guiso, ya puedes perderte en la nominación de esa suerte de amada panteísta, de ese numen femenino de natura. Y así tu poema. Extravíos, en plural. Bien que eres contumaz en las insistencias del poema.

¿Teoría del conocimiento en el ojo que todo lo ve? Acá no hay una epistemología que roce el mito ni antiguos testamentos que soplen una pizca de dignidad, de modo que, al menos, superemos la torre de Babel como una doméstica piscucha. Cachirulo o milocha. Un cierto menesteroso distanciamiento que nos atisbe perspectiva. La tribulación de quien mancha la Esperanza con cirios y espermas, con candelas y heces, de quien se consume, lentamente, en el interior del poema como una nueva cárcel de amor o, válgame Cruchaga, en una leprosería.

Éste es mi poeta favorito. Amor y desamor y, si hace falta, tirar mano de los cantos de Lautréamont. O del poema de la charogne del viejo Baudelaire. No hay disyuntiva posible. Salir del espacio del poema para poder lograr el regocijo del hiemo en los establos. Poema donde haya que rubricar frente a y a despecho de los desasosegados y maledicentes que están obsesionados con la visión y lectura equívocada, más que equívoca, torpe y perezosamente desgreñada que sitúa a André Cruchaga como un poeta galante. En tiempo de crisis...

Sólo admito tal premisa en quien es/sea capaz de leer con pareja atención, delicadeza, textura y morbo poemas saturnianos o de fiestas versallescas y poemas secretos y eróticos del "culo de delante y del culo de atrás" del libertino y angelical Paul Verlaine... Y vuelve, renovado, a los poemas del amigo André Cruchaga.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Vertigen de l’escalfred-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Vértigo


Vertigen de l’escalfred
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó




Consumada la sed, sólo una huella
De lívida ceniza…
MARGARITA PAZ PAREDES




En tots els vertigens humans els llibres respiren escalfreds.
La ràfega de la consciència perd els seus perdigons.
Al capciró dels dits batega el fil sense quadern dels desencerts.
El lliure somni transpira mons inventats. Mons eteris
I no aqueix que, espés de sang, apareix a les Ginness
Recorreguent la pols sense llànties,
Mastegant la violència en totes les seues formes vegetatives.
Un encenser mossega les lluernes del crepuscle a l’estiu
De la set; quan Déu camina damunt de les aigües, els fulls de l’escuma
Inventen l’aurèola de les gavines.
Al món les paraules superiors han de ser el nosaltres i no
Justament Walt stress amb els seus espills virtuals.
Per a desfer la via a l’Univers, fa falta canviar les portes de l’aire,
I obrir pas als ferrocarrils.
Qualsevol coixí pot fer-se rossinyol dels somnis.
En la nostra carn no serveixen les estovalles sinó les campanes amb la seua xafegada
De claus. —És menester canviar les mirades davant de les noves de la por.
Al rellotge de les paràboles,
Compten les estacions de la saliva, i les cerimònies de l’endormiscada.
Quants supervivents són necessaris per al juí final?
—La nit retrobada a la caravana de la transpiració. Només la nit
I el seu ardit de diàspora i plastilina.
Només l’erm aleatori del canvi climàtic.
Només la nuesa enmig de teranyines, o els forats de les mirades.
La història ens ve sempre amb huracans de cendra:
No és possible llavar els peus amb lavatoris de formigues, ni fingir humanitat
Entre la garrotxa, brollador potser del dolor, ni emprar olis, com no siga
Per a assuavir el fil del bisturí a les vèrtebres.
Fem Levitació en el magisteri errant de les confraries.
Caiem en les burilles de les funeràries sense resurrecció.
Assistim al silenci com enclaustrats en un fal·lus copulant; preferim
La placenta en la gaubança del bordell alienat.
Assumim el manual de les matrones i no l’ànima del credo, ni el graal
Que conforte les ansietats produïdes pel sistema.
Al camí ix la branca del gemec. La branca lleu de la llum.
Aquesta ànima no reposa a l’eixida del sol. En el fons desacate qualsevol
Olfacte, el doll de la nit envaint els meus mormols, aqueixa lenta
Calma que no puja a la pluja.
Tal volta aquest fàstic, adins, desfaça els camins, enrune les dents
Del manteu de fang i arena, torne la xanca a la flaire.
On hi ha vents transparents i sons distints al desarrelament?
En quin lloc la nit té sentit als portals i aquest dolor
De mesos no es torne nen down, ni macrocefàlia per a experiments?
—Tot el somni té dubtes i preguntes.
Confusos dies en els que encara viuen. Ara ixen i entren cementeris
De mi mateix. No veig el palpebreig de l’amor,
Sinó els matossars enderrocant-se, com un talud d’espills.
No veig sinó l’ansietat de les portes tancant-se al colp del tràfec.
Baratària, 16.IX.2009




