domingo, 1 de noviembre de 2009

HACIA BARATARIA EN TRES ENVÍOS-ROBERTO MANZANO

ROBERTO MANZANO, CUBA






Poeta en Barataria
ANDRÉ CRUCHAGA
prólogo de Roberto Manzano






HACIA BARATARIA EN TRES ENVÍOS*




PRIMER ENVÍO

Amigo André, he corrido por encima de sus páginas, y luego he entrado a saco en las opiniones sobre su obra que me envía. Ando con la mente llena de unas luminosas estrías que son sus visiones, absorbentes, enérgicas, pegadizas, como luciérnagas de metal que cantan.

Qué depósito hirviente, que borbotón colorido, que oscuridad que tropieza en la luz, qué racimo de lagartos de fuego, de palomas de gas, caracoleando en la sintaxis, en los períodos febriles, en los puntos que se enciman unos sobre otros, como clavos de fuego. Y el sujeto que lo enuncia todo, que es usted, indudablemente, pero que indudablemente también lo desborda a usted, trabaja la palabra como un rapsoda, como un hombre bueno que ha enloquecido hacia la justicia que no conoce aristas de desdén.

Una parábola ya sin argumentos, sólo con centellas que se arriman sobre la mesa, como peces escapándose del dolor, en una enérgica esperanza que no teme decir el fracaso terrible, la tragedia que asoma en medio de la ilusión destrozada del hombre de hoy.

Pasa así uno la mano sobre el poema, y palpa vidrios frenéticos, astillas del mundo que suben con lágrimas y horizontes que se buscan, y levanta la mano sorda de sinfonía, ahíta de luces sonoras que revientan en la superficie hechizada de sus textos.

Va uno, entre crítico y poseso, en la velocidad imaginativa que usted imprime
a la lectura, y a veces siente cómo se enzarcilla, cómo crece rizomático su silencio de hombre solo y acompañado, entre el tableteo azul de un ánima invasora que no para.

Le escribo con las primeras impresiones, después de asomarme rápido al conjunto, y saliendo antes que la masa organizada del caos, con sus disciplinados abismos, con sus rompientes húmedas, me empujen o deslicen hacia sus aguas primordiales.
(El Canal, 5 de mayo de 2008)




SEGUNDO ENVÍO

Amigo André, ya he leído todos los libros suyos que me ha enviado. Cuando se lee un poema solo suelto se siente una energía asociativa muy especial. Procedente del surrealismo, pero movida por una autenticidad grande. A veces, en algunos textos, el verso desciende de lo asociativo hacia alguna que otra mención periodística, que entronca de pronto el texto con la poesía latinoamericana de los sesenta. Pero son líneas, la masa textual se levanta del dato inmediato hacia una imaginación en vilo, de continua sorpresa, densa en símbolos.

Pero cuando se leen conjuntos, y de modo seguido, hay una torrencialidad de asociaciones tremenda, un calor imaginativo, una ebullición de planos de la realidad que le ofrece a sus textos una marca muy singular en el actual coro de la poesía en lengua española. No sé cómo se la arreglan los traductores con sus textos, pues su impronta emocional desafía cualquier lógica cartesiana y da paso a un inconsciente trabajando a todo vapor.

En términos imaginativos, su poesía crea una red de asociaciones que moviliza
toda su experiencia como ser humano atento, y lo emocional y lo sensorial afloran con fuerza increíble en cada poema. Hay en su psiquis un depósito abundante de vivencias, de mirajes, de sucesos, de informaciones ajenas y propias, de espacios fijados y asociados —reales y deseados—, que constituye un arca inagotable de donde usted saca su alta capacidad representativa.

Aunque usted no se considera exactamente un poeta social, yo veo en su poesía una denuncia muy poderosa del catastrófico mundo de hoy. Con una fuerza artística, y una honestidad humana muy grandes, dignas de ser reconocidas. Lo que pasa es que nuestra tradición poética latinoamericana nos ha estereotipado qué es un poema social. En muchos poetas todavía vive, con vigor excluyente, la idea de que un poema revolucionario ha de acercarse al menos a los típicos del coloquialismo, del exteriorismo, de la antipoesía que reinaron en los años sesenta y setenta. Sus poemas tienen un sujeto de una rica psicología, que sufre con la injusticia, el extravío social y la pérdida de futuro. No traza ningún programa, pues la realización artística verdadera no es escritura directa de tesis. Y sube hasta el hermetismo, pues su eficacia comunicativa consiste precisamente en sacudirnos en aquellas áreas de la conciencia que no logramos entender aún.
(El Canal, 11 de mayo de 2008)




