jueves, 16 de junio de 2016

Reseña del libro ‘Vía libre’ de André Cruchaga

Vía libre/ Via lliure




Reseña del libro
‘Vía libre’ de André Cruchaga

Vía libre/ Via lliure
André Cruchaga
Imprenta y Offset Ricaldone, El Salvador, 2016



Por Gregorio Muelas Bermúdez



Si con Roque Dalton (1935-1975) El Salvador saltó a la primera plana de la poesía hispanoamericana, con su compatriota André Cruchaga (Chalatenango, 1957) se afianza en esa posición de privilegio, pues nos encontramos con un autor prolífico y prolijo, poseedor de una dilatada carrera literaria, iniciada en 1992 con la publicación deAlegoría de la palabra, con obras editadas en Estados Unidos (Memoria de Marylhurst, 1993), México (Caminos cerrados, 2009) o Cuba (Poeta en Barataria, 2010), y en ediciones bilingües: español-euskera, español-francés, español-rumano y español-catalán, que dan buena fe de un autor torrencial y cosmopolita, que se expresa con nutrida sabiduría sobre las cosas y los seres que le rodean. Para André Cruchaga todo es materia poetizable y este Vía libre/ Via lliure, su más reciente poemario, es fruto y consecuencia de esa visión amplia, sensible y escrutadora que le caracteriza, pues tiene la virtud de ofrecer diversos estratos de lectura gracias a una poesía rica en símbolos y metáforas, que incita y provoca por el empleo de un lenguaje en ocasiones excelso y deliberadamente oscuro, pero siempre bello y revelador.
El poemario cuenta, además, con varios atractivos: una impecable traducción al catalán realizada por Pere Bessó (Valencia, 1951), poeta de reconocida influencia en lengua catalana, que en lugar de una versión, nos ofrece una translación fiel al original, un loable trabajo fruto de la admiración y el respeto que se profesa desde la amistad; y un breve y lúcido comentario de la escritora española Teresa Moncayo, que figura en la contraportada, y que sabiamente introduce al lector en una poesía densa con tintes filosóficos, que plantea un apasionante reto al lector iniciado; todo ello enmarcado por una bella fotografía de portada de la argentina Graciela Strañák.
Desde su ínsula, Barataria, y en orden cronológico, pues las composiciones abarcan desde 2013 a 2016, nos encontramos con un conjunto de noventa y siete poemas, sin división interna en partes, noventa y siete visiones de la “realidad”, una realidad transfigurada por la mirada y el pensamiento de un poeta que exige al lector el manejo de dos grandes “ciencias”: la paciencia, de quien sabe esperar el milagro al final de cada oración; y la experiencia, de quien sabe conectar sus vivencias con las del poeta que se devana en sus versos.
Dos extensas citas, de Aldo Pellegrini, y Fayad Jamís, advierten del tono de un poemario con vocación crítica, así André Cruchaga hace gala de un amplísimo vocabulario plagado de sinestesias que apela continuamente a la conciencia.
En cuanto a la forma, el poeta salvadoreño se sirve de la prosa para, a través de un complejo juego de palabras con ecos modernistas y hasta surrealistas, alcanzar cotas líricas con actitud de denuncia: “mi corazón tiene hambre desde los calcañales, ninguna grieta detiene al grafito: soy niño dibujando otro mundo en las paredes.” (“Argumentum”). No falta la crítica social al capitalismo que devora voluntades: “Nada me sorprende tanto como quien duerme en las aceras”; y a la fe irredenta: “Nunca supe si en los anillos del evangelio existe la misericordia” (“Epílogo para una escena cualquiera”).
Cruchaga gusta de concluir sus poemas con verdaderas máximas, a modo de sentencias, veamos tres deslumbrantes ejemplos: “De este tiempo únicamente heredamos huesos y lápidas y salmuera” (“Bostezo de la noche”); “Después de todo aquí estamos: seguimos ascendiendo dentro de la jaula.” (“Periferia”); y “Entre el papel y la tinta, hay largos pastizales de epitafios…” (“Muestrario del olvido”).
El discurso de Cruchaga sobrevuela la distancia que aleja al hombre de su esencia, un páramo donde “el escombro se ha tornado laboriosa semilla” (“Esquizofrenia del anhelí”). Con aparente cripticismo, hilvana conceptos e ideas con deleite estético y la sapiencia de quien observa desde el otro lado del espejo la vanidad y la apariencia. Para ello emplea a menudo una segunda voz, se diría que de la conciencia, desde la que articula un discurso paralelo que acentúa el mensaje, y que se manifiesta entre paréntesis y en cursiva.
Desde el escozor la vida es más cierta porque el poeta sabe que “hay jardines hipotecados”, “madera con polilla”, “recuerdos imprecisos” y “al final siempre nos queda la duda.” (“Reminiscencias”).