Vértigo del escalofrío





Consumada la sed, sólo una huella
De lívida ceniza…
MARGARITA PAZ PAREDES




En todos los vértigos humanos los libros respiran escalofríos.
La ráfaga de la conciencia pierde sus perdigones.
En la yema de los dedos palpita el hilo sin cuaderno de los desatinos.
El libre sueño transpira mundos inventados. Mundos etéreos
Y no ese que, espeso de sangre, aparece en los Ginness
Recorriendo el polvo sin lámparas,
Masticando la violencia en todas sus formas vegetativas.
Un incensario muerde las luciérnagas del crepúsculo en el verano
De la sed; cuando Dios camina sobre las aguas, los folios de la espuma
Inventan la aureola de las gaviotas.
En el mundo, las palabras superiores debe ser el nosotros y no
Precisamente Walt stress con sus espejos virtuales.
Para desandar el Universo, se hace necesario cambiar las puertas del aire,
Y abrirle paso a los ferrocarriles.
Cualquier almohada puede volverse ganzúa de los sueños.
En nuestra carne no sirven los manteles sino las campanas con su chubasco
De claves. —Es preciso cambiar las miradas frente a las noticias del miedo.
En el reloj de las parábolas,
Cuentan las estaciones de la saliva, y las ceremonias del entresueño.
¿Cuántos sobrevivientes son necesarios para el juicio final?
—La noche reencontrada en la caravana de la transpiración. Sólo la noche
Y su ardid de diáspora y plastilina.
Sólo el baldío aleatorio del cambio climático.
Sólo la desnudez en medio de telarañas, o los agujeros de las miradas.
La historia nos viene siempre con huracanes de ceniza:
No es posible lavar los pies con lavatorios de hormigas, ni fingir humanidad
Entre la breña, manantial acaso del dolor, ni usar aceites, salvo que sean
Para suavizar el filo del bisturí en las vértebras.
Levitamos en el magisterio errante de las cofradías.
Caemos en las colillas de las funerarias sin resurrección.
Asistimos al silencio como enclaustrados en un falo copulante; preferimos
La placenta en la juerga del lupanar enajenado.
Asumimos el manual de las matronas y no el ánima del credo, ni el grial
Que conforte las ansiedades producidas por el sistema.
Al camino sale la rama del quejido. La rama leve de la luz.
Esta alma no reposa a la salida del sol. En el fondo desacato cualquier
Olfato, el chorro de la noche invadiendo mis murmullos, esa lenta
Calma que no sube a la lluvia.
Tal vez este hastío, adentro, deshaga los caminos, derribe los dientes
Del talpetate, vuelva la cárcava a fragancia.
¿Donde hay vientos transparentes y sonidos distintos al desarraigo?
¿En qué lugar la noche tiene sentido en los portales y este dolor
De meses no se vuelva niño down, ni macrocefalia para experimentos?
—Todo el sueño tiene dudas y preguntas.
Confusos días en los que aún viven. Ahora salen y entran cementerios
De mí mismo. No veo el parpadeo del amor,
Sino los matorrales desmoronándose, como un talud de espejos.
No veo sino, la ansiedad de las puertas cerrándose al golpe del tráfago.
Barataria, 16.IX.2009
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André:
En primer lugar, te felicito por el sentido del humor y la parodia en medio de la queja amorosa, aunque más templada en este texto. Como verás, mantengo en la traducción el juego de Wall Street/Walt stress.

En el mundo las palabras superiores deben ser el nosotros y no
sencillamente Walt stress con sus espejos virtuales.

En efecto, todo el mundo conoce que (la calle de) Wall Street es símbolo del mundo de las finanzas y que desde el barrio neoyorquino de Manhattan irradia capitalismo global.

No tantos, sin embargo, conocen la historia de esta calle, ya que antes de ser recordatorio del mercadeo que a lo largo del siglo XVIII había entre aposentados y terratenientes del lugar, fue inicialmente muro de contención de maderas y fango frente a los indígenas y, más tarde, muro de vergüenza para los esclavos que buscaban su libertad.

Que, además de “muro”, en inglés signifique calle del duelo, queja o lamento y gemido, tiene su cosa, que, por otro lado, se aviene al poema, y al juego que propone André Cruchaga para una lectura avezada, ya que Walt Stress significa antes que otra cosa el estrés (la tensión) de la Espera. Y a estas alturas no hay, creo, que evidenciar la paranomasia (street/stress).

Así pues, muro, lamento, tensión, espera en la traslación de la referencia social a la referencia amorosa. Dos planos desde el humor oblicuo que nace del desamor (y del descrédito de su realidad que incluye el desastrado lance amoroso).

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Un inciensario muerde las luciérnagas del crepúsculo en el verano/De la sed.

