sábado, 3 de abril de 2021

LABERINT NECESSITAT│ LABERINT NECESSITAT

 

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LABERINT NECESSITAT

 

 

A cada pit obert, un sens fi de trossos de set, el paladar

perdut en penya-segats d’irremeiable sang.

De cada saliva triturada el formigó audible del judici final.

Sent que de cap a peus, se’ns mutilen les rodes de les ales,

i proliferen al costat del zodíac, les gàbies de llindars foscos.

Pense que en l’avenir hi ha ràfegues d’insomni i enganys luctuosos,

i esperances que es menja la usura.

Pense que hem arribat al més alt nivell del menyspreu i el cinisme.

Poc o res en resta. Segons sembla, només tindrem bocins d’alba

i sí, pors perllongades com un ganivet, pors que corroeixen

les entranyes i desencontres amb cel fins al punt de l’asfíxia.

El país és una foguera de narcissismes i laberint miserable.

Aviat serà diluvi aquest univers de fàstic: cadascú aspira o exhala

aquestes duríssimes dents de la nit, la cendra de l’alegria.

No sé si en l’ala, sobreviurem a aquest buit ferotge,

a l’espessor redona dels desequilibris, al fred badat de la pluja.

Fan mal els infants i el país. Fan mal els ocells.

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LABERINTO MENESTEROSO

 

 

En cada pecho abierto, un sinnúmero de trozos de sed, el paladar

perdido en acantilados de irremediable sangre.

De cada saliva triturada el hormigón audible del juicio final.

Siento que de pies a cabeza, se nos mutilan las ruedas de las alas,

y proliferan junto al zodíaco, las jaulas de umbrales oscuros.

Pienso que en el porvenir hay ráfagas de insomnio y engaños luctuosos,

y esperanzas que las come la usura.

Pienso que hemos llegado al más alto nivel del desprecio y el cinismo.

Poco o nada queda. Al parecer solo tendremos pedazos de alba

y sí, miedos prolongados como un cuchillo, miedos que corroen

las entrañas y desencuentros con cielo hasta el punto de la asfixia.

El país es una hoguera de narcisismos y laberinto miserable.

Pronto será diluvio este universo de asco: cada quien aspira o exhala

esos durísimos dientes de la noche, la ceniza de la alegría.

No sé si en el ala, sobreviviremos a este vacío feroz, al espesor

redondo de los desequilibrios, al frío quebrado de la lluvia.

Duelen los niños y el país. Duelen los pájaros.

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Del libro: ‘Fuego de llaves invisibles’, 2021

©André Cruchaga


SEMPRE HI HA ZONES APAGADES│ SIEMPRE HAY ZONAS APAGADAS

 

Imagen FB de Pere Bessó




SEMPRE HI HA ZONES APAGADES

 

 

Hi ha zones apagades en el tragí de les sabates, zones d’hores

silencioses, en què el país i la pols s’ajunten, el paisatge de tombes

de tots els silencis que ara cremen amb cert frenesí.

En un estany de nicotina, s’enfilen puntes de fum fins al vertigen.

Un s’afanya per trobar sucre en la fullaraca i pluges clares

que sense ser abocadors, duguen vaixellets de fonda infància.

Hi ha set en la pell que toquen les meues oïdes, potser nostàlgia a l’hora

de capvespre, potser lents grisos que desordenen la cara.

En el mos d’incertesa, creixen els records i les ventades,

i pregue perquè no es faça pedra el mocador que duc als ulls.

Passe les mans per la resplendor de l’aigua, —les meues mans, dic—,

però és, en realitat, la meua ombra que reverbera en la seua fugida diària.

A contracorrent, el ramat del paisatge mòlt dels erms.

Estime el ressò que se arracona al coixí, quasibé com una tempesta.

Aquestes geometries que a mitjanit es tornen timpans.

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. Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ

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SIEMPRE HAY ZONAS APAGADAS

 

 

Hay zonas apagadas en el trajín de los zapatos, zonas de horas

silenciosas, en las que el país y el polvo se juntan, el paisaje de tumbas

de todos los silencios que ahora arden con cierto frenesí.

En un estanque de nicotina, trepan puntas de humo hasta el vértigo.

Uno se afana por encontrar azúcar en la hojarasca y lluvias claras

que sin ser vertederos, lleven barquitos de profunda infancia.

Hay sed en la piel que tocan mis oídos, quizás nostalgia a la hora

de atardecer, quizás lentos grises que desordenan la cara.

En el bocado de incertidumbre, crecen los recuerdos y las ventiscas,

y ruego porque no se haga piedra el pañuelo que llevo a los ojos.

Paso mis manos sobre el resplandor del agua, —mis manos, digo—,

pero es en realidad, mi sombra que reverbera en su fuga diaria.

A contracorriente, el rebaño del paisaje molido de los páramos.

Amo el eco que se arrincona en la almohada, casi como una tormenta.

Esas geometrías que a medianoche de vuelven témpanos.