TERCER ENVÍO

Amigo André, la poesía es una batalla sustancialmente trágica, pero muy hermosa. Se entabla de todos modos (uno no puede dejar de comparecer), aunque las probabilidades de perderla son cuantiosas. Lo mejor de uno salta al ruedo, sobre arena de locura, y en la quijotesca gesticulación de la palabra poética el universo se gana para un orden, aunque conserve su caos primigenio. No ha sabido nadie explicarla bien, ni hace falta tampoco que nadie la explique. Lo único que haría falta es que esa energía se compartiera más por los hombres de hoy, que la miran como a la hija loca del vecino.

Usted tiene plena conciencia de lo que va dicho, y en sus versos se encuentra
el testimonio —lleno de cifras y exabruptos, como todo testimonio lírico— de esa pérdida inevitable, que sale con energía a esculpir en el viento, con la secreta esperanza de alguna ganancia, aunque sea la de que el bucle angustioso de la asfixia general que hoy se vive sostenga un segundo la bordada burbuja expelida, esa joya aérea lanzada desde el corazón, contraído como un gimnasta para el salto definitivo.

Sus versos son la donación que usted hace, que no puede dejar de hacer, que parece que no tienen volición alguna, pero que emergen de adentro, en oleadas sísmicas, hacia la oreja global del mundo, hacia la frialdad de escucha que se gastan las muchedumbres y los grupos selectos, hacia la gelidez asesina que va llenando de calor el planeta, hasta que todo brille como la moneda de oro que aman, y ya la poesía no pueda más, expulsada por los mercaderes del templo.

Yo veo su dolor en cada poema: al menos para mí, que el lenguaje pueda representar con eficacia el dolor —y a ratos, esa alegría que le sopla como un relente de la gran catástrofe que usted describe— es ya un gran acierto estético, y una conquista poética dignos de encomio. La poesía es el arte de plasmar con autenticidad, y como si fuera una escena con figuras, el mundo interior. Alcanzar plásticamente la revelación de nuestro mundo interior de hoy es propósito difícil, que verdaderamente están alcanzando pocos. No es fácil pintar el magma en el mismo ojo de la erupción.

Así que le agradecemos mucho sus versos, su peculiar manera de encarar nuestra realidad —toda América se encuentra traspasada por la misma sustan cia—, y la presencia de una obra lírica que ya constituye una de las más fascinantes de Centroamérica y de la lengua española. Ancho es el coro de la poesía, y tiene, como Briaerio, mil brazos diferentes para asir el sueño, y da un gusto especial presentar a los lectores cubanos, siempre ávidos de poesía, su voz nacida desde lo hondo de la nación salvadoreña.
EL Canal, julio de 2009



ROBERTO MANZANO, [Poeta, investigador y ensayista cubano]
Ciudad de La habana, Cuba, julio de 2009.
* Prólogo al libro antológico: Poeta en Barataria, compilado por el poeta Roberto Manzano, de próxima edición en Cuba.

sábado, 24 de octubre de 2009

Nit de la Pàtria- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Fosc cos en el crit de l’aire; èbria fins al curull de colps.
Dèbil sovint com una fulla damunt de l’aigua.









Nit de la Pàtria







La noche quiso que fuésemos noche
también nosotros, térreos
como la sombra y como los animales…
CARLES RIBA