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Gregorio Muelas Bermúdez nació en Sagunto (Valencia) en agosto de 1977. Es licenciado en Historia por la Universidad de Valencia, titulación que completó con los cursos de Doctorado en el Departamento de Historia Contemporánea.
Ha incursionado en el cine como guionista y ayudante de dirección del cortometraje El olor de la pebrella (2004), dirigido por Rafael Puerto, estrenado en la SGAE de Valencia en la sección oficial de los VI Premis Tirant y distinguido con una mención especial del Jurado en San Giò Video Festival 2004, Verona (Italia).
También se dedica a la crítica literaria y cinematográfica, actividad que desarrolla en la revista de información cultural en Internet, Culturamas; en la web literaria Todoliteratura.es; en la Revista Cultural Sede; en la Revista Almiar Margen Cero; en el Periódico Global de Análisis y Opinión Mundiario; en la Revista La Galla Ciencia; en la Revista de literatura El coloquio de los perros, y en la web Cine maldito. Ha colaborado como crítico literario y cinematográfico en el programa “Quadern de Bitácora” de Canals Radio, y en la Radio Municipal de Torrent 97.3 FM.
Es socio de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios (C.L.A.V.E.); socio de la asociación cultural Concilyarte; socio del Ateneo Blasco Ibáñez; socio de la asociación cultural Torrent de Paraules; miembro de la Red Mundial de Escritores en Español: REMES; del Movimiento de Escritores pro Derechos Humanos; socio cofundador de la alianza poética “Alquimia y Verso” junto a Heberto de Sysmo; y miembro del Consejo Editorial de la web literaria Todoliteratura.es.
Ha escrito el prólogo del libro de relatos El suave otoño del eco, de Rafael Puerto, Editorial Círculo Rojo, 2010; del poemario Tan sólo una caricia, de Julia Zapata Rodrigo, Editorial Círculo Rojo, 2011; y el epílogo del poemario El Testamento de la Rosa, de Heberto de Sysmo, Ediciones Cardeñoso, 2014.
Ha ganado el Poetry Slam del I Festival de Poesía de Valencia “Vociferio” 2011; ha recibido una Mención de Honor en el III Concurso Internacional de Haikus organizado por la Biblioteca Municipal “Manuel Siurot” de La Palma del Condado, Huelva; y recientemente ha sido finalista de los siguientes concursos internacionales: I Certamen de Haikus “Matsuo Bashô”, I Certamen de Haikus “Kobayashi Issa”, I Certamen de Haikus “Yosa Buson”, I Certamen de Haikus “Masaoka Shiki”, y del Certamen de Poesía “Noviembre”, convocados por Letras Como Espada.
Algunos de sus poemas han sido traducidos al japonés, al ruso, al alemán y al rumano.
Obras publicadas:
– Aunque me borre el tiempo, Editorial Círculo Rojo, junio 2010. Esta obra reúne dos poemarios: Con las palabras, con el tiempo y No hay vado en el fuego.
– Cuando la aurora le hable al tiempo, Editorial Círculo Rojo, marzo 2011, en coautoría con Rafael Puerto.
 – Rosas y ortigas, en el poemario antológico A Contraluz, colección Grupo Mistium, abril 2013.
– Un fragmento de eternidad, Editorial Germanía, número 10 de la colección “Viaje al Parnaso”, enero 2014, con prólogo de Rafael Coloma.
 La soledad encendida, Editorial Ultramarina Cartonera & Digital, mayo 2015, en coautoría con Heberto de Sysmo.

miércoles, 15 de junio de 2016

MAGOLAMENT

Imagen cogida del FB de Pere Bessó






MAGOLAMENT




Són certs els declivis i la confusió que es viu en les letargies.
Cert el colp en els ulls dels tatuatges, i la seua teranyina d’angoixa sembrada
en els passadissos del dia rere dia.
El nostre món se sosté en els brunzirs ofegats de les mosques.
A l’hora de més circulació es descarrilen les emocions i torna allò sinuós
a ser part de la complicitat en les múltiples pèrdues del present.
El nostre temps ha convertit en corc tot l’esplendor:
a la porta de cadascú el poder de l’hostilitat, les masegades de la boira
i aquell només record de l’inconclús.
U deixa de fiar-se d’aquesta llarga fatiga dels morts perquè cansa el card 
i la saliva i les nits al voltant dels matolls.
Encara des de certa covardia s’exerceix hostilitat: tot fa suposar el buit 
dels somnis i el seu maquillatge de pregària o conjur.
En tota aquesta extensa circumcisió, ens tornem pacient actiu del dissort.
Ni tan sols els cementiris es resisteixen a tant esquelet (al davant meu, les infàncies continuant en el cercle sinistre del joc.
Ara no serveixen, ni són possibles les distàncies, ni la paret que sostinga 
una porta, creix com a rent aquest infern perillós de discursos.)
Jo no sé fins on aplegarà aquest temps de memòria dolorosa, ni en quines mans cobrarà més vides, ni quines veus, allà, despertaran demà.
Jo no sé si hi haurà una llum que s’encenga entre la respiració i l’alba i enlaire
a sufumigació totes aquestes infàncies trencades i tristes i sense ulls…

Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ





MAGULLADURA




Son ciertos los declives y la confusión que se vive en los letargos.
Cierto el golpe en los ojos de los tatuajes, y su telaraña de angustia sembrada
en los pasadizos del día a día.
Nuestro mundo se sostiene en los zumbidos ahogados de las moscas.
A la hora de mayor circulación se descarrilan las emociones y vuelve lo sinuoso
a ser parte de la complicidad en los múltiples extravíos del presente.
Nuestro tiempo ha convertido en carcoma todo el esplendor:
a la puerta de cada quien el poder de la hostilidad, los magullones de la bruma
y ese solamente recuerdo de lo inconcluso.
Uno deja de fiarse de esa larga fatiga de los muertos porque cansa el cardo 
y la saliva y las noches alrededor de los matorrales.
Aún desde cierta cobardía se ejerce hostilidad: todo hace suponer lo vacío 
de los sueños y su maquillaje de plegaria o conjuro.
En toda esta extensa circuncisión, nos volvemos paciente activo de la desdicha.
Ni siquiera los cementerios se resisten a tanto esqueleto (frente a mí, las infancias continuando en el círculo siniestro del juego.
Ahora no sirven, ni son posibles las distancias, ni la pared que sostenga 
una puerta, crece como levadura este infierno peligroso de discursos.)
Yo no sé hasta dónde llegará este tiempo de memoria dolorosa, ni en qué manos cobrará más vidas, ni qué voces, allá, despierten mañana.
Yo no sé si haya una luz que se encienda entre la respiración y el alba y eleve
a sahumerio todas esas infancias quebradas y tristes y sin ojos…
Barataria, 2016

martes, 14 de junio de 2016

EMBASTES

Imagen cogida del FB de Pere Bessó








EMBASTES




Mentre que descanse de l’hivern, un coixí de tristesa s’apodera 
del temps. (Supose que no hi ha innocència en la misèria, pobresa, injustícia,
ni un tren que enderroque les parets sense ser trompeta.)
Embaste papers vells com les meues mans de silencis cansats com aquest sobtós 
litoral premut en la pell: la pulsació denuncia el cos de l’escriptura.
Hi ha un al·luvió de repunts en l’escòria formada en les dents.
Algú des de certa foscor estrident, devora les embastes que deixen 
les navalles, la proximitat laboriosa que ens donen les aranyes,
o en qualsevol cas, el sord aire mesquí dels insectes.
L’ombra de la agulla capotera, fa de l’alé draps descolorits, 
i despulles on flamegen banyeres per a paralítics i corbs d’obscenitat hilarant
i insomnis irreparables.
U va mossegant la fullaraca que es revela contra el cel.
Siga el poema o l’espill, hi vessen totes les misèries i els seus camins foscos, 
immunds, detesos de penes per ombres degollades.
Hi ha ermbastes que són interminables com la corona d’espines
                                                                                                             [i el seu rudiment.
Ningú no calma el galop davant del paisatge de fred que mossega el mussol.
U acaba sent l’al·legoria rosegada de la boira,
el nombre senar dels escalfreds, o el simple vòmit de l’implacable.
En el proper viatge dels ratpenats, les paraules rectangulars del futur 
i la seua variant d’aigües enfurides i el seu gran somni de saliva.
Per si algú ho dubta, les embastes són de veres més expressives
                                                                                                                  [que no els peixos,
els trens, els gossos de carrer o l’au que mutà i ara brama…

Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ




HILVANES




Mientras descanso del invierno, una almohada de tristeza se apodera 
del tiempo. (Supongo que no hay inocencia en la miseria, pobreza, injusticia,
ni un tren que derribe las paredes sin ser trompeta.)