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Del libro: ‘Fuego de llaves invisibles’, 2021

©André Cruchaga


viernes, 2 de abril de 2021

CRUESA DEL PARADÍS│ CRUDEZA DEL PARAÍSO

 

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CRUESA DEL PARADÍS

 

 

Algunos días, el cielo

parece estar tan cerca

que trato de sacármelo de encima

y siento cómo se endurecen

a lo lejos los cerros pelados.

Robin Myers

 

 

Després de tot, l’ala ens sembla estranya quan les dents són l’arma despullada en els ulls. Davant del batec punyent, s’endureix la respiració i el cel es torna un suplici delirant. En el veler atrapat del naufragi, la flor d’ossos continguda en un somriure. Res no és tan contundent com el drap que ens fa sanglotar com una rara avis en l’entrecella esquerpa del desvetlament. Enmig de tanta trufa, la mossegada de la tomba de l’orgasme fallat, un masclet de bocadents en el fang de la ganyota. Tanta cruesa del paradís que em sona a punyal tot l’inexplicable.

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. Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ

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CRUDEZA DEL PARAÍSO

 

 

Algunos días, el cielo

parece estar tan cerca

que trato de sacármelo de encima

y siento cómo se endurecen

a lo lejos los cerros pelados.

Robin Myers

 

 

Después de todo, el ala nos parece extraña cuando los dientes son el arma desvestida en los ojos. Ante el latido punzante, se endurece la respiración y el cielo se vuelve un suplicio delirante. En el velero atrapado del naufragio, la flor de huesos contenida en una sonrisa. Nada es tan contundente como el trapo que nos hace sollozar como un rara avis en el entrecejo desabrido del desvelo. En medio de tanta patraña, el mordisqueo de la tumba del orgasmo fallido, un petardo de bruces en el fango de la mueca. Tanta crudeza del paraíso que me suena a puñal todo lo inexplicable.

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Del libro: ‘Fuego de llaves invisibles’, 2021

©André Cruchaga


CADASCÚ TÉ UNA HISTÒRIA│ CADA QUIEN TIENE UNA HISTORIA

 

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CADASCÚ TÉ UNA HISTÒRIA

 

 

Sus manos están floreciendo

en los prados olvidados de mi piel

me recuerdan el rojo alfabeto

del deseo escrito en la historia de mi cuerpo

Serkan Engin

 

 

Del renou dels porus, aquesta mena de trànsit damunt dels dorments

del vol d’aquell deliri desbaratador del cerç. (Cadascú té

una història, de vegades soterrada, del cos i els ulls.)

Batega la set com un allau d’ombres, mentre creix el degoteig de l’eco.

En realitat, no hi ha data de caducitat per a la memòria, tampoc pau

en una ciutat on l’alegria és un objecte sumptuari i escàs.

Malgrat tot, és entranyable l’alfabet de l’ala, els espais somiats

enmig de la pols, els trossos de despulla amb les seues bèsties agres,

aquest orb misteri d’albada que abrace durant les setmanes.

Desperte i els ulls són ací, amb el seu ofici frenètic de deliri.

Despert i recorde totes les nits oblidades a les meues mans i pell.

Tot el cos de les paraules, la rugositat del gemec, o el tors

encara descobert de la melangia, o la fugida lleugera del sucre.

Avui passa que només recorde l’ombra vermella del teu pit inefable

i el subsòl dels carrers que s’endugué la puresa

i la humitat d’hivern i el designi de l’alè i el niu extasiat.

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. Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ

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CADA QUIEN TIENE UNA HISTORIA

 

 

Sus manos están floreciendo

en los prados olvidados de mi piel

me recuerdan el rojo alfabeto

del deseo escrito en la historia de mi cuerpo

Serkan Engin

 

 

Del bullicio de los poros, esta suerte de transitar sobre los durmientes

del vuelo de aquel delirio arrollador del cierzo. (Cada quien tiene

una historia, a veces sepultada, del cuerpo y los ojos.)

Late la sed como un alud de sombras, mientras crece el goteo del eco.

En realidad, no hay fecha de caducidad para la memoria, tampoco paz

en una ciudad donde la alegría es un objeto suntuario y escaso.

Pese a todo, es entrañable el alfabeto del ala, los espacios soñados

en medio del polvo, los pedazos de despojo con sus bestias agrias,

este ciego misterio de alborada que abrazo durante las semanas.

Despierto y los ojos están ahí, con su oficio frenético de delirio.

Despierto y recuerdo todas las noches olvidadas en mis manos y piel.

Todo el cuerpo de las palabras, la rugosidad del gemido, o el torso

aun descubierto de la melancolía, o la fuga ligera del azúcar.

Hoy pasa que solo recuerdo la sombra roja de tu pecho inefable

y el subsuelo de las calles que se llevó la pureza

y la humedad de invierno y el designio del aliento y el nido extasiado.

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Del libro: ‘Fuego de llaves invisibles’, 2021

©André Cruchaga