Fosc cos en el crit de l’aire; èbria fins al curull de colps.
Dèbil sovint com una fulla damunt de l’aigua.
La nit en mi, insomne bosc de batecs, dormida
En laceras, sense una pensió inefable que guarde del fred.
Cruel als meus cinquanta-dos anys grisos.
No puc vindre’t amb un segle de rovell.
Et llig en la nostàlgia que produeixen les estampetes.
Els somnis en la teua fullaraca es convereteixen en cendra.
La por a la mort torna decrèpita les estacions. Un dia ja no serem,
Sinó aqueixa estranya ferida de la penombra. Aqueix temps agre dels arrels.
Els dies són fètids i no s’esgota el jull.
A les parets rebenten les paraules sense sentit. Horror ardent
fet pou. Sorolls que trenquen finestrals. Murs on la llum no entra.
El buit és tant que els ulls no s’hi troben, llevat del descens en el tro,
O en els que moren aliens a aquesta hostilitat sense quaderns.
Som la nit que raja coltells.
La fugida de sempre a prop de la mort. La gent estranya als carrers estranys.
La ràbia sense derrota ni colors. La forma angosta de la vida.
Decrèpits han esdevingut els somnis: —el camí desvia la tendresa,
En la buidesa de les ales la història és la nit: els antulls del crim
Tirats a la garrotxa, el desdeny i la nauseabunda ensenyança de les faules.
Invoque els comediants perquè disfressen la carronya
En alguna cosa més digerible com ara l’escòria, com les miquetes dòcils de la boca.
La nit sembrà morters a les entranyes —i cabals de podrida
Esperança. Volgué la terra amb buits i ombres.
Quina història la nostra: cremar en la desesperació!
A voltes un somriure pot aclarir l’escriptura. —
Pot donar-nos l’aire
Necessari per a continuar amb cognoms i taula i balança.
No hi ha pans per a celebrar la fecunditat del ventre. No hi ha cos
Al que se li concedesca la glòria de les certeses. Ni paraules a mercé de la vida.
Mengem en la ració de les nostres creences quotidianes.
Masteguem una falda de parracs. Hi ha foscors més certes que el sutze
Dels cellers; plor en absència de miracles…
Ningú no trau de la història la música de les paraules. Llevat de les del carnisser
Infame que gaudeix matant als encants amb traïdors punyals.
Hi ha alguna cosa que em nega entre la Pàtria i els meus designis: Hi ha alguna
cosa que les banderes
Cobreixen amb ploguda boira als ulls;
Hi ha alguna cosa on les monedes no són berena a l’hora del dinar.
Sonen els martells mossegats pels claus.
Queden encara veritats ocultes a les dents.
La saliva es torna brasa durant la setmana; excepte els dies de diumenge,
Que serveixen per a fer menys densa la maleta de la història.
Així, entre ossos i camins, devem marxar damunt de les onades. I allisar els cabells
De l’aire. I reciclar el paper higiènic dels sanitaris,
I tocar la bellesa feréstega de la Pàtria, enfonsant les dents
Fins al darrer cel vessat de la sang.
Baratària, 19.X.2009

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Querido poeta:
Desconsuelo y desolación, amigo. Schaar dice que su patria son sus zapatos. Y hubo un tiempo que yo mismo le replicaba: y mi patria, la carretera y, más tarde, el desierto. Para vos, la patria es tu noche. Y se muere por la patria, dicen. André Cruchaga muere por su noche plena de ausencias. Y bien vale acá la traducción de los versos del gran vate Carles Ribas: la noche quiso que fuésemos noche. Pero no. No, al menos, para nuestro poeta. Una noche, la suya, como la patria, hecha para el sufrimiento y los peligros, ebria de desamor y tan débil y movediza como una hoja de flor o de planta o árbol a merced del curso del agua. Una noche tan cerrada y sin luz como un bosque durmiente de latidos. Noche de años y siglos decrépitos. Noche tan cruel que ni siquiera ofrece el cuaderno en donde anotar las vaciedades. Una noche –acabáramos- en donde a lo sumo reciclar el papel higiénico y no las cuartillas del poema. Una noche que ni siquiera recibe una sonrisa para continuar el propio camino con la pobre dignidad de las migajas a deshora en pobre mesa, pobre romana. De nuevo -por seguir a los clásicos- una noche obscura del cuerpo (y del alma) hasta el último aliento del cielo derramado en sangre. ¡Hasta la última gota del desamor y desconsuelo en la noche por la patria! La gran mentira* cuyo exorcismo trata de desvelar el poeta: Dulce et decorum est pro patria mori.


* Con respecto a "la gran mentira", como los surrealistas y el mismísimo René Char, en su etapa de poeta de obediencia comunista, denunciaban, se refiere al uso y abuso del concepto de "patria" elaborado por las estructuras del Poder propiamente desde los orígenes del capitalismo liberal del s.XIX. Otro de los opios por el que han muerto tanta gente, en aras del beneficio de los que la enarbolan. Nada que ver ese concepto vaciado y prostituido en boca siempre del terrateniente, del gran empresario o del gobernante de turno con aquél que los antiguos fueron edificando y que nos llega hasta el movimiento Romántico europeo (a ustedes les durará hasta más tarde, pues les vale para la descolonización y liberación de España, "la madre patria", [acá todavía se sigue con la mentira o medias verdades de la Hispanidad]), pero ahora mismo, ay. El mito de la madre patria. Yo prefiero que los poetas empecemos por trabajar la "matria", desde cero, con los contrtavalores emergentes y en perspectiva de género, pero eso merecería mucho ensayo, y excede un correo, o dos.