Bellísima esta suerte de iluminación poética. Y complejísima tanto en sí misma como en el contexto del poema entero.

Desde el punto de vista de la retórica y de la forma, sólo decir que André Cruchaga sigue en las ramas del árbol de estilo tan suyo (asociaciones y enumeraciones, correspondencias o analogías sorpresivas, desplazamientos e inversiones, personificaciones, animaciones y un largo etcétera)
Sin embargo, me interesa destacar lo que llamaré “progresión simbólica” e “intensificación de la metáfora matriz”, todo ello desde la más que evidente sencillez que encubre una reflexiva elaboración poética (y no sólo la práctica y domeño de la intuición).

Glosemos: sed. Desde los comienzos de la lírica la sed pasa de ser reconocida como una mostración de las necesidades fisiológicas básicas a connotar la sed de amor ante la ausencia (real o espiritual) del habib, amigo o Midons, Ma Dona. Amada…

Hay, pues, tanta tradición sígnica y simbólica que el polo de construcción de la metáfora está mas que comprehendida y lexicalizada. Nadie se extraña, pues, que incluso en el nivel más coloquial y expresivo de la lengua, podamos oír al enamorado –o sencillamente encoñado- decirle a su par: “voy a comerte, voy a beberte” Y es que la sed da mucho de sí.

Sin embargo, André Cruchaga, fija el grado de lo inefable. La sed mayor en la estación del verano es más sed, si se me permite. Conocemos pues por la inversión: sed del verano/ verano de la sed. Y sigamos las operaciones de transgresión o desviación del uso natural de la lengua, que tampoco hay que irse a Riffaterre para poder leer con mínimas entendederas y pasión al amigo Cruchaga. De la estación de verano, la parte del día crepuscular. El crepúsculo, el ocaso, el atardacer, el entreluces, el momento del poniente. El momento simbólico por excelencia para los grandes de fin de siècle, ay. Sí, los simbolistas. Sin embargo, O hay que ser tampoco seguidores del Corán ni practicar el Ramadán para saber que sólo podemos calmar la sed a partir de la llamada del muecín que coincide con el crepúsculo. Para no extenderme, basta leer a los crepuscularistas italianos, para entender desde el paisajismo sentimental que es sed de amor, cantada tan encumbradamente por Petrarca.

En este momento del proceso crepuscular de la sed de amor que lleva a la agonía del verano podemos ubicar la diminuta luciérnaga. De nuevo una lectura avezada asocia el vocablo a su étimo latino lucernam, el gusano de luz, el candil. Un coleóptero de riquísima sexualidad que tiene su propia tradición lírica popular y culta universal, como bien enseñaba en sus coplillas don Alberto Lista a José de Espronceda.

Así, ya están listos dos planos a sumar: las luciérnagas (lucecillas) del crepúsculo –una sencilla metáfora A de B- y el verano de la sed (metáfora invertida B de A). A partir de ahora ya sólo resta al lector/a competente, dejarse ensoñar y vibrar con el incensario o “incensiario”. Hemos llegado al templo de las correspondencias –Correspondances- del poema archiconocido de Baudelaire, que da el paso del Romanticismo tardío al Simbolismo. No me resisto a copiarlo:

La Nature est un temple où de vivants piliers
Laissent parfois sortir de confuses paroles;
L'homme y passe à travers des forêts de symboles
Qui l'observent avec des regards familiers.
Comme de longs échos qui de loin se confondent
Dans une ténébreuse et profonde unité,
Vaste comme la nuit et comme la clarté,
Les parfums, les couleurs et les sons se répondent.
Il est des parfums frais comme des chairs d'enfants,
Doux comme les hautbois, verts comme les prairies,
- Et d'autres, corrompus, riches et triomphants,
Ayant l'expansion des choses infinies,
Comme l'ambre, le musc, le benjoin et l'encens,
Qui chantent les transports de l'esprit et des sens.

Les Fleurs du Mal (IV)
Poesía es libertad y el poema, fruto de su ejercicio. Por ello podemos aceptar la transgresión conceptual que significa. Y es claro que aceptamos con buen paladar que un objeto de ritual, un sahumador sacramentado, el incensario desnudo (André Cruchaga no se detiene en absoluto en las posibilidades esteticistas que le habría dado su descripción: piedra, madera o metal, plata, cobre, oro, latón, e incrustaciones y perfumes. Tampoco lo hará congruentemente al referir el grial o cáliz de la amada para calmar la sed). El incensario, pues, muerde la luz crepuscular de la sed de estío. Dejo para lecturas desde la otredad las variantes que enriquecen a buen seguro las asociaciones del incienso con la mordedura, pues que más allá de hincar el diente, también se lima, se engaña, se tienta y se tinta con estos versos del amigo.