Hilvano papeles viejos como mis manos de cansados silencios tal ese repentino 
litoral apretado en la piel: la pulsación denuncia el cuerpo de la escritura.
Existe un aluvión de pespuntes en la escoria formada en los dientes.
Alguien desde cierta oscuridad estridente, devora los hilvanes que dejan 
las navajas, la proximidad laboriosa que nos dan las arañas,
o en todo caso, el sordo aire rastrero de los insectos.
La sombra de la aguja capotera, hace del aliento trapos descoloridos, 
y despojos donde flamean bañeras para paralíticos y cuervos de hilarante 
obscenidad e insomnios irreparables.
Uno va mordiendo la hojarasca que se revela contra el cielo.
Sea el poema o el espejo, vierten allí, todas las miserias y sus caminos oscuros, inmundos, detenidos apenas por degolladas sombras.
Hay hilvanes que son interminables como la corona de espinas y su rudimento.
Nadie apacigua el galope ante el paisaje de frío que muerde el búho.
Uno acaba siendo la alegoría roída de la niebla,
el número impar de los escalofríos, o el simple vómito de lo implacable.
En el próximo viaje de los murciélagos, las palabras rectangulares del futuro 
y su variante de aguas enfurecidas y su gran sueño de saliva.
Por si alguien lo duda, los hilvanes resultan ser más expresivos que los peces,
los trenes, los chuchos callejeros o el ave que mutó y ahora berrea…
Barataria, 2016

domingo, 12 de junio de 2016

CREIXEMENT DEL DUBTE

Imagen cogida de la red





CREIXEMENT DEL DUBTE




Des de les múltiples distàncies els quaderns ofegats del dubte i la seua aridesa 
de cadàvers inexplicables.
Creix l’animal en el beuratge del paleolític, és d’algú l’olfacte que udola 
i irromp en el desequilibri de les ninetes, en els jocs perversos de la ruta del temps? Quina identitat busquem en les moles dels taüts?
La diafanitat acostuma a perdre’s en els brunzirs de la decrepitud.
Com més discursos donem més certes les espines o l’escuma.
En el darrer vagó de les setmanes, és incurable l’alegria, exceptat els maniquís.
A cada hora pintem vetlaments i circumcisions.
A cada hora, només ens queda el buit del sexe irreal en les mosques profanades.
A cada hora, ens mosseguen les enfiladisses de la foscor i la seua espinada.
A cada hora, només la gosadia del dubte i les seues plomes espaordides.
U viu enmig de les disfresses de la rosa i els seus epitafis.
Demà beurem l’agonia en llunes de quitrà, llavors començarem 
a descendir fins al defalliment total.
La creu de cendra del front és la creu de l’ocell calcinat per l’alé?
Pot l’insomni convertir-se en anell després de ser aqueixa tinta de l’exili
moribund en les parets dels ara?
Quasi em perd en el meu propi alé. Al davall meu, la gota de penya-segat.
Pateixen les paraules sota del fil de la pols: el baf és una mena de fem.
Una pedra esdevé més lleugera que no aquests cordells de l’acorament.
─Vosté sap que al voltant de la veritat, hi ha ungles i forats de frontisses…

Poema d’ANDRÉ CRUCHAGA traduït en català per PERE BESSÓ






CRECIMIENTO DE LA DUDA




Desde las múltiples distancias los ahogados cuadernos de la duda y su aridez 
de inexplicables cadáveres.
Crece el animal en el brebaje del paleolítico, ¿es de nadie el olfato que aúlla 
e irrumpe en el desequilibrio de las pupilas, en los juegos perversos de la ruta 
                                                                                                               [del tiempo?
¿Qué identidad buscamos en los cardúmenes de los ataúdes?
La diafanidad suele perderse en los zumbidos de la decrepitud.
A más discursos damos como ciertas las espinas o la espuma.
En el último vagón de las semanas, es incurable la alegría, salvo los maniquíes.
A cada hora pintamos velorios y circuncisiones.
A cada hora, sólo nos queda el hueco del sexo irreal en las moscas profanadas.
A cada hora, nos muerden las enredaderas de la oscuridad y su espinazo.
A cada hora, sólo la temeridad de la duda y sus despavoridas plumas.
Uno vive en medio de los disfraces de la rosa y sus epitafios.
Mañana beberemos la agonía en lunas de alquitrán, entonces empezaremos 
a descender hasta el desfallecimiento total.
¿La cruz de ceniza de la frente, es la cruz del pájaro calcinado por el aliento?
¿Puede el insomnio convertirse en sortija después de ser esa tinta del destierro
moribundo en las paredes de los ahoras?
Casi que me extravío en mi propio aliento. Debajo de mí, la gota de precipicio.
Sufren las palabras debajo del filo del polvo: el vaho es una suerte de estiércol.
Una piedra resulta más liviana que estos cordeles de la congoja.
─Vos sabés que sobre la verdad, hay uñas y agujeros de bisagras…
Barataria, 2016