Por otro lado, yo acababa el breve comentario con un cuestionamiento actualizado: ¿Es, en verdad, noble y decoroso morir por la patria? ¿Pueden confundirse los intereses espurios de quienes ostentan el Poder y sus subdivisiones "democráticas" (eso mismo te preguntabas en el poema que te traduje ayer, el del discurso poético frente al político (en clave de ironía y sarcasmo creí entender) con la belleza y dignidad de una muerte patria?

¿Quien reparte los boletos de nobleza y decoro para una muerte frente a las demás? ¿La del indígena olvidado no es una muerte expoliada, egregia, patria? Esas cosas son las que se agolpaban cuando corté por lo sano con la cita latina y la firmación del poeta Char, a quien por cierto coincidimos desde hace años en admirar.
Un abrazo.


Pere Bessó
Valencia, 24.X.2009


domingo, 18 de octubre de 2009

Desfici- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

La realidad y la ficción en suave sigilo. O, acaso, bocanada
De sueños deshojando el invierno, la noche con sus chasquidos
Desordenados, la agonía mayor de los labios, ...
Fotografía tomada de: skyscrapercity







Desfici
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó






No hi ha prou amb parlar de pau.
Devem creure-hi i treballar per aconseguir-la.
Eleanor Roosevelt







Als grans emporis del món, —The Norwegian Nobel Committee —
també es trafica amb els Nobels. Ací, fosca l’òpera de les pestanyes.
La realitat i la ficció en suau secret. O, potser, glopada
De somnis desfullant l’hivern, la nit amb els seus esclafits
Desordenats, l’angúnia major dels llavis,
—Les pel·lícules de ficció ara no ixen dels cinemas, ni de Cannes, ni Barcelona,
Sinó del carbuncle. I clar, no em referesc [al de certs gèneres d’insectes coleòpters,
Pedra preciosa, també coneguda com a robí, sinó a aqueixa malaltia contagiosa,
Ni a conceptes heràldics],
La seua virulència és catastròfica i obri tots els cercles del poder.
Ara qualsevol dirà frases boniques per a convocar el matí,
Encara que semblants frases siguen de cansament i pólvora, de caldera i mortalla.
Quina claredat descobreix les mirades del Planeta!
Pertot gemeca el so de la sang. I tanmateix, se’ns ven
La Pau com una fruita estranya en càpsules de sordes aigües,
En trossets d’analgèsics per a no sentir l’abisme.
El silenci em desvist com un blues violat per vegetals famolencs.
Las imatges reboten als llençols de la pols, en la beguda erma del fullatge,
Devastat per la fusileria i les bombes de 500 lliures.
[Al llit hauries de tindre un joiell per cada orgasme: tu i jo de frac,
Exactament desdoblant les mirades,
Fent versemblant el llit damunt de les aigües que arrossega la història.
Però clar, preferesc que no ens despullem als nus de la foscor,
Sinó a la llum o en les càpsules virtuals dels cristalls on tot el món
ens mire amb certa perspicàcia i morbo.
Clar que només podrien veure’ns, però no escoltar el gemec xiuxiuejant
De l’espasme, i la molsa teua desviscuda i sense capell].
No hi ha prou amb pronunciar paraules d’advent, ni epígrafs blaus de sega i justícia
Per a enderrocar la porta siniestra de la nitroglicerina;
Hi ha un món que pateix les devastacions de l’Imperi.
Hi ha un món que no es veu en la irrealitat de les pel·lícules 3 ics,
Sinó als ossos que produeixen
Les metralladores i que fan difusa la utilitat dels colors.
Per descomptat, Noruega, continua essent una pantalla gegant,
No menys que el plutoni de Washington, i las bases militars per a mantindre la Pau.
Sovint l’idioma es torna una gota d’ombres als encaixos de la sang,
Una papadiners,
I no una fogassa de pètals a les càmfores dels balcons.
Clar és que mai no manquen les grans cortines roges, ni els símbols
Per a festejar els equilibristes d’aquest voltaic esdeveniment.
[Es pot pensar en les faules modernes o antigues, en els ulls
Cavalcant damunt de les campanes, en les boques emergint de la Via Làctia.
Fins i tot jo puc contemplar-te com un nen autista. Esvanir-me en el teu somni,
Obrir l’eternitat abans de morir. I, tanmateix, mai no arribarem
A l’absolució dels nostres pecats… Mai no ens apaivagarem davant de les lluernes. Mai no deixarem de ser guerrers. ]
Per això mai no veurem joiells a les nostres parets. Ni mai arribarem
A la primera plana dels periòdics, ni a la Times review, magazine, journal, etc.
Baratària, 14.X.2009








