martes, 1 de febrero de 2022

A LA DERIVA, MENTRE LLOSTREJA │ A LA DERIVA, MIENTRAS AMANECE

 

Imagen FB de Pere Bessó


A LA DERIVA, MENTRE LLOSTREJA

 

 

Escribimos condenados a aquesta rutina de la sang, a la forma

de llum mentre trenca l’alba en l’aigua, anomenem les paraules

en cursiva, potser només ombres que percacem.

De vegades, reverdeix un ocell suïcida en l’endurit

de la llosa, un ràfec de finestra que hiverna durant setmanes.

A la boca els espasmes arcaics de la feixuguesa,

la caverna amb les seues fúries, la fulla en veu alta, despresa

de l’arbre com qui vol raonar de moltes coses.

Tremola una dolçor amarga en l’alè, una pedra d’ asprors

frega les pupil•les, la seua gramàtica umbilical colpeja amb el seu aiguat,

fins que el gat abstret, salta al buit.

A estones només vull oblidar-me dels missatges destintats

de les sabates, redescobrir les menudeses dels esquirols,

aventar d’un tret l’ocell morat de les apoplegies.

Les fotografies em percacen amb la seua veu d’oblit,

mentre els braços tradueixen les parets de l’aigua que fendeixen

el pit, les mateixes que em somorgollen, fumants, en el pa

de foc de les foscors, a la deriva tectònica del vent.

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Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït al català per PERE BESSÓ

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A LA DERIVA, MIENTRAS AMANECE

 

 

Escribimos condenados a esa rutina de la sangre, a la forma

de luz mientras amanece en el agua, nombramos las palabras

en cursivas, quizás solo sombras que perseguimos.

Algunas veces, reverdece un pájaro suicida en lo endurecido

de la losa, un alero de ventana que hiberna durante las semanas.

En la boca los espasmos arcaicos de la torpeza,

la caverna con sus furias, la hoja en voz alta, desprendida

del árbol como quien quiere hablar de muchas cosas.

Tiembla un dulzor amargo en el aliento, una piedra de asperezas

roza las pupilas, su gramática umbilical golpea con su aguacero,

hasta que el gato ensimismado, salta al vacío.

A ratos únicamente quiero olvidarme de los mensajes desteñidos

de los zapatos, redescubrir las menudencias de las ardillas,

aventar de un disparo al pájaro morado de las apoplejías.

Las fotografías me persiguen con su voz de olvido,

mientras los brazos traducen las paredes del agua que hienden

el pecho, las mismas que me sumergen, humeantes, en el pan

de fuego de las oscuridades, en la deriva tectónica del viento.

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De ‘Como quien pide luz o pide agua’, 2021.2022

©André Cruchaga


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