miércoles, 26 de febrero de 2020

VIURE EL DIA

Imagen FB de Pere Bessó





VIURE EL DIA





...Vivir el día de hoy bajo la enseña del ayer deshaciéndose en mañana;
vivir encadenado a la desgana ¿es acaso vivir? ¿y esto qué enseña?
¿Soñar la muerte no es matar el sueño?
¿Vivir el sueño no es matar la vida?
¿A qué poner en ello tanto empeño?
Miguel de Unamuno




En aquest vol de promeses falses ens mossega la terra i fa mal el vol. Fa mal la carn que es va extingint, si de cas també els somnis quan se’ns escup l’ànima. Hi ha un desert que no s’escolta i ganivets grocs en la pèrdua. Hui és tan trist el país com ho fou abans: a la vora del precipici es trenca l’alè, la nostra vida fugaç, bat el dol amb el seu so apocat, a la gola ens esgarrapen les pedres o les espines.





VIVIR EL DÍA





...Vivir el día de hoy bajo la enseña del ayer deshaciéndose en mañana;
vivir encadenado a la des-gana ¿es acaso vivir? ¿y es-to qué enseña?
¿Soñar la muerte no es matar el sueño?
¿Vivir el sueño no es matar la vida?
¿A qué poner en ello tanto empeño?
Miguel de Unamuno




En este vuelo de promesas falsas nos muerde la tierra y duele el vuelo. Duele la carne que se va extinguiendo, acaso también los sueños cuando se nos escupe el alma. Hay un desierto que no se escucha y cuchillos amarillos en el extravío. Hoy es tan triste el país como lo fue antes: al borde del precipicio se rompe la respiración, nuestra fugaz vida, pulsa el luto con su sonido apocado, en la garganta nos arañan las piedras o las espinas.
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Del libro: Umbral de la sospecha, 2020
©André Cruchaga

DE VEGADES LA FATIGA

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DE VEGADES LA FATIGA




Després de passar la tempesta, sap a fum en la gola.
En el discurs del fàstic, ningú no se salva del fem de l’oratòria
que tenen els desigs maldestres del fàstic.
Sempre són iguals les asimetries en qualsevol part del món.
De vegades la fatiga es combat amb un got de cervesa o wiski,
amb una orxata de pólvora calcinada mentre es prolonguen
als carrers les butxaques buides en versió de xiuxiueigs.
Un pretén evitar les conjectures, també la pèrdua de la brúixola
i la seua bitàcola desgrenyada.
Davant o darrere de la foguera, sempre és el mateix dolor:
el país tirat a la bona sort dels prestidigitadors de torn.
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Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ




A VECES LA FATIGA




Después de pasar la tormenta, sabe a humo en la garganta.
En el discurso del asco, nadie se salva de la basura de la oratoria
que tienen los deseos torpes del hastío.
Siempre son iguales las asimetrías en cualquier parte del mundo.
A veces la fatiga se combate con un vaso de cerveza o wiski,
con una horchata de pólvora calcinada mientras se prolongan,
en las calles los bolsillos vacíos en versión de susurros.
Uno pretende evitar las conjeturas, también la pérdida de la brújula
y su bitácora desgreñada.
Enfrente o detrás de la hoguera, siempre es el mismo dolor:
el país tirado a la buena suerte de los prestidigitadores de turno.
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Del libro: Umbral de la sospecha, 2020
©André Cruchaga

martes, 25 de febrero de 2020

PAÍS VISCUT

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PAÍS VISCUT




I en caminar salve les meues ferides amb aquesta sensació d’haver
sobreviscut als sufocaments de la pedra i al temps inconclús.
En cada record, respira l’ull que somia sense sospita,
Encara que mai no aconseguesca cobrir la carn, ni bega l’aigua clara.
Aquest temps d’ombres del país mossega el ponent sense repar:
Caminem, però li hem cedit a la nit el seu poder
de hiena o de llòbrec fèretre.
Mai no arribarem a onejar la bandera dels braços entre gotes
d’ira i odi, entre la insània convertida en volcà.
Som ocells captius en la mort del temps i el diàleg.

Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ





PAÍS VIVIDO




Y al caminar salvo mis heridas con esa sensación de haber
sobrevivido, a los sofocos de la piedra y al tiempo inconcluso.
En cada recuerdo, respira el ojo que sueña sin sospecha,
aunque nunca logre cubrir la carne, ni beba el agua clara.
Este tiempo de sombras del país, muerde el poniente sin reparo:
Caminamos pero le hemos cedido a la noche su poderío
de hiena o de lóbrego féretro.
Jamás alcanzaremos a ondear la bandera de los brazos entre gotas
de ira y odio, entre la insania convertida en volcán.
Somos pájaros cautivos en la muerte del tiempo y el diálogo.
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Del libro: Umbral de la sospecha, 2020
©André Cruchaga

lunes, 24 de febrero de 2020

EXALTACIÓ EXTERNA

Imagen FB de Pere Bessó





EXALTACIÓ EXTERNA




Hui fique el món en els meus ulls, el món cru dels magatzems
de la fullaraca i els seus ventrílocs i els seus cantons de serradura.
Contra les estàtues de fum, tot just la condició d’ésser,
el ramat enbogit dels semàfors i els seus amants extingits
i els tilitxes alineats a la gola.
En quines depravacions deixa de ser patètica la vida?
¿En quina terrassa s’escolten les fosforescències de la lluna,
aquesta respiració agredida pels jocs foscos dels xiquets?
A estones m’acoste a les absències. Sóc ací com un vell sentinella.
Sóc ací enmig de demències i tortures.
I a estones només distingesc el so de les sabates, la geometria
morta dels escalpels, un lliri de tombes o una viola de llengua
estranya, i una tomba ambigua de golfes sense son.
Supose que sempre és possible caminar entre el vell sarcasme
de la compulsió de les façanes de la pròpia supervivència.
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Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ





EXALTACIÓN EXTERNA




Hoy meto el mundo en mis ojos, el mundo crudo de los almacenes
de la hojarasca y sus ventrílocuos y sus esquinas de aserrín.
Contra las estatuas de humo, apenas la condición de ser,
el rebaño enloquecido de los semáforos y sus amantes extinguidos
y los tiliches alineados en la garganta.
¿En qué depravaciones deja de ser patética la vida?
¿En qué terraza se escuchan las fosforescencias de la luna,
esta respiración agredida por los juegos oscuros de los niños?
A ratos me arrimo a las ausencias. Estoy ahí como viejo centinela.
Estoy aquí en medio de demencias y torturas.
Y a ratos solo distingo el sonido de los zapatos, la geometría
muerta de los escalpelos, un lirio de tumbas o un alhelí de lengua
extraña, y una tumba ambigua de desvanes sin sueño.
Supongo que siempre es posible caminar entre el viejo sarcasmo
de la compulsión de las fachadas de la propia sobrevivencia.
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Del libro: Umbral de la sospecha, 2020.
©André Cruchaga