Desazón







No basta con hablar de paz.
Uno debe creer en ella y trabajar para conseguirla.
Eleanor Roosevelt






En los grandes emporios del mundo, —The Norwegian Nobel Committee —
también se trafica con los Nóbeles. Ahí, oscura la ópera de las pestañas.
La realidad y la ficción en suave sigilo. O, acaso, bocanada
De sueños deshojando el invierno, la noche con sus chasquidos
Desordenados, la agonía mayor de los labios,
—Las películas de ficción ahora no salen de los cines, ni de Cannes, ni Barcelona,
Sino del carbunclo. Y claro, no refiero [al de ciertos géneros de insectos coleópteros,
Piedra preciosa, también conocida como Rubí, sino a esa enfermedad contagiosa,
Ni a conceptos heráldicos],
Su virulencia es catastrófica y abre todos los círculos del poder.
Ahora cualquiera dirá frases bonitas para convocar a la mañana,
Aunque dichas frases sean de cansancio y pólvora, de caldera y mortaja.
¡Qué claridad descubre las miradas del Planeta!
Por doquier gime el sonido de la sangre. Y sin embargo, se nos vende
La Paz como una fruta extraña en cápsulas de sordas aguas,
En trocitos de analgésicos para no sentir el abismo.
El silencio me desviste como un blues violado por vegetales famélicos.
Las imágenes rebotan en las sábanas del polvo, en la bebida yerma del follaje,
Devastado por la fusilería y las bombas de 500 libras.
[En el lecho deberías tener una presea por cada orgasmo: vos y yo de frac,
Exactamente desdoblando las miradas,
Haciendo verosímil el lecho sobre las aguas que arrastra la historia.
Pero claro, prefiero que no nos desnudemos en los nudos de la oscuridad,
Sino en la luz o en las cápsulas virtuales de los cristales donde todo mundo
nos mire con cierta perspicacia y morbo.
Claro que sólo podrían vernos, pero no escuchar el gemido susurrante
Del espasmo, y el musgo tuyo desvivido y sin sombrero].
No basta pronunciar palabras de adviento, ni epígrafes azules de siega y justicia
Para derribar la puerta siniestra de la nitroglicerina;
Hay un mundo que padece las devastaciones del Imperio.
Hay un mundo que no se ve en la irrealidad de las películas 3 equis,
Sino en los huesos que producen
Las ametralladoras y que hacen difusa la utilidad de los colores.
Desde luego, Noruega, sigue siendo una pantalla gigante,
No menos que el plutonio de Washington, y las bases militares para mantener la Paz.
A menudo el idioma se torna una gota de sombras en los encajes de la sangre,
Una tragaperras,
Y no una hogaza de pétalos en el alcanfor de los balcones.
Claro está que nunca faltan las grandes cortinas rojas, ni los símbolos
Para festejar a los equilibristas de este voltaico acontecimiento.
[Uno puede pensar en las fábulas modernas o antiguas, en los ojos
Cabalgando sobre las campanas, en las bocas emergiendo de la Vía Láctea.
Incluso yo puedo contemplarte como un niño autista. Desvanecerme en tu sueño,
Abrir la eternidad antes de morirme. Y sin embargo, nunca llegaremos
A la absolución de nuestros pecados…Jamás nos apaciguaremos frente
A las luciérnagas. Jamás dejaremos de ser guerreros. ]

Por eso nunca veremos preseas en las paredes nuestras. Ni llegaremos jamás
A la primera plana de los periódicos, ni a la Times review, magazine, journal, etc.
Barataria, 14.X.2009
____________
Querido André:
Hace varios días que te debía este poema, pero el instituto, la preparación de las diversas tareas políticas y, en particular, la ayuda al concejal, amén de lo doméstico y algún afán me dejaban poco tiempo para el sosiego o el tráfago poéticos. Pues ambas condiciones requieren unidad e intensidad. Sólo así estamos preparados para la lectura de tus poemas.

Por fin he podido acabar el texto cuyo sentido requiere perderse de entrada por la fador y el desfici catalanes. Y ello te resultará difícil pues si bien en francés tienes la identidad de fadeur, desfici i desficaci son palabras bien nuestras cuyo sentido en otras lenguas pierden riqueza asociativa y conceptual, profundidad y visión de campo. En efecto, el desfici con que traduzco tu desazón requiere de desaliento y desabor, mengua de sentidos, pero también de nostalgia y, a la vez, percepción anticipada del ajamiento.

Un estado que se entreabre a los escozores del alma, a la vigilia e insomnio de toda clase de antesalas, incluyendo las del cuerpo. Y no es que no llegue o haya assaonament o saó, que en esto, amigo, usuarios y usuarias de la lengua catalana mantenemos su valor prístino y la consciencia lingüística última de la liga con la sazón o estación, la comunión con la natura, la unión palabra-cosa tan ansiada como imposible pacto.

Es, pues, tu poema resultado del ansia, del escozor de alma y de los sentidos, hueso de roer del "estar sin estar" o lo que un castizo expresó con su célebre "esta vida es un continuo desvivir". Quien desee acercarse al poema, quien desee sentir a las palpas de la poética cruchagesca habrá de haber sentido en alguna ocasión, al menos, la raedura del "desvivir" y el soplo sobre los despojos del numen del poeta.

Desde este estado de "vetlla desficiosa" (vigilia en desazón), mucho más intenso y prodigioso que un simple duermevela castellano, el poeta André Cruchaga estimula todos los sentidos, incluidos el déjà vu barajado y agitado. Y la recta final de su escritura no desdeña vía alguna que pueda llevar al lector a la analogía de lectura.

Cómo acaso explicar el estado de los ojos, engrandecidos y sobrecargados de círculos concéntricos, preparados para la sorpresa de la pedrada en esa antesala de la (in)consciencia, que desde niños, por economía de lenguaje, veíamos/leíamos en los tebeos y, más tarde, en los cómics underground, en esos ojos, ciegos de tantas órbitas, de los Freak Brothers:

Ahí, oscura la ópera de las pestañas.
La realidad y la ficción en suave sigilo. O, acaso, bocanada
De sueños deshojando el invierno, la noche con sus chasquidos
Desordenados, la agonía mayor de los labios,
—Las películas de ficción ahora no salen de los cines, ni de Cannes, ni Barcelona,
Sino del carbunclo.


Un parpadeo y, zas, el hombre-orquesta, toda una ópera de sentidos desordenados que se liberan. Y reorganizan en ese estado de conmoción que permite abordar una noticia externa (pero que compete) al poeta -la concesión del premio Nobel de la Paz a Obama- y desencadenar el motor sentimientos contrapuestos en el Poeta: lo que “está dentro está fuera” (Goethe), y así espurios traficantes, mercaderes de la paz y golpes bajos del desamor son facetas y caretas o máscaras causativas del mismo desfici (de la misma desazón).

El poeta logra, a través de este artificio de voladura controlada un nuevo acierto en su escritura de doble plano y doble vuelo, en esa escritura a dos manos alcanza la plenitud de la metáfora pura clave: el pequeño carbón (carbunculum), el carbúnculo, el carbunclo, y el carbunco. Así el poeta, como un nuevo thesaurus o lexicón profundo y sin aspavientos, nos lleva desde los filamentos de la enfermedad más allá de la muerte, desde la pantalla contra sequedad y el frío, al carbón encendido del granate o del rubí, a la fiebre de la obscuridad, al buey común y a la pústula de los desheredados del amor y de la sociedad, al vómito y a la diarrea de los banqueros, a la heráldica de las comadres y las liebres de las mozuelas flores de lis, a las tragaderas, en fin, de la lengua:

A menudo el idioma se torna una gota de sombras en los encajes de la sangre,
Una tragaperras,
Y no una hogaza de pétalos en el alcanfor de los balcones.


Lo diré una vez más, en mi criterio, la trangresión de la escritura y la lengua, del (des)amor y de la re pública, para el poeta André Cruchaga son destellos y filtraciones de la misma realidad.


martes, 13 de octubre de 2009

Imagine espectres-Poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

"Una ramada de crits ratlla les paraules.
Qui camina ho fa com si anara en la nit."







Imagine espectres
Poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó


La foscor ha deixat en tenebres la Pàtria:
Qui camina sense por a una fulla o a la boira?
—Cada carrer sent a somnis esqueixats; la claror
De cada dia oblida els seus acords; un sol de malsons
Sempre en la polleguera de les portes;
Una ramada de crits ratlla les paraules.
Qui camina ho fa com si anara en la nit.
La casa de sempre ara és una càrcer.
La llibertat es tornà túnica d’angúnies.
Em costa entendre aquest País torturant els somnis:
El vent, agri, bufa amb espines.
Costa caminar sobre la serenor de les pedres.
Ja no s’entén aquest dolor viu de la carn.
La mort quotidiana inunda els hiverns.
Un no sap qui serà el pròxim innocent que bese
De manera indeleble la gespa,
O emplene els claveguerams perduts de la ciutat.
Em costa pensar aquest País convertit en parrac:
El foc crema les paraules més diàfanes.
La violència curulla el calendari i no hi ha porta il·lesa.
Abans el País era més quotidià entre clavells.
Als parcs les boques s’omplien de rialles;
Ara aqueixos retrats només són memòria.
La cendra de la gran nit que vivim estén els seus dits
Colosals damunt de les temples.
Ningú no queda d’aquells que coneguí en el vent.
Ací el tro, el coltell, l’extorsió, el segrest.
La violència ha domesticat les nostres sabates.
Entre milers de transeünts s’endevinen les onomatopeies,
El pantaix i els jeroglífics de la mort.
Res no té consistència, llevat dels vestigis.
El sol s’ha fet imprecís en tots els carrers:
Vagos carrers on l’alba ha perdut tota fantasia.
Cada dia les baldes de la nit ens lleven l’aire:
Som fràgils en aquest pati de pedres.
Ningú no pot viure en aquesta perenne buidor de la carícia,
Ni en la dolent taula de la pregària.
La soledat dels ulls abrasa les mirades, les fon
En aqueixa batalla sense llum i sense finestres.
Ací fereix la transparència de l’aire. —Fereix l’illa líquida
De la sal; dissortadament , no és posible l’oblit,
Quan els espectres també habiten els cristalls.
Abans no hi hagué tant mestratge per a la mort: Un a la vora
De l’arbre i els ocells; ara cada germen destorba
En la gola: sord mar de grisos. Sordes nits de genollons.
Quin temps ens beu ara fins a les medul·les!
Vida ça i lla endurida per les lloses, per aquesta tomba
De la brisa, embolicada en el somni.
El País penja de la nit. Nit on triomfa
La fossa i l’espenyador…
Baratària, 12.X.2009



Imagino espectros




La oscuridad ha dejado en tinieblas a la Patria:
¿Quién camina sin miedo a una hoja o la niebla?
—Cada calle sabe a sueños desgajados; la claridad
De cada día olvida sus acordes; un sol de pesadillas
Siempre en el quicio de las puertas;
Una manada de gritos raya las palabras.
Quien camina lo hace como si anduviese en la noche.
La casa de siempre ahora es una cárcel.
La libertad se volvió túnica de angustias.
Me cuesta entender a este País torturando los sueños:
El viento, agrio, sopla con espinas.
Cuesta caminar sobre la serenidad de las piedras.
Ya no se entiende este dolor vivo de la carne.
La muerte cotidiana inunda los inviernos.
Uno no sabe quién será el próximo inocente que bese
De manera indeleble el césped,
O llene las alcantarillas perdidas de la ciudad.
Me cuesta pensar a este País convertido en harapo:
El fuego quema las palabras más diáfanas.
La violencia colma el calendario y no hay puerta ilesa.
Antes el País era más cotidiano entre claveles.
En los parques las bocas se llenaban de risas;
Ahora esos retratos sólo son memoria.
La ceniza de la gran noche que vivimos extiende sus dedos
Colosales sobre las sienes.
Nadie queda de aquéllos que conocí en el viento.
Aquí el trueno, el cuchillo, la extorsión, el secuestro.
La violencia ha domesticado nuestros zapatos.
Entre miles de transeúntes se adivinan las onomatopeyas,
El jadeo y los jeroglíficos de la muerte.
Nada tiene consistencia, salvo los vestigios.
El sol se ha vuelto impreciso en todas las calles:
Vagas calles donde el alba ha perdido toda fantasía.
Cada día las aldabas de la noche nos quitan el aire:
Somos frágiles en este patio de piedras.
Nadie puede vivir en esta perenne oquedad de la caricia,
Ni en la doliente mesa de la plegaria.
La soledad de los ojos abrasa las miradas, las funde
En esa batalla sin luz y sin ventanas.
Aquí hiere la transparencia del aire. —Hiere la isla líquida
De la sal; por desgracia, no es posible el olvido,
Cuando los espectros también habitan los cristales.
Antes no hubo tanta maestría para la muerte: Uno junto
Al árbol y los pájaros; ahora cada germen estorba
En la garganta: sordo mar de grises. Sordas noches en rodillas.
¡Qué tiempo nos bebe ahora hasta los tuétanos!
Vida aquí y allá endurecidas por las losas, por esta tumba
De la brisa, enredada en el sueño.
El País cuelga de la noche. Noche donde triunfa
La fosa y el despeñadero…
Barataria, 12.X.2009
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Si alguna vez algún cretino -o simplemente desinformado- pensaba que tus poemas eran de otro tiempo y que no cabían en este siglo textos de ‘poeta de salón’ (¡qué injusta es la torpeza, pero mayor aún la mediocridad!), puede darse de bruces con este sencillo ejemplo tan contundente, aunque no hay mayor crítico indocumentado que el que no quiere ni sabe leer.

El poeta André Cruchaga recoge en su particular cosmovisión el tono y registro del lamento que subyace en las diversas odas a la Patria a través de los tiempos (“Oigo, patria, tu aflicción”) y que nos retrotrae al “Miré los muros de la patria mía” del llamado Siglo de Oro castellano, tan en línea con el dolor de los erasmistas de la talla cervantina o fraluisiana. O de los mismísimos ilustrados Forner, Jovellanos, Isla hasta llegar de la mano de Larra y Espronceda a los románticos (Rivas, Hartzenbuch…) y los adscritos al realismo (Campoamor o Núñez de Arce… )

Cualquier lector ecuánime tendrá en su haber desde el gusto horaciano de la quinta campestre hasta los poemas indigenistas de los padres del Modernismo de las diversas naciones del continente hispanolusoamericano. No le extrañará, pues, que en tantos siglos de experiencia lírica de dolor por la patria -la tierra madre, al cabo- el poeta Cruchaga cante desde la amorosa herida sentida –a despecho del alma- en propia carne insurrecta la visión y ensoñación asociadas para la descripción de un País (patria/matria) sumido simbólicamente en una noche que dura demasiado.

Y por el que pululan espectros, vagan las pesadillas, la violencia y la tortura. Un País que el poeta denuncia en su poema a través de las onomatopeyas y el lenguaje interjeccional del grito y el alarido o las metonimias más clarividentes e instrumentalizadas para denotar el trueno y el cuchillo y la sangre, la extorsión y el secuestro.

Una poética, la de André Cruchaga, idéntica a otros poemas, en cuya escritura reaparece la carga significativa de los elementos asociados a la angustia desde el yo experiencial.

De nuevo, pues, la obscuridad, la bruma, la niebla, la pesadilla, la angustia, el viento agrio, las alcantarillas, la soledad, la violencia, la herida, el grito… crean un clima en donde el individuo sin palabras diáfanas se convierte en harapos de sí mismo y se da al fuego para tornarse -en comunión solidaria y acto supremo de amor- ‘ceniza de la gran noche’.

Sin duda, Cruchaga conoce el expresionismo germánico (pictórico y lírico) y lo hace valer en el poema:

La soledad de los ojos abrasa las miradas, las funde
En esa batalla sin luz y sin ventanas.
Aquí hiere la transparencia del aire. —Hiere la isla líquida
De la sal; por desgracia, no es posible el olvido,
Cuando los espectros también habitan los cristales.
Antes no hubo tanta maestría para la muerte: Uno junto
Al árbol y los pájaros; ahora cada germen estorba
En la garganta: sordo mar de grises. Sordas noches en rodillas.
¡Qué tiempo nos bebe ahora hasta los tuétanos!
Vida aquí y allá endurecidas por las losas, por esta tumba
De la brisa, enredada en el sueño.
El País cuelga de la noche. Noche donde triunfa
La fosa y el despeñadero…



Pere Bessó,
Valencia, España, 13.